Comerciantes enfrentan la posibilidad de ser removidos de áreas estratégicas en las márgenes de la BR-153, mientras esperan el inicio de la duplicación y las incertidumbres sobre el futuro de sus familias.
La duplicación de la BR-153, carretera federal que atraviesa importantes regiones de Goiás y Tocantins, está generando preocupación entre comerciantes que ocupan franjas de dominio de la carretera, especialmente en el tramo entre Rianápolis y Nova Glória, en el Jardín Paulista, en Goiás.
La concesionaria Ecovias do Araguaia, responsable de la gestión del tramo que va de Anápolis (GO) a Alianza do Tocantins (TO), anunció planes para iniciar las obras de duplicación de la carretera, lo que incluye la construcción de un nuevo puente sobre el Río das Almas.
No obstante, un problema significativo ha surgido: cientos de comerciantes, que han mantenido sus negocios a las márgenes de la carretera durante años, temen ser desalojados sin alternativas viables de compensación o reubicación.
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De acuerdo con moradores y fuentes del periódico Opção, ingenieros ya están realizando mediciones y levantamientos en el sitio para viabilizar la construcción del puente, lo que indica que las obras pueden comenzar pronto.
Este movimiento en el terreno ha generado una ola de incertidumbre y preocupación entre los vendedores locales, que, aunque reconocen la ilegalidad de sus ocupaciones, se cuestionan qué pasará si son removidos sin ninguna alternativa práctica.
Comerciantes sin autorización enfrentan la amenaza de remoción forzada
En un escenario que mezcla dificultades económicas con la inseguridad jurídica, muchos de los comerciantes no tienen ninguna autorización formal para actuar en el lugar.
Para ocupar las franjas de dominio de las carreteras federales, se necesita una autorización específica de organismos como el DNIT (Departamento Nacional de Infraestructura de Transportes) y la ANTT (Agencia Nacional de Transportes Terrestres), algo que los vendedores no tienen.
Aún así, han mantenido a sus familias durante décadas con este trabajo, echando raíces en las márgenes de la carretera.
«Sé que mi ocupación aquí no es legal, pero ¿por qué nunca hemos sido molestados hasta ahora?», cuestiona un comerciante local, que prefiere permanecer anónimo por miedo a represalias. «Estoy aquí desde hace más de 20 años, mantengo a mi familia y ahora, de repente, dicen que tenemos que salir», concluye, visiblemente emocionado.
Otro comerciante que trabaja en la región, pero que tampoco quiso ser identificado, relató que recibió una notificación de Ecovias do Araguaia exigiendo su desocupación.
La concesionaria advirtió que, en caso de incumplimiento, usaría máquinas para destruir las construcciones en el lugar.
Este enfoque ha generado indignación y una sensación de impotencia entre los pequeños comerciantes, que ven la duplicación de la carretera como una amenaza directa a su sustento.
La incertidumbre sobre el futuro de las familias de comerciantes
Para muchos comerciantes, la falta de alternativas es la principal preocupación.
«Crié a mis hijos aquí, durante más de 20 años. Ahora, me piden que salga y no me dicen a dónde ir», desahoga otro comerciante, que también trabaja en el lugar desde hace décadas.
Él y otros vendedores alegan que la falta de un plan de reubicación los coloca en una situación insostenible, ya que no hay propuestas concretas para que puedan seguir trabajando en otro lugar.
Una de las comerciantes, que también está en el lugar desde hace más de 20 años, compartió que la constante incertidumbre sobre el futuro está afectando su salud emocional.
«Es una presión constante. No sé lo que haré, ni cómo empezar de nuevo en otro lugar», relató, con la voz entrecortada.
La preocupación es compartida por muchos otros que, al igual que ella, han construido sus vidas a lo largo de años en este entorno de trabajo informal, pero fundamental para su supervivencia.
Otro caso que llama la atención es el de un vendedor de sandías que, además de trabajar en las márgenes de la carretera, también reside con su familia en el lugar.
Él teme ser desalojado y se preocupa por la seguridad de su familia, especialmente porque no sabe a dónde ir en caso de ser forzado a salir.
El Concejal busca apoyo para evitar la remoción
La situación ha generado una fuerte movilización política en Nova Glória.
El concejal Elias José da Silva, conocido como Elias PM, del PL, ha estado trabajando para apoyar a los comerciantes locales y buscar soluciones que permitan su permanencia en las márgenes de la carretera, o al menos garantizar una compensación justa y reubicación a otro lugar.
«Son familias que dependen de este comercio para sobrevivir. ¿Qué va a pasar con estas personas?», cuestiona Elias.
Él estima que entre 35 y 40 comerciantes son directamente impactados por la remoción, lo que podría resultar en la pérdida de aproximadamente 70 empleos directos.
A pesar de la presión, aún no hay un plazo definitivo para la desocupación, aunque la concesionaria ha indicado que las obras podrían comenzar ya el próximo año.
«Nos dijeron que pronto iniciarán la duplicación, pero no dieron una fecha exacta. Sin embargo, la presión ya está ocurriendo ahora», afirma el concejal.
La duplicación de la BR-153: un paso necesario para la modernización, pero un reto para los comerciantes
La duplicación de la BR-153 forma parte de un proyecto de modernización de la infraestructura vial en Brasil, con el objetivo de mejorar la seguridad y el flujo de vehículos entre Goiás y Tocantins.
El proceso de duplicación debe comenzar en el 5º año de la concesión de Ecovias do Araguaia, prevista para comenzar en octubre de 2025.
No obstante, como parte de los preparativos, la construcción de un nuevo puente sobre el Río das Almas se ha anticipado para 2024, un paso importante que acelera la necesidad de desocupación de las áreas a lo largo de la carretera.
Ecovias do Araguaia, en respuesta a las alegaciones de los comerciantes, reafirmó que la remoción es una exigencia legal y necesaria para viabilizar la obra.
De acuerdo con la ANTT, el Programa de Exploración de la Carretera (PER) determina la duplicación del tramo hasta el 5º año de la concesión, lo que justifica la desocupación de las áreas afectadas.
Aunque la concesionaria y los organismos competentes justifican la necesidad de la remoción, la falta de una solución inmediata para los comerciantes y sus familias plantea interrogantes sobre cómo el Estado puede equilibrar las necesidades de infraestructura con la protección social y económica de las poblaciones locales.
¿Qué será del futuro de los comerciantes?
La situación aún es incierta para los comerciantes que trabajan a lo largo de la BR-153.
Mientras las obras de duplicación se acercan, queda la duda sobre qué sucederá con estas familias, que durante décadas han mantenido sus comercios y ahora enfrentan el riesgo de perderlo todo sin saber a dónde ir.
¿Habrá una solución justa para estas personas, que tanto han contribuido a la economía local? ¿O la duplicación de la carretera resultará en otro caso de desamparo social? ¿Qué piensas sobre este dilema entre el progreso de la infraestructura y el bienestar de las personas afectadas?

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