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Australia lanza el primer barco-drone no tripulado impreso en 3D del Hemisferio Sur, hecho con residuos reciclados en 40 horas, alcanza 40 nudos y puede cambiar la vigilancia marítima con una producción de hasta 100 unidades por mes en un escenario de demanda militar.

Escrito por Carla Teles
Publicado el 28/05/2026 a las 16:47
Actualizado el 28/05/2026 a las 16:49
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El barco-dron ASTRA 460 fue presentado en Australia como el primer USV impreso en 3D del Hemisferio Sur, con casco de polímeros reciclados hecho en 40 horas, software autónomo, 40 nudos de velocidad, 200 kilómetros de autonomía y producción planificada de 10 a 100 unidades mensuales para defensa marítima y seguridad.

El barco-dron ASTRA 460 fue presentado en Australia como el primer vehículo de superficie no tripulado impreso en 3D del Hemisferio Sur. La embarcación de 4,6 metros fue diseñada para defensa, vigilancia, reconocimiento y seguridad marítima, combinando casco reciclado, inteligencia artificial y producción rápida.

La novedad fue revelada en la conferencia de Defensa y Seguridad del Océano Índico, en Perth, por el ministro de Defensa de Australia Occidental, Paul Papalia. El proyecto reúne a Hyperion Systems, Versatile Marine y Greenroom Robotics en un intento de acelerar sistemas navales autónomos de bajo costo.

Barco-dron impreso en 3D estrena en Australia

Barco-dron impreso en 3D en Australia usa residuos reciclados, llega a 40 nudos y apunta a defensa marítima con producción rápida.
Imagen: Interesting Engineering

El ASTRA 460 es descrito como un vehículo de superficie no tripulado, o USV, orientado a misiones marítimas sin tripulación a bordo. El modelo fue desarrollado para operar como plataforma multifuncional en escenarios de defensa y seguridad.

La embarcación llama la atención porque une impresión 3D industrial, residuos reciclados y navegación autónoma en un único proyecto. En lugar de seguir el ritmo tradicional de la construcción naval, la propuesta apuesta por producción rápida y adaptación de misión.

Con 4,6 metros, o 15 pies, el barco no tripulado fue creado para actuar en misiones como vigilancia, seguridad de fronteras, reconocimiento, recolección de información y apoyo a operaciones de defensa.

Según Hyperion Systems, el proyecto puede fortalecer la capacidad de producción nacional australiana y abrir camino para sistemas navales autónomos fabricados con más rapidez y menor costo.

El casco puede ser fabricado en cerca de 40 horas

Uno de los principales diferenciales del ASTRA 460 está en el proceso de fabricación. Según Hyperion Systems, el casco puede ser producido en cerca de 40 horas con manufactura aditiva de gran formato, conocida como LFAM.

Este proceso es una forma de impresión 3D a escala industrial, orientada a la producción rápida de piezas grandes. En el caso del barco-dron, la técnica permite construir el casco con residuos de polímero reciclados.

El material fue usado en las instalaciones de Hyperion en Henderson, donde la empresa desarrolla soluciones de manufactura avanzada. La producción también utiliza la plataforma TitanCell, descrita como una fábrica compacta que combina robótica, impresión 3D a gran escala y materiales reciclados.

El CEO de Hyperion, Joshua Wigley, comparó este plazo con los métodos convencionales de construcción naval, que podrían llevar de cuatro a seis semanas para finalizar el casco. Para él, la reducción en el tiempo muestra el potencial de la manufactura aditiva para capacidad marítima rápida y resiliencia industrial.

Residuos reciclados se convierten en embarcación militar autónoma

Barco-dron impreso en 3D en Australia usa residuos reciclados, alcanza 40 nudos y apunta a la defensa marítima con producción rápida.
Imagen: Hyperion Systems

El uso de residuos de polímero reciclados da al proyecto un componente ambiental e industrial. En lugar de depender solo de materiales convencionales, el equipo de ingeniería transformó residuos en casco funcional para una embarcación de defensa.

Este detalle refuerza el contraste entre sostenibilidad, producción rápida y aplicación militar. La misma tecnología que reutiliza materiales también puede acelerar la fabricación de plataformas navales autónomas.

La embarcación fue desarrollada por Hyperion Systems en colaboración con Versatile Marine, responsable de arquitectura, ingeniería y consultoría naval, y Greenroom Robotics, especializada en inteligencia artificial.

Esta combinación muestra que el ASTRA 460 no es solo una pieza impresa en 3D. Reúne casco, diseño naval, autonomía, software e integración de misión en una plataforma preparada para pruebas en el mar.

La inteligencia artificial controla la navegación y operación

Greenroom Robotics proporcionó el software autónomo de navegación y control, desarrollado con su plataforma GAMA. Según la empresa, esto le da al barco capacidad de operación sin tripulación a bordo.

Harry Hubbert, CEO de Greenroom Robotics, afirmó que la rápida adaptación de embarcaciones a requisitos de misión en cambio puede ofrecer ventaja táctica en entornos disputados.

La idea es que el barco-dron pueda ser impreso, equipado con autonomía y colocado en el agua en cuestión de días. Este tipo de velocidad interesa a fuerzas militares que necesitan responder rápidamente a nuevas demandas operacionales.

En escenarios de defensa, plataformas no tripuladas pueden actuar donde embarcaciones convencionales serían más caras, más lentas o más arriesgadas para tripulaciones humanas.

ASTRA 460 alcanza 40 nudos y hasta 200 km de autonomía

El ASTRA 460 fue diseñado para alcanzar cerca de 40 nudos de velocidad máxima. En operación de crucero, el rango informado está entre 20 y 30 nudos, con autonomía de hasta 200 kilómetros, o 124 millas.

Estos números colocan al barco en una categoría orientada a desplazamiento rápido y presencia marítima persistente. La velocidad permite respuesta ágil, mientras que la autonomía amplía la capacidad de patrulla y vigilancia.

La embarcación también fue diseñada para operar en diferentes condiciones marítimas. Su carga útil modular permite adaptar el sistema a funciones específicas de misión.

Esta modularidad es importante porque el mismo casco puede ser configurado para reconocimiento, vigilancia, seguridad de fronteras u otras aplicaciones de defensa, conforme a la necesidad operacional.

Plataforma modular puede cambiar misiones de vigilancia

Jacob Kleinman, gerente de proyecto de ASTRA, afirmó que los USVs ofrecen ventajas como multiplicadores de fuerza. Según él, son más baratos de construir y operar que embarcaciones tripuladas tradicionales.

El concepto de multiplicador de fuerza es central para entender el proyecto. En lugar de sustituir totalmente barcos con tripulación, el barco-dron puede ampliar la presencia marítima y actuar junto a flotas convencionales.

La carga útil modular permite reconfiguración rápida. Esto significa que sensores, equipos o sistemas pueden ser ajustados conforme a la misión, reduciendo el tiempo entre una demanda y la respuesta operacional.

En un entorno marítimo amplio, como el entorno de Australia y rutas del Océano Índico, este tipo de plataforma puede reforzar patrullas, monitoreo de fronteras y operaciones de seguridad.

La producción puede llegar a más de 100 unidades por mes

Hyperion afirma que se está preparando para fabricar 10 unidades por mes de inmediato. Según Joshua Wigley, la producción podría ampliarse a más de 100 unidades mensuales, si es necesario.

Este dato es uno de los más fuertes del tema, porque muestra que el proyecto no apunta solo a un prototipo aislado. La ambición es crear capacidad de producción rápida y escalable para embarcaciones autónomas.

En un escenario de aumento de la demanda militar por drones marítimos, lograr fabricar cascos en pocas decenas de horas puede representar una ventaja industrial.

La impresión 3D también permite variar formatos y configuraciones de misión. Según la empresa, los sistemas de IA y las capacidades de manufactura de Hyperion permitirán que las naves ASTRA sean fabricadas en diferentes versiones.

Las pruebas en el mar deben comenzar aún en mayo de 2026

El ASTRA 460 deberá iniciar una serie de pruebas en el mar aún en mayo de 2026. Esta fase será importante para validar rendimiento, autonomía, estabilidad, control y capacidad de operar en condiciones reales.

La prueba en el mar es el momento en que la promesa tecnológica necesita enfrentar el entorno operativo. Velocidad, autonomía y software autónomo necesitan funcionar fuera de la presentación oficial y de las pruebas controladas.

La empresa también reveló que un prototipo más grande, de 26 pies, equivalente a cerca de 8 metros, será entregado a una marina europea aún en 2026.

Este modelo deberá participar en un importante ejercicio naval, ampliando el alcance internacional de la tecnología desarrollada en Australia.

La demanda militar impulsa drones marítimos

El lanzamiento del ASTRA 460 ocurre en un momento de mayor interés por embarcaciones no tripuladas. La guerra moderna ha aumentado la demanda por sistemas autónomos, baratos, rápidos de producir y capaces de operar sin poner a las tripulaciones en riesgo directo.

Los barcos-dron pueden cumplir misiones de vigilancia, patrulla y reconocimiento con menor costo operativo. También pueden ser usados para ampliar la presencia de flotas en áreas extensas.

La ventaja no está solo en el precio. Está en la posibilidad de fabricar rápidamente, reconfigurar según la misión y multiplicar puntos de observación o actuación en el mar.

Por eso, proyectos como el ASTRA 460 llaman la atención de sectores de defensa que buscan respuestas industriales más rápidas para un entorno estratégico en cambio.

Australia apuesta por fabricación rápida y autonomía naval

El barco-drone ASTRA 460 muestra cómo Australia intenta entrar en una nueva fase de la tecnología naval. La embarcación combina impresión 3D, residuos reciclados, IA, navegación autónoma, velocidad de hasta 40 nudos y producción escalable.

Más que una curiosidad tecnológica, el proyecto señala un cambio en la forma de fabricar y emplear plataformas marítimas. Si el casco puede ser impreso en 40 horas y la autonomía instalada en pocos días, la lógica de la construcción naval militar comienza a cambiar.

Aún será necesario seguir las pruebas en el mar, la confiabilidad del sistema y la capacidad real de producción a escala. Pero el ASTRA 460 ya coloca al Hemisferio Sur en el mapa de los USVs impresos en 3D.

¿Y tú, crees que los barcos-drone impresos en 3D pueden cambiar la defensa marítima, o las embarcaciones tripuladas tradicionales seguirán siendo indispensables por mucho tiempo? Comenta tu opinión.

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Carla Teles

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