La investigación muestra que los patrones alimentarios saludables continúan asociados con la protección de la salud cerebral, incluso entre personas con biomarcadores relacionados con el Alzheimer.
Una alimentación saludable puede estar asociada a la reducción del riesgo de demencia, incluso en personas que ya presentan biomarcadores relacionados con la enfermedad de Alzheimer. La conclusión se obtuvo en una investigación realizada con casi 1.900 adultos de 60 años o más, seguidos por hasta 15 años. Durante este período, 240 participantes desarrollaron demencia.
Además, los resultados indican que la calidad de la alimentación permaneció relacionada con un menor riesgo de la enfermedad, incluso entre individuos con señales biológicas consideradas de mayor riesgo.
LOS BIOMARCADORES PUEDEN IDENTIFICAR CAMBIOS CEREBRALES ANTES DE LOS PRIMEROS SÍNTOMAS
Antes de la aparición de los síntomas, los cambios cerebrales pueden iniciarse muchos años antes. Por eso, los biomarcadores sanguíneos se han utilizado para indicar procesos biológicos relacionados con el cerebro.
-
Ingenieros iraníes desarrollan tecnología solar para purificar agua en regiones aisladas, ofreciendo autonomía y sostenibilidad a comunidades con escasez hídrica.
-
Lavadora de ropa a pedal hecha con piezas de bicicleta limpia en tres minutos sin electricidad y deja la ropa 80% seca.
-
Estudiante de sexto grado en Miami crea concreto absorbente con conchas de ostra y carbón desechados y gana el premio Lemelson para jóvenes inventores.
-
Investigadores brasileños crean dispositivo portátil que detecta cáncer de mama con microondas, sin dolor ni radiación, por aproximadamente 200 dólares, potencialmente reemplazando mamógrafos de hasta 240,000 dólares.
Estos marcadores incluyen cambios en proteínas asociadas con el Alzheimer, daños a las células nerviosas y cambios en las células responsables de la protección de las neuronas.
Sin embargo, los biomarcadores no determinan, por sí solos, quién desarrollará demencia. Solo indican un mayor riesgo en parte de la población.
ESTUDIO RELACIONA PATRONES ALIMENTARIOS SALUDABLES CON LA REDUCCIÓN DEL RIESGO DE DEMENCIA
Durante el seguimiento, la alimentación fue evaluada en diferentes momentos. Posteriormente, se compararon diferentes patrones alimentarios con los niveles de los biomarcadores.
Como resultado, las personas con una alimentación más saludable presentaron menor riesgo de desarrollar demencia.
Además, esta asociación también se observó entre los participantes que presentaban cambios biológicos relacionados con el Alzheimer.
En lugar de alimentos aislados, se analizaron los patrones alimentarios completos, ya que la alimentación diaria se compone de diferentes combinaciones de alimentos.
DIETA CON MENOR POTENCIAL INFLAMATORIO PRESENTÓ LOS RESULTADOS MÁS CONSISTENTES
Entre todos los patrones analizados, la dieta con menor potencial inflamatorio presentó los resultados más consistentes.
En los participantes con mayor riesgo biológico, este patrón alimentario se asoció a una reducción relativa de hasta el 30% en el riesgo de demencia.
Aún así, los investigadores destacaron que este porcentaje representa una comparación entre grupos. Por lo tanto, no garantiza que un individuo dejará de desarrollar la enfermedad.
Además, al tratarse de un estudio observacional, la investigación identifica asociaciones, pero no prueba una relación directa de causa y efecto.
CÓMO ES UNA DIETA CON MENOR POTENCIAL INFLAMATORIO
En general, este patrón alimentario prioriza:
- Vegetales y frutas;
- Granos integrales;
- Legumbres;
- Té y café.
Por otro lado, se recomienda reducir el consumo de:
- Carnes rojas y procesadas;
- Granos refinados;
- Bebidas azucaradas.
Según los investigadores, este patrón alimentario puede contribuir a reducir procesos inflamatorios persistentes, que han sido relacionados con el envejecimiento cerebral.
DIETA MEDITERRÁNEA Y OTROS PATRONES ALIMENTARIOS TAMBIÉN FUERON ANALIZADOS
Además de la dieta menos inflamatoria, también se evaluaron la dieta mediterránea y una alimentación basada en las recomendaciones generales de salud.
En este caso, ambas presentaron una asociación más fuerte con la reducción del riesgo de demencia entre personas con niveles más bajos de biomarcadores.
Aun así, los investigadores resaltaron que estos patrones también pueden traer beneficios para individuos con mayor riesgo biológico.
LA INVESTIGACIÓN PRESENTA PUNTOS FUERTES, PERO TAMBIÉN LIMITACIONES IMPORTANTES
Entre los principales puntos fuertes están el largo seguimiento de los participantes, las evaluaciones repetidas de la alimentación y la comparación de diferentes patrones alimentarios.
Por otro lado, la alimentación fue medida por cuestionarios. Además, todos los participantes eran provenientes de una única región urbana de Suecia y, en promedio, presentaban buena salud y elevado nivel de escolaridad.
Por este motivo, los resultados pueden no representar todas las poblaciones.
CONCLUSIÓN PRINCIPAL: UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE PUEDE CONTRIBUIR A LA SALUD DEL CEREBRO
Finalmente, los investigadores refuerzan que una alimentación saludable no elimina el riesgo de demencia.
La edad, los factores genéticos, la salud cardiovascular, las condiciones sociales y otros factores continúan ejerciendo influencia sobre el desarrollo de la enfermedad.
Aún así, los resultados sugieren que la alimentación sigue desempeñando un papel importante en la salud del cerebro, incluso cuando ya están presentes alteraciones biológicas relacionadas con el Alzheimer.
