Estudio de la USP encontró 12 antibióticos en el Río Piracicaba y detectó cloranfenicol en peces consumidos por residentes de la región.
Científicos encontraron residuos de diferentes antibióticos acumulados en el Río Piracicaba, en el interior de São Paulo, y detectaron incluso un medicamento prohibido dentro de peces vendidos para consumo. El estudio fue conducido por investigadores del Centro de Energía Nuclear en la Agricultura de la Universidad de São Paulo (CENA-USP) y ganó repercusión internacional tras su divulgación por ScienceDaily en marzo de 2026. Los resultados muestran que la contaminación aumenta durante los períodos de sequía, cuando el volumen de agua disminuye y los contaminantes se concentran más.
Investigadores encontraron 12 antibióticos diferentes acumulados en una de las principales cuencas hidrográficas del interior paulista
La investigación analizó muestras de agua, sedimentos y peces recolectadas en la región de la represa de Santa Maria da Serra, cerca del embalse de Barra Bonita, área que recibe contaminantes provenientes de diferentes partes de la cuenca del Río Piracicaba.
Según los investigadores, se monitorearon 12 antibióticos ampliamente utilizados, pertenecientes a grupos como tetraciclinas, fluoroquinolonas, sulfonamidas y fenoles. El trabajo identificó residuos de estos compuestos tanto en el agua como en los sedimentos y organismos acuáticos.
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Los científicos señalan que la región recibe influencia de aguas residuales urbanas tratadas, efluentes domésticos, acuicultura, cría de cerdos y escorrentía agrícola, formando una mezcla continua de fuentes de contaminación.
Durante la sequía, la contaminación se concentra y los antibióticos reaparecen en niveles mucho mayores
Uno de los descubrimientos más importantes del estudio fue el comportamiento estacional de los contaminantes. De acuerdo con la investigadora Patrícia Alexandre Evangelista, durante el período lluvioso la mayor parte de los antibióticos permaneció por debajo de los límites de detección.
Sin embargo, en la estación seca, cuando el volumen del río disminuye, diferentes compuestos comenzaron a aparecer de forma más evidente.
Los investigadores observaron concentraciones que variaban de nanogramos por litro en el agua hasta microgramos por kilo en los sedimentos. Algunos compuestos, como la enrofloxacina y ciertas sulfonamidas, aparecieron en niveles superiores a los registrados en estudios similares realizados en otros países.
Los sedimentos funcionan como reservorios invisibles que almacenan medicamentos por largos períodos
El problema no está solo en el agua que corre por el río. Según los investigadores, los sedimentos ricos en materia orgánica, fósforo, calcio y magnesio funcionan como verdaderos depósitos químicos capaces de almacenar antibióticos durante largos períodos.
Esto significa que los contaminantes pueden permanecer acumulados incluso cuando dejan de ser detectados en el agua superficial. En determinadas condiciones ambientales, estos compuestos pueden volver a circular en el ecosistema acuático.
En la práctica, el fondo del río pasa a actuar como una especie de archivo químico que conserva residuos de medicamentos por tiempo prolongado.
Cloranfenicol apareció dentro de peces vendidos para alimentación humana
Entre todos los resultados obtenidos, uno de los que más llamó la atención de los investigadores involucró a los peces.
El estudio detectó cloranfenicol en lambaris recolectados por pescadores de la región de Barra Bonita. La especie es ampliamente comercializada y consumida localmente.
El cloranfenicol posee una característica que hace que el descubrimiento sea aún más preocupante: su uso en animales destinados a la producción de alimentos está prohibido en Brasil debido a los riesgos toxicológicos asociados a la sustancia.
Según los investigadores, el medicamento apareció solo en las muestras recolectadas durante el período seco, con concentraciones medidas en el rango de decenas de microgramos por kilo.
Investigadores alertan sobre una posible ruta indirecta de exposición humana a través de la alimentación
El descubrimiento no significa automáticamente que los consumidores estén sufriendo intoxicación directa. Sin embargo, los científicos afirman que el resultado revela una ruta potencial de exposición que merece atención.
Al encontrar el antibiótico dentro de peces destinados al consumo, la investigación muestra que compuestos liberados en el ambiente pueden atravesar diferentes etapas del ecosistema hasta alcanzar organismos que forman parte de la alimentación humana.
El estudio destaca precisamente esta conexión entre contaminación hídrica, bioacumulación y cadena alimentaria, señalando la necesidad de monitoreo continuo de los contaminantes emergentes presentes en los ríos brasileños.
Antibiótico prohibido permaneció más de 90 días dentro de los peces durante experimentos
Los investigadores también realizaron pruebas de laboratorio para entender cómo ciertos medicamentos se comportan dentro de los organismos acuáticos.
En los experimentos, la enrofloxacina presentó eliminación relativamente rápida por los lambaris, con una vida media aproximada de 21 días. Sin embargo, el cloranfenicol mostró un comportamiento muy diferente.
Según el estudio, el compuesto presentó una vida media superior a 90 días dentro de los peces y mostró un elevado potencial de retención en los tejidos, indicando una mayor tendencia de bioacumulación.
Esta persistencia prolongada fue uno de los factores que más preocupó a los investigadores involucrados en el trabajo.
La contaminación también provocó daños genéticos en organismos acuáticos
Además de rastrear los medicamentos, el equipo evaluó posibles impactos biológicos. Las pruebas mostraron que el cloranfenicol aumentó significativamente los daños genéticos en peces, identificados mediante la frecuencia de micronúcleos y alteraciones nucleares en células sanguíneas.
Los investigadores observaron que la presencia de la planta acuática Salvinia auriculata ayudó a reducir parte de estos efectos en determinadas condiciones experimentales, aunque los propios autores advierten que el uso de plantas para descontaminación no representa una solución simple o definitiva.
Científicos advierten que antibióticos en los ríos también pueden favorecer la aparición de superbacterias
El problema va más allá de los peces. Según los autores, residuos constantes de antibióticos en el ambiente pueden aumentar la presión selectiva sobre microorganismos, favoreciendo la evolución de bacterias resistentes a los medicamentos utilizados en la medicina humana y veterinaria.
El investigador Valdemar Luiz Tornisielo, coautor del estudio, afirmó que la presencia de estos compuestos en agua, sedimentos y peces evidencia el impacto de las actividades humanas sobre los ecosistemas acuáticos y refuerza el riesgo asociado a la resistencia antimicrobiana ambiental.
Este fenómeno es considerado por la Organización Mundial de la Salud uno de los principales desafíos globales de salud pública de las próximas décadas.


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