El residuo de bauxita gana una nueva ruta industrial en Pará, con tecnología de microondas, financiamiento del BNDES y producción prevista de hierro metálico de bajo carbono en Barcarena, donde Alunorte concentra escala para probar una solución orientada a la minería, la siderurgia y el cemento.
En Barcarena, en Pará, New Wave avanza con un proyecto de tecnología aplicada a la minería para transformar residuos de la producción de alúmina en materias primas de valor comercial.
La iniciativa se centra en el llamado lodo rojo, residuo generado en el procesamiento de la bauxita, y prevé la obtención de hierro metálico de bajo carbono y silicatos destinados a la industria del cemento.
Dentro de la refinería Hydro Alunorte, considerada la mayor refinería individual de alúmina del mundo, se instalará la planta de demostración de Wave Aluminium Brasil S.A.
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Con capacidad de 6 millones de toneladas, la unidad industrial ubicada en la región metropolitana de Belém genera una cantidad estimada de 5 millones de toneladas de residuos.
Para viabilizar la planta demo, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social aprobó financiamiento de R$ 221 millones a Wave Aluminium Brasil S.A.
El proyecto usará tecnología basada en aplicación de microondas, con previsión de entrada en operación en septiembre de 2026 y capacidad para procesar 50 mil toneladas de residuo de bauxita por año.
El lodo rojo se convierte en materia prima para siderurgia y cemento
Entre los principales desafíos ambientales de la cadena del aluminio, el lodo rojo se destaca por el volumen generado en el proceso Bayer, método utilizado desde el siglo 19 para extraer alúmina de la bauxita.
Según el International Aluminium Institute, cada tonelada de alúmina producida genera cerca de 1,2 toneladas de residuo, lo que ayuda a dimensionar el impacto industrial de este pasivo.
Antes de recibir otra destinación, este material necesita ser almacenado en estructuras específicas, hasta que sea posible cerrar, estabilizar y rehabilitar las áreas usadas para depósito.
En 2021, el mismo instituto estimó en casi 170 millones de toneladas la generación global de residuo de bauxita, volumen cercano al promedio anual de 180 millones de toneladas citado por Gustavo Emina, CEO de New Wave.
La propuesta de Wave Aluminium busca recuperar minerales de valor comercial de este pasivo industrial, reduciendo la dependencia de depósitos de residuos y ampliando alternativas de aprovechamiento del material.
De acuerdo con el BNDES, la tecnología pretende recuperar hierro y silicatos, insumos que pueden atender, respectivamente, a la siderurgia y a la industria cementera.
En la producción de acero, el hierro metálico de bajo carbono aparece como una materia prima relevante para un sector presionado a reducir emisiones.
La ganancia comercial está en obtener un insumo con menor huella de carbono a partir de un residuo que, hasta ahora, requería almacenamiento y control ambiental.
Tecnología de microondas avanza en Barcarena
Antes de llegar a Pará, la tecnología usada en el proyecto fue desarrollada y probada en escala piloto en el Centro Tecnológico del Grupo New Wave, en Duque de Caxias, en Río de Janeiro.
La operación de la unidad paraense será una etapa de validación preindustrial, aún sin carácter comercial, orientada a las actividades de investigación y desarrollo.
En mayo de 2026, según Brasil Mineral, la planta de Barcarena estaba con más del 70% de avance físico e inversión informada de R$ 250 millones por la empresa.
La publicación también registró que la unidad será la primera planta en escala semiindustrial orientada a la producción de hierro metálico a partir de la recuperación de residuos de bauxita.
Fundada en 2019 por Gustavo Emina, en asociación con la gestora Lorinvest, New Wave tiene inversores ligados a fondos administrados por Orion Resource Partners y Just Climate.
La iniciativa Just Climate está asociada al exvicepresidente de los Estados Unidos Al Gore, según información divulgada por el BNDES y Brasil Mineral.
Además del potencial industrial, el proyecto se encaja en una estrategia de economía circular, en la cual los residuos dejan de ser solo pasivos ambientales y pasan a alimentar nuevas cadenas productivas.
En el comunicado sobre el financiamiento, Gustavo Emina afirmó que la tecnología tiene condiciones de transformar desechos de la actividad mineral en materia prima para la industria.
Alunorte da escala a la prueba industrial
La elección de Alunorte fortalece la escala de la prueba porque la refinería concentra gran volumen de residuo en una operación ya consolidada en Pará.
Con la validación cerca de la fuente generadora, la asociación reduce etapas logísticas y facilita la evaluación del proceso en ambiente industrial.
Durante la implementación, el BNDES estima la generación de cerca de 386 empleos directos e indirectos en la unidad de Barcarena.
Después de la entrada en operación, la planta podrá crear 314 vacantes, según los datos divulgados por el banco al detallar la aprobación del financiamiento.
Aunque el modelo pueda abrir camino para aplicaciones mayores, la escala industrial dependerá de la validación técnica y económica de la planta de demostración.
El International Aluminium Institute observa que hay oportunidades para extraer materiales valiosos del residuo de bauxita, pero algunas soluciones técnicamente viables aún enfrentan desafíos económicos.
Entre las rutas seguidas por el sector, el aprovechamiento de silicatos para cemento aparece como una de las posibilidades más relevantes.
Roberto Seno, vicepresidente del comité de bauxita y alúmina del International Aluminium Institute y gerente de tecnología de la Companhia Brasileira de Alumínio, afirmó que el uso del residuo como materia prima para cemento representa una oportunidad importante para las dos industrias.
En Barcarena, la viabilidad de la tecnología será decisiva para indicar si el lodo rojo puede dejar de ser tratado solo como desecho y pasar a integrar cadenas productivas de mayor valor.
Por ahora, el avance más concreto es la planta demo financiada por el BNDES, con operación prevista para septiembre de 2026 y capacidad anual de 50 mil toneladas de residuo.
