Formación con más de 40 mil columnas de basalto en Irlanda del Norte surgió hace cerca de 60 millones de años e intriga a científicos hasta hoy.
La costa del Condado de Antrim, en Irlanda del Norte, alberga una formación geológica tan perfecta que durante siglos mucha gente creyó que había sido construida artificialmente. Conocida como Calzada de los Gigantes, la estructura reúne más de 40 mil columnas prismáticas de basalto encajadas lado a lado, formando una especie de carretera de piedra que avanza hacia el océano Atlántico. El paisaje es considerado una de las formaciones volcánicas más impresionantes del planeta y fue reconocida por la UNESCO en 1986 como Patrimonio Mundial.
Vista de cerca, la formación parece imposible. Las columnas tienen principalmente formas hexagonales extremadamente regulares, aunque algunas tienen cinco, siete, ocho o incluso nueve lados. Muchas de ellas surgen como escalones gigantescos a la orilla del mar, mientras que otras alcanzan varios metros de altura en los acantilados costeros. En ciertos puntos, las estructuras recuerdan calles pavimentadas, órganos de iglesia gigantes o pilares artificiales perfectamente alineados.
Cómo erupciones volcánicas crearon una de las formaciones rocosas más perfectas jamás vistas en la naturaleza
El origen de la Calzada de los Gigantes se remonta al período Paleoceno, hace aproximadamente 50 a 60 millones de años, cuando intensas actividades volcánicas afectaron la región hoy ocupada por Irlanda del Norte. Grandes volúmenes de lava basáltica extremadamente caliente se extendieron por la superficie y llenaron áreas enteras con capas gruesas de magma.
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Cuando esta masa comenzó a enfriarse lentamente, ocurrió un proceso geológico conocido como disyunción columnar o juntura columnar.

La lava comenzó a contraerse durante el enfriamiento, creando tensiones internas que generaron grietas geométricas extremadamente regulares. Estas fisuras avanzaron verticalmente por la roca hasta formar los famosos pilares prismáticos observados actualmente.
Según explicaciones geológicas citadas por investigadores e instituciones científicas, el formato hexagonal no surgió por casualidad.
La geometría de seis lados es una de las formas más eficientes de disipar tensiones de contracción en materiales que se enfrían lentamente. El mismo principio puede observarse en grietas de barro seco, pero a escala colosal en la Calzada de los Gigantes.
Las columnas parecen artificiales porque la naturaleza creó patrones casi matemáticos en el basalto
El aspecto más impresionante de la Calzada de los Gigantes es el nivel de regularidad de las columnas. Muchas de ellas tienen lados casi perfectos, superficies planas y encajes extremadamente precisos. Esto ha creado durante siglos la impresión de que la estructura habría sido esculpida manualmente.
Algunas columnas alcanzan cerca de 12 metros de altura, mientras que otras forman plataformas horizontales cerca del mar. En muchos tramos, los pilares recuerdan panales de miel gigantes petrificados por la acción del tiempo. El resultado visual es tan inusual que la formación se convirtió en objeto de estudios geológicos, leyendas locales, obras de arte y producciones cinematográficas.
Los científicos explican que el grosor del flujo de lava y la velocidad del enfriamiento influyeron directamente en el tamaño de las columnas. Cuanto más uniforme y lento fue el enfriamiento, más regulares quedaron las estructuras basálticas.
La leyenda del gigante Finn McCool transformó la formación en uno de los mayores mitos de Irlanda
Mucho antes de la explicación científica, los habitantes de la región crearon una narrativa legendaria para explicar la existencia de la calzada. Según el folclore irlandés, el gigante Finn McCool habría construido el camino de piedra para cruzar el mar y enfrentar a un rival escocés llamado Benandonner.
La historia afirma que Finn creó el pasaje usando enormes bloques de piedra para unir Irlanda con Escocia. Sin embargo, al darse cuenta de que el rival era mucho más grande que él, terminó siendo escondido por su esposa, quien lo disfrazó de bebé.
Cuando Benandonner vio al “bebé”, imaginó que el padre del niño sería gigantesco y huyó aterrorizado de regreso a Escocia, destruyendo el camino tras de sí.
Curiosamente, existe en la isla escocesa de Staffa una formación basáltica similar a la Calzada de los Gigantes. Esta coincidencia ayudó a fortalecer aún más la antigua leyenda sobre una conexión entre los dos territorios.
La formación inspiró a arquitectos, músicos e investigadores en diferentes partes del mundo
Las columnas basálticas de la Calzada de los Gigantes se convirtieron en referencia para estudios geológicos sobre enfriamiento de magma y formación de rocas volcánicas. Estructuras similares aparecen en lugares como Islandia, Escocia, California e incluso en imágenes de Marte registradas por misiones espaciales.
En Islandia, por ejemplo, la cascada Svartifoss se hizo famosa por sus columnas negras similares a las de Irlanda del Norte. Ya en las Azores, la formación conocida como Rocha dos Bordões presenta enormes pilares prismáticos volcánicos comparables a los de la Calzada de los Gigantes.
El aspecto geométrico de las columnas también influyó en proyectos arquitectónicos modernos. Según registros sobre la Svartifoss, estructuras de basalto similares inspiraron construcciones famosas de Islandia, incluida la iglesia Hallgrímskirkja, en Reikiavik.
Incluso después de siglos de investigación, la Calzada de los Gigantes aún genera nuevos descubrimientos científicos
A pesar de ser estudiada durante cientos de años, la Calzada de los Gigantes aún despierta debates científicos. En 2021, un estudio del geólogo Michael J. Simms propuso una nueva hipótesis para la formación del lugar, sugiriendo que la lava puede haber ocupado rápidamente un área que se hundió poco antes de la erupción volcánica.

Según la investigación citada por CNN Brasil en junio de 2025, este hundimiento habría ocurrido tan rápidamente que sedimentos y erosión no tuvieron tiempo suficiente para modificar la región antes del llenado por lava basáltica. Esto habría permitido la formación de una capa extremadamente espesa de basalto, favoreciendo la creación de las columnas gigantes observadas actualmente.
El caso muestra cómo un paisaje aparentemente conocido aún puede revelar nuevas interpretaciones geológicas incluso después de siglos de observación científica.
La Calzada de los Gigantes sigue pareciendo una construcción imposible incluso después de la explicación científica
La ciencia logró explicar cómo la lava volcánica puede transformarse en pilares geométricos casi perfectos, pero eso no redujo el impacto visual de la Calzada de los Gigantes.
El lugar sigue pareciendo artificial para muchos visitantes, especialmente cuando se ve desde lo alto de los acantilados de la costa irlandesa.
Entre mitos de gigantes, erupciones volcánicas antiguas y patrones naturales que recuerdan a la ingeniería humana, la formación permanece como uno de los paisajes geológicos más extraordinarios del planeta.
Y quizás ese sea precisamente el motivo por el cual sigue intrigando a turistas, investigadores y curiosos en pleno siglo XXI.


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