Vasos biodegradables de piñón creados por estudiante de Curitiba almacenan bebidas calientes o frías y se degradan en hasta cinco semanas.
Una estudiante de 6º año encontró una nueva utilidad para un residuo común en el invierno del Sur de Brasil. Maria Clara Badin Salvalaggio utilizó cáscaras de la semilla para desarrollar vasos biodegradables de piñón, capaces de recibir bebidas calientes o frías y de descomponerse en hasta cinco semanas después del desecho.
El proyecto se realizó durante las clases de Iniciación Científica del Colegio Bom Jesus Divina Providência, en Curitiba, en Paraná. La propuesta surgió de la preocupación de la alumna con el uso de vasos plásticos y también del deseo de aprovechar un material eliminado en gran cantidad durante la temporada de consumo del piñón.
La experiencia resultó en recipientes de 50 mililitros y conquistó el tercer lugar en la categoría “Tierra” de la Feria de Iniciación Científica de la Enseñanza Fundamental del Colegio Bom Jesus, realizada en 2024.
-
Perro-robot chino con ruedas en las patas atraviesa ríos, hielo y temperaturas de -30 °C, útil para inspeccionar redes eléctricas, túneles y asistencia en áreas de desastres.
-
Investigadores desarrollan «nariz electrónica» que detecta alimentos en mal estado y rastros de alérgenos
-
Filtración masiva pone al iPhone 18 Pro en el centro de atención meses antes de su lanzamiento, tras la divulgación de más de 200,000 documentos confidenciales de Apple por hackers.
-
Partícula fantasma viaja bilhões de anos e é detectada na Antártida, revelando galáxia oculta a 11 mil millones de años luz de la Tierra
La idea nació de la preocupación con vasos plásticos
Maria Clara comenzó a observar con frecuencia a personas consumiendo agua y café en recipientes desechables. La demora para que el plástico desaparezca de la naturaleza llevó a la estudiante a buscar una alternativa hecha con materiales biodegradables.
“Siempre veía a las personas tomando agua o café en vasos de plástico y nunca me gustó eso, porque sé que esos materiales tardan mucho tiempo en descomponerse en la naturaleza”, afirmó.
Según la estudiante, la diferencia en el tiempo de degradación fue uno de los principales motivos para desarrollar el producto. “El vasito de piñón va a tardar como máximo cinco semanas en degradarse. Ya el plástico tarda años”, explicó.

La elección de la materia prima también está relacionada con la realidad regional. El piñón se consume en abundancia durante los meses fríos, especialmente en el Sur del país, donde la araucaria es nativa y posee fuerte valor simbólico.
Con el aumento del consumo, crece también la cantidad de cáscaras desechadas. Fue en ese residuo que Maria Clara vio la posibilidad de crear un nuevo material.
Vasos biodegradables de piñón reciben café, té y agua
Los recipientes desarrollados tienen una capacidad de 50 mililitros y pueden contener líquidos a diferentes temperaturas.
La profesora Daniele Cecilia Ulsom de Araújo Checo, orientadora del proyecto, explicó que las fibras del piñón presentan propiedades de aislamiento térmico. Esta característica contribuye a conservar la temperatura de bebidas como café y té.
Según la docente, el tratamiento correcto de las fibras también elimina olores que podrían interferir en el líquido almacenado. De esta manera, el material del recipiente no modifica el sabor de la bebida.
La combinación entre resistencia al calor, aislamiento térmico y rápida descomposición hizo posible producir un vaso que cumple su función sin permanecer durante años en el ambiente después de ser desechado.
Receta combina cáscaras, semillas y materiales biodegradables
Para llegar a la composición de los vasos biodegradables de piñón, Maria Clara preparó una mezcla con glicerina, gelatina, agar-agar, agua y vinagre. La fórmula también recibió semillas, entre ellas las de perejil y romero.
Los ingredientes se llevan al fuego y, después de la preparación, el material se coloca en un molde de porcelana disponible en el laboratorio de la escuela. El vinagre ejerce la función de conservante dentro de la composición, según explicó la estudiante.

La presencia de las semillas también amplía las posibilidades futuras del proyecto. Maria Clara pretende perfeccionar el bioplástico y probar su asociación con otras especies vegetales.
Resultado exigió diferentes pruebas en el laboratorio
El recipiente presentado en la feria científica no surgió en el primer intento. Daniele Checo contó que la estudiante experimentó diferentes combinaciones antes de definir la fórmula. Entre las pruebas, se evaluaron otras semillas y versiones preparadas sin vinagre.
“Ella también hizo una investigación en la propia escuela sobre el uso de vasos de plástico, e incluso investigó sobre el uso de otros materiales, como la cáscara de banana, por ejemplo”, relató la profesora. Las etapas ayudaron a Maria Clara a comprender qué componentes daban resistencia al recipiente y qué cambios eran necesarios para conservar la mezcla.
El trabajo también incluyó estudios sobre la descomposición de materiales, las características del plástico y el comportamiento de determinadas sustancias cuando se exponen a temperaturas más altas. Esta investigación era necesaria porque los vasos debían soportar no solo bebidas frías, sino también líquidos calientes.
El desarrollo de los vasos muestra cómo un material considerado sin utilidad puede ser transformado mediante investigación y experimentación. En lugar de terminar en la basura, la cáscara del piñón pasó a formar parte de un recipiente biodegradable. La solución aprovecha un residuo estacional abundante y busca reducir el uso de productos plásticos desechables.
El proceso también puso a la estudiante en contacto con etapas comunes de la investigación científica, como la observación de un problema, recopilación de información, realización de pruebas y evaluación de los resultados. La orientación de la profesora fue importante para que la propuesta avanzara del concepto inicial hasta la producción de un recipiente funcional.
Trabajo recibió premio en feria científica
Los vasos biodegradables de piñón aseguraron a María Clara el tercer lugar en la categoría “Tierra” de la Feria de Iniciación Científica de la Educación Primaria del Colegio Bom Jesus, en 2024. El reconocimiento premió una propuesta que reúne reaprovechamiento de residuos, reducción del plástico y aplicación práctica de conocimientos científicos.
Al transformar cáscaras desechadas en un recipiente capaz de almacenar bebidas, la estudiante mostró que las soluciones ambientales pueden comenzar con la observación de hábitos simples del día a día. Ahora, el proyecto avanza con la intención de mejorar el material y ampliar sus posibles aplicaciones, manteniendo el piñón como punto de partida para una alternativa de menor impacto ambiental.
Con información de Ciclo Vivo

