Lo que los investigadores encontraron dentro de la Gran Pirámide
Las Pirámides de Guiza siguen en pie después de 4.500 años, incluso en una región que ya ha enfrentado terremotos lo suficientemente fuertes como para destruir construcciones modernas. Ahora, un nuevo estudio ha proporcionado una pista importante para explicar esta resistencia: la Gran Pirámide parece haber sido diseñada para distribuir la energía sísmica en lugar de concentrarla.
Los investigadores señalan que la estructura presenta características geotécnicas avanzadas para la época. En la práctica, esto ayuda a entender por qué la pirámide sigue firme mientras tantos edificios más recientes no resisten los temblores de la misma manera.
El estudio fue publicado el 21 de mayo en la revista Scientific Reports y analizó cómo la pirámide reacciona a las vibraciones naturales del ambiente. La conclusión es que la construcción no solo ha resistido al tiempo, sino que también parece tener un comportamiento pensado para lidiar con terremotos.
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Una estructura antigua que continúa desafiando los temblores

Las Pirámides de Guiza se encuentran en la región metropolitana de El Cairo y forman uno de los conjuntos más conocidos del Antiguo Egipto. La mayor de ellas, la Gran Pirámide, llegó a tener cerca de 146 metros de altura y hoy mide aproximadamente 137 metros, después de siglos de desgaste y pérdida de revestimiento.
Aun así, la estructura ha sobrevivido a eventos sísmicos significativos. En 1847, un fuerte terremoto golpeó El Cairo, dejó muertos y destruyó cientos de edificios. Las pirámides permanecieron en pie, con pérdidas principalmente en las piedras externas. Otro temblor importante ocurrió en octubre de 1922, cuando piedras de revestimiento cayeron de la cima de la pirámide.
Este historial siempre ha alimentado la curiosidad de científicos y arquitectos. El formato piramidal, la base reforzada y las juntas entre los bloques ya eran vistos como factores que ayudaban en la estabilidad. Pero aún faltaba entender mejor cómo la estructura se comporta frente a las ondas sísmicas.
Lo que los investigadores encontraron dentro de la Gran Pirámide
Para investigar el monumento, los científicos utilizaron el Método de Nakamura, también conocido como HVSR, una técnica de análisis de vibraciones utilizada para estudiar el comportamiento sísmico de estructuras y del suelo. Las mediciones se realizaron en 37 puntos de la Gran Pirámide, incluyendo cámaras internas, pozos de ventilación, pasajes, bloques de construcción y áreas circundantes.
El resultado llamó la atención: dentro de la pirámide, las vibraciones estaban muy cerca unas de otras, variando entre 2 y 2,6 hertz. Esto indica una estructura extremadamente homogénea, sin diferencias bruscas que suelen debilitar edificios durante un terremoto.
En construcciones comunes, pueden surgir las llamadas “zonas frágiles”, lugares donde la vibración se concentra y aumenta el riesgo de grietas o colapso. En el caso de la Gran Pirámide, el estudio no encontró este tipo de punto crítico, lo que refuerza la idea de una ingeniería mucho más sofisticada de lo que se imaginaba para la época.
La diferencia entre la vibración de la pirámide y la del suelo ayuda en la resistencia
Otro dato importante vino del terreno circundante. El suelo presentó vibraciones cercanas a 0,6 hertz, muy por debajo del promedio registrado dentro de la pirámide. Esta diferencia es decisiva porque evita el efecto de resonancia, cuando la frecuencia del suelo y la de la construcción se acercan y hacen que la energía sísmica crezca.
Cuando esto sucede, el impacto del temblor puede aumentar bastante. Como la frecuencia de la pirámide es muy diferente de la del terreno, este efecto no ocurre con la misma fuerza. Para los investigadores, esta separación entre las vibraciones ayuda a explicar parte de la estabilidad de la estructura.
El estudio también identificó cómo se dispersa la energía sísmica
La investigación también analizó la llamada amplificación sísmica, que ocurre cuando las ondas pasan por capas geológicas diferentes y pueden ganar amplitud. En la Gran Pirámide, esta amplificación aumenta conforme la altura crece, pero después de unos 48 metros comienza a disminuir gradualmente.
Este comportamiento sugiere otra capa de protección natural de la construcción. En lugar de dejar que la energía se acumule de forma peligrosa, la pirámide parece conducirla de manera más controlada a lo largo de la estructura.
Los resultados refuerzan la imagen de las Pirámides de Guiza como mucho más que monumentos históricos. Siguen en pie como prueba de un conocimiento arquitectónico y geotécnico que continúa sorprendiendo hasta hoy. Si este tipo de estudio también te impresiona, comparte el artículo y cuenta qué más te llamó la atención de las pirámides de Egipto.

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