Una transformación simple, creativa y llena de trabajo manual llamó la atención en el Jardim Noroeste, en Campo Grande. Joaquim Soares da Silva, conocido como Joaquim Jardineiro, modificó su propia choza usando madera encontrada en la basura, pinturas reutilizadas y objetos descartados. La casa, ubicada en la Rua Acuri, ganó fachada colorida, veranda, jardín y detalles artesanales creados por el propio residente. Este proceso muestra cómo materiales simples, cuando se combinan con esfuerzo y creatividad, pueden cambiar completamente la apariencia de una vivienda popular.
Reforma manual revela transformación de la casa
El cambio comenzó después de que Joaquim pasara a ocupar la choza hace más de un año. A partir de ahí, inició una reforma hecha casi enteramente con sus propias manos, en un trabajo que llevó ocho meses y exigió esfuerzo físico constante. Gran parte de la madera utilizada en la construcción fue recogida en un área de desecho cercana, cargada en carretilla y aprovechada poco a poco en la estructura de la casa. Parte de las pinturas fue comprada, pero muchos elementos vinieron de la basura, lo que dio al inmueble un aspecto organizado, colorido y bastante personal.
Casa ganó piso, cocina y nuevos espacios
Durante la reforma, Joaquim rellenó el terreno, hizo el piso y reorganizó la cocina. Luego, midió la casa con sus propios pasos y calculó que el inmueble tenía cerca de 10 metros por 8 metros. La vivienda pasó a tener sala, cocina, cuarto y baño, además de un espacio llamado por él como baño “de visita”. En la práctica, el cuarto funcionaba como una suite, con cuarto amplio seguido de baño. Este detalle refuerza cómo la reforma superó una simple mejora visual y ayudó a crear ambientes más definidos dentro de la casa.
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La veranda se convirtió en área de convivencia
La entrada de la casa también recibió atención especial. Justo en la terraza, Joaquim colocó plantas, sillas, sombrilla y espacio para recibir visitas. Entre las especies mencionadas en el reportaje están lirio de la paz, alegría, lluvia de oro, pico de loro y geranios, además de otras flores que completaban el jardín. Este conjunto creó un área de convivencia simple, pero visualmente impactante. Como Joaquim trabaja con jardinería, la propia casa también pasó a funcionar como vitrina, ya que muchos clientes lo buscaban después de ver dónde vivía.
Fachada pintada se convirtió en marca de la vivienda
La fachada fue uno de los puntos más destacados de la transformación. Mientras la casa tardó ocho meses en estar lista, el trabajo de paisajismo visual aún seguía en marcha desde hacía dos meses. Joaquim comenzaba el proceso con pintura blanca, aplicaba una segunda capa y, luego, creaba los dibujos en la tercera etapa. La pintura reunía carretera, puente, río, piedras, maleza, cielo y ipé morado. El puente, según él, fue inspirado en una imagen guardada en la memoria durante un viaje a São Paulo, lo que dio a la fachada un escenario entero dibujado a mano.
Objetos descartados adquirieron nueva función
Otros objetos reutilizados también pasaron a formar parte de la decoración de la casa. Una cabeza de león, aparentemente retirada de una fuente, fue utilizada en el área externa, mientras una rueda fue transformada en referencia a un carro de bueyes. Estos elementos ayudaron a crear una estética artesanal, hecha con piezas simples y descartadas. De esta manera, el barracón dejó de parecer solo una construcción improvisada y pasó a transmitir la personalidad del residente, quien encontró nuevas funciones para elementos que serían dejados de lado.

El aprendizaje vino de la observación
Joaquim contó que aprendió jardinería solo, principalmente por la observación y la práctica. La pintura, por su parte, fue aprendida con un colega de trabajo. Este recorrido ayuda a explicar el estilo de la casa, marcada por intentos, paciencia y habilidad manual. Nada fue presentado como una obra técnica sofisticada, pero cada detalle revela cuidado e intención. Joaquim afirmó gustar de cosas bonitas y declaró que era feliz viviendo allí.
Historia une vivienda, trabajo y memoria
Dentro de la casa, una guitarra aparecía como uno de los objetos importantes. Joaquim nació en Dourados y ya había formado un dúo musical con su hermano, conocido como Zé, que ya falleció. Este detalle añade una capa personal a la historia, ya que la casa no reunía solo madera, pintura y plantas. También guardaba memorias, referencias y partes de la trayectoria del residente. Por eso, la transformación tuvo un valor más allá de la estética.
Próximos planes mantenían la casa en evolución
Incluso después de la reforma principal, Joaquim todavía planeaba nuevos cambios. Entre los planes estaban cerrar parte del área con malla, plantar cocotero y ampliar el césped. La fachada, por lo tanto, seguía como un proyecto en construcción. Esta historia muestra cómo la creatividad, reutilización y trabajo manual transformaron una vivienda simple en un espacio lleno de identidad.
¿Qué llama más tu atención: la reutilización de los materiales desechados o la creatividad utilizada por Joaquim para cambiar la apariencia de su propia casa?

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