Con un precio medio de US$ 7 mil por tonelada, Japón se destaca como destino prometedor para la carne bovina brasileña, impulsando exportaciones, valorizando el ganado gordo y reforzando la confianza internacional en el producto nacional
Japón es hoy uno de los destinos más deseados por los exportadores de carne bovina. Esto se debe a que el país asiático paga una de las mayores medias del mundo: cerca de US$ 7 mil por tonelada, mientras que el valor medio pagado por la carne brasileña se sitúa en torno a US$ 5,5 mil. La diferencia hace que el mercado japonés sea especialmente atractivo para frigoríficos y productores de Brasil.
Según Felipe Fabbri, coordinador de inteligencia de mercado de Scot Consultoria, la posible apertura de este mercado representaría una gran oportunidad para la ganadería nacional.
“Es un país que remunera mejor a la industria frigorífica y toda la cadena productiva”, evalúa el analista.
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Ventaja brasileña frente a los competidores
Hoy, Japón importa principalmente carne bovina de Estados Unidos y Australia. Sin embargo, el alto costo de la arroba en esos países ha reducido la competitividad. Mientras que la arroba americana está próxima a US$ 100, la australiana varía entre US$ 65 y US$ 70.
Esta diferencia encarece el producto final para los japoneses, especialmente en las compras de Estados Unidos. Por lo tanto, Brasil surge como una alternativa más accesible y con potencial para ocupar parte de este espacio.
Además, la calidad de la carne brasileña ha sido reconocida en diversos mercados, lo que fortalece la confianza internacional en el producto.
Con precios más bajos y buena reputación, el país reúne las condiciones ideales para avanzar en las negociaciones con Japón.
Potencial y limitaciones de Japón
A pesar de las perspectivas positivas, Fabbri resalta que Japón no debe convertirse en una “nueva China” en términos de volumen de importación.
Aun así, la entrada japonesa podría equilibrar la balanza comercial, especialmente después de la reducción en las compras americanas debido a las tarifas impuestas durante el gobierno de Donald Trump.
El analista cree que, si el acuerdo se concreta antes de finales de 2025, Japón podría ayudar a compensar la menor presencia de Estados Unidos en las exportaciones brasileñas a finales de 2025 o principios de 2026.
Para este año, la expectativa es que los japoneses importen cerca de 730 mil toneladas de carne bovina, prácticamente el mismo volumen registrado el año anterior.
Esta demanda, según Fabbri, tiende a mantener los precios del ganado gordo más firmes y a limitar la oferta en el mercado interno.
Auditoría y confianza sanitaria
El ministro de Agricultura, Carlos Fávaro, afirmó que Brasil debería conquistar el mercado japonés antes de finales de 2025.
Destacó que las autoridades japonesas deben realizar una auditoría en frigoríficos brasileños aún en noviembre, lo que indica que los protocolos sanitarios están cerca de la conclusión.
Japón es conocido por ser uno de los mercados más rigurosos en exigencias sanitarias. Sin embargo, Brasil ya cumple con el principal requisito: el estatus de zona libre de fiebre aftosa sin vacunación, logrado en mayo de este año. Esta condición aceleró el avance de las negociaciones entre los dos países.
Reconocimiento y nuevas oportunidades
Para Fabbri, la entrada de Japón como comprador puede tener efectos duraderos. “En volumen, Japón no debe convertirse en un gran comprador de inmediato, pero su entrada agrega valor y refuerza la imagen de calidad de la carne brasileña en el mercado internacional”, afirma.
Además de fortalecer la reputación global de Brasil, la apertura japonesa puede impulsar nuevas asociaciones comerciales, consolidando al país como uno de los principales exportadores mundiales de carne bovina.
Con información de Canal Rural.

Eu só quero saber porque a carne é tão vendida lá fora, e é tão cara aqui.
Não é justo! Deveríamos pagar no mínimo a metade do preço. Os grandes exportadores deveriam, antes de vender pra fora, abastecer o mercado brasileiro com preços mais baixos.