Descubrimiento a más de 1.200 metros de profundidad revela microbios capaces de transformar humo industrial en minerales sólidos útiles
Investigadores de Dakota del Sur estudian microbios encontrados en un entorno subterráneo extremo y señalan una ruta biotecnológica para capturar CO₂ de emisiones industriales, convirtiendo el carbono en minerales sólidos que pueden ser utilizados en sectores como construcción, cemento, pinturas, papel y plásticos.
Científicos de Dakota del Sur identificaron microbios a 1.250 metros de profundidad capaces de acelerar la conversión de CO₂ en roca en semanas, abriendo camino para una tecnología de captura de carbono orientada a emisiones industriales y materiales de construcción.
Microbios encontrados en entorno subterráneo extremo
El descubrimiento ocurrió en un laboratorio subterráneo instalado a más de 1.200 metros bajo la superficie, donde viven microorganismos adaptados a la ausencia de luz solar, alta presión, temperaturas extremas y condiciones químicas hostiles.
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Estas características hacen que los microbios sean especialmente relevantes para entornos industriales, en los cuales gases calientes, partículas y compuestos corrosivos dificultan la aplicación de métodos convencionales de captura de dióxido de carbono.
La investigación identificó enzimas capaces de capturar CO₂ y favorecer su transformación en carbonato de calcio, mineral estable que puede permanecer almacenado por largos períodos sin regresar fácilmente a la atmósfera.
El interés científico está precisamente en la capacidad de estos organismos para realizar, en condiciones difíciles, reacciones que la industria busca acelerar para reducir emisiones asociadas a plantas termoeléctricas, cementeras, siderúrgicas y fábricas químicas.
Cómo los microbios transforman CO₂ en roca
El proceso estudiado utiliza la actividad biológica de estos microorganismos para convertir el carbono capturado en minerales sólidos. En lugar de tratar el CO₂ solo como residuo, la tecnología lo transforma en materia mineral con aplicaciones productivas.
El carbonato de calcio resultante se utiliza en concreto, cemento, pinturas, papel, plásticos y otros productos presentes en diferentes cadenas industriales. Esta posibilidad aumenta la viabilidad económica del sistema, al asociar reducción de emisiones y generación de insumos.
La propuesta también se diferencia de formas tradicionales de almacenamiento geológico, que normalmente requieren inyección de CO₂ en formaciones profundas y pueden llevar años hasta la mineralización completa.
En las pruebas descritas por los investigadores, la conversión puede ocurrir en cuestión de semanas bajo determinadas condiciones. La velocidad es uno de los puntos centrales para sectores que necesitan reducir emisiones y demostrar resultados en períodos más cortos.
Aplicación industrial puede usar unidades móviles
Una de las posibilidades en desarrollo involucra unidades móviles capaces de ser llevadas a diferentes instalaciones, evitando la necesidad de erigir infraestructura permanente desde el inicio en cada lugar de emisión.
Estas unidades podrían actuar cerca de chimeneas industriales, capturando CO₂ directamente en la fuente. La propuesta citada prevé equipos con capacidad de eliminar hasta 1 tonelada de CO₂ por día.
El uso potencial incluye plantas termoeléctricas y fábricas, especialmente en actividades que continúan generando grandes volúmenes de dióxido de carbono incluso cuando incorporan energía renovable u otras mejoras de eficiencia.
También se mencionaron pruebas con cenizas de plantas termoeléctricas para facilitar la formación de minerales carbonáticos. Este enfoque acerca la tecnología a una lógica de economía circular, al combinar captura de carbono y aprovechamiento de residuos.
El papel de la captura de carbono
La captura y el almacenamiento de carbono aparecen en estrategias internacionales para sectores difíciles de descarbonizar. Producción de cemento, acero, fertilizantes y químicos aún depende de procesos intensivos en emisiones.
Proyectos de mineralización ya existen en países como Islandia, donde el CO₂ es inyectado en formaciones basálticas para transformarse en roca. La diferencia del enfoque biológico está en la flexibilidad y proximidad de las fuentes emisoras.
El avance también revela el potencial de los ecosistemas subterráneos. Organismos poco conocidos pueden ofrecer soluciones para descontaminación, recuperación de minerales críticos, producción de energía y gestión de residuos industriales.
Aún hay etapas por cumplir antes de una adopción amplia. La tecnología necesita avanzar en pruebas piloto y confirmar desempeño en escala industrial. Si esto ocurre, los microbios podrán ayudar a reducir emisiones, transformar carbono en material útil y ampliar alternativas para industrias complejas contra emisiones industriales de difícil reducción.
Este artículo fue elaborado con base en información divulgada por el sanfordlab. El contenido contó con apoyo de herramientas de IA en la organización editorial y pasó por revisión humana antes de la publicación.

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