Instalada en Finlandia, la batería de arena redujo emisiones en un 70%, eliminó el uso de aceite y almacenó calor renovable para abastecer edificios públicos
Para una ciudad que necesita atravesar el invierno con escuelas, edificios públicos y residencias calentadas, almacenar calor puede ser tan importante como producir electricidad. Esta lógica transformó un gran silo metálico, lleno con 2 mil toneladas de esteatita triturada, en una batería térmica capaz de almacenar energía renovable durante semanas.
Polar Night Energy puso el sistema en operación en junio de 2025, en la ciudad finlandesa de Pornainen. La instalación atiende la red de calefacción administrada por Loviisan Lämpö.
La empresa divulgó los resultados del primer año el 11 de junio de 2026. Los números mostraron que la estructura cumplió las metas previstas y alcanzó una eficiencia térmica superior al 85%.
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La tecnología no almacena electricidad como una batería de celular o de automóvil. El sistema transforma energía eléctrica en calor, conserva esa energía en el material granular y libera la temperatura cuando la ciudad necesita calentar sus edificios.
Qué hay dentro de la batería de arena
La estructura parece simple, pero funciona como un reservorio térmico de grandes proporciones.
El equipo tiene aproximadamente 13 metros de altura y 15 metros de ancho. Su interior reúne cerca de 2 mil toneladas de esteatita triturada, material elegido para sustituir la arena común en el proyecto de Pornainen.
Resistencias eléctricas calientan el granulado durante los períodos con mayor disponibilidad de energía renovable. El aislamiento térmico mantiene el calor dentro del tanque hasta el momento del uso.
Esta reserva corresponde a aproximadamente un mes de calefacción durante el verano. En invierno, cuando el consumo aumenta, la capacidad garantiza cerca de una semana de suministro térmico.
El principio recuerda lo que ocurre cuando la arena de la playa permanece caliente después de que el sol desaparece. La tecnología, sin embargo, aplica esta lógica a gran escala y controla todo el proceso.

Los números que muestran si la tecnología funciona
El primer año de operación reveló los principales resultados del proyecto.
Según Polar Night Energy, la batería alcanzó una eficiencia térmica superior al 85%. En la práctica, el sistema recuperó como calor la mayor parte de la energía utilizada para calentar el material.
La red de calefacción redujo en un 70% las emisiones climáticas. La operación también eliminó el consumo de aceite y disminuyó en un 60% el uso de biomasa.
Los principales resultados incluyen:
- 70% de reducción en las emisiones climáticas;
- más del 85% de eficiencia térmica;
- eliminación completa del consumo de aceite;
- reducción del 60% en el uso de biomasa;
- suministro continuo de calor;
- ampliación de la capacidad de la red urbana.
El sistema mantuvo el suministro de energía térmica con un alto nivel de confiabilidad. La batería también amplió la capacidad de atención de la red municipal.
Escuelas, ayuntamiento y biblioteca empezaron a recibir calor
El calor almacenado no se limitó a las pruebas técnicas.
La batería comenzó a atender gran parte de los edificios públicos de Pornainen, incluyendo una escuela, el ayuntamiento y la biblioteca. La red también incorporó una nueva arena polideportiva y una escuela reformada.
La estructura integra el sistema municipal de calefacción. Los operadores usan electricidad en momentos de mayor oferta y menor precio. Luego, distribuyen el calor cuando la demanda aumenta.
El sector llama a esta diferencia entre compra y consumo arbitraje energético. La estrategia reduce costos y disminuye la dependencia de los horarios más caros del mercado.
Electricidad hasta un 90% más barata
El ahorro también se reflejó en el precio de la electricidad utilizada para cargar el sistema.
La operación compró energía por valores entre un 70% y un 80% inferiores al promedio del mercado spot. En algunos meses, la diferencia superó el 90%, según Polar Night Energy.
La batería aprovecha períodos de exceso de energía eólica o solar. En lugar de perder esta producción, el sistema transforma la electricidad en calor y guarda la energía para otro momento.
Este mecanismo reúne reducción de emisiones, estabilidad en el suministro y menor exposición a los períodos más caros del mercado energético.
De la ciudad a las industrias
El próximo paso puede llevar la tecnología a sectores que utilizan grandes volúmenes de calor.
Industrias de cemento, acero y alimentos dependen de temperaturas elevadas en sus procesos productivos. Muchas aún usan combustibles fósiles para atender esa demanda.
La batería térmica puede sustituir parte de esos combustibles por calor generado con electricidad renovable. Las empresas podrían cargar el sistema en los períodos de mayor generación y menor costo.
Sauli Antila, socio operativo de CapMan Infra, afirmó que los resultados del primer año reducen las incertidumbres para otras organizaciones interesadas en la solución.
Liisa Naskali, directora de operaciones de Polar Night Energy, calificó el proyecto como un ejemplo concreto de la transición energética. Según ella, la propuesta cambia la combustión por electricidad renovable almacenada.
Para quien observa desde fuera, la batería parece solo un gran tanque metálico. Por dentro, sin embargo, toneladas de piedra triturada guardan calor suficiente para atender edificios públicos durante semanas.
El proyecto de Pornainen muestra que el almacenamiento de energía renovable no depende necesariamente de litio o de sistemas electroquímicos. En algunas situaciones, materiales simples pueden conservar calor hasta el momento del uso.
La batería de arena redujo emisiones en 70%, eliminó el aceite, disminuyó el uso de biomasa y aprovechó electricidad hasta 90% más barata. El resultado transforma un silo lleno de piedra en una pieza relevante para la calefacción urbana y para la descarbonización industrial.
¿Y tú, crees que baterías térmicas como esta podrían ayudar a ciudades e industrias brasileñas a aprovechar mejor la energía solar y eólica? Cuéntanos en los comentarios.
