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La NASA desvela misterios del cometa interestelar 3I/Atlas y encuentra pistas inesperadas en apenas el tercer visitante proveniente de fuera del Sistema Solar, un objeto que viajó miles de millones de años y movilizó a James Webb, Hubble y ALMA.

Escrito por Alisson Ficher
Publicado el 10/06/2026 a las 11:43
Actualizado el 10/06/2026 a las 11:44
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Visitante venido de fuera del Sistema Solar movilizó telescopios espaciales y observatorios terrestres, reveló señales químicas inusuales y amplió estudios sobre la formación de cometas en otros sistemas estelares, con datos que aún deben ser analizados por equipos científicos.

La NASA reunió datos de diferentes misiones para estudiar el cometa interestelar 3I/ATLAS, el tercer objeto confirmado venido de fuera del Sistema Solar que atraviesa nuestra vecindad cósmica.

Descubierto el 1 de julio de 2025 por el sistema ATLAS, en Río Hurtado, en Chile, el cuerpo siguió una trayectoria hiperbólica y no quedó gravitacionalmente atrapado por el Sol, característica utilizada por astrónomos para confirmar su origen interestelar.

El interés científico en torno al objeto se debe al hecho de que cuerpos de este tipo portan material formado en otros sistemas estelares, lo que permite observar, aunque de forma indirecta, vestigios de ambientes químicos diferentes del Sistema Solar.

A diferencia de los cometas asociados a la Nube de Oort o al Cinturón de Kuiper, el 3I/ATLAS ofrece a los investigadores una oportunidad de analizar materia de otra región de la galaxia mediante telescopios espaciales, observatorios terrestres y sondas.

El paso también permitió comparar el cometa con los dos visitantes interestelares anteriores ya identificados: 1I/ʻOumuamua, observado en 2017, y 2I/Borisov, detectado en 2019.

Entre los tres, el 3I/ATLAS presentó actividad cometaria clara y fue acompañado por una cantidad mayor de instrumentos, según información divulgada por la NASA sobre la campaña de observación del objeto.

Lo que la NASA confirmó sobre el 3I/ATLAS

De acuerdo con la NASA, el cometa no representó riesgo para la Tierra, pues su mayor aproximación al planeta ocurrió a cerca de 1,8 unidades astronómicas, distancia equivalente a aproximadamente 270 millones de kilómetros.

La aproximación máxima al Sol ocurrió alrededor del 30 de octubre de 2025, a cerca de 1,4 unidades astronómicas, según los datos orbitales divulgados por la agencia espacial estadounidense.

Hasta septiembre de 2025, el objeto permaneció visible para telescopios terrestres, antes de acercarse demasiado a la posición aparente del Sol en el cielo y dificultar nuevas observaciones desde la Tierra.

A principios de diciembre de 2025, el 3I/ATLAS volvió a ser seguido por observatorios, después de reaparecer del otro lado de la estrella y quedar nuevamente en condiciones favorables para monitoreo.

Las estimaciones de tamaño aún se presentan con cautela por los investigadores, porque el polvo y los gases alrededor del núcleo dificultan una medición directa y precisa de la estructura central del cometa.

Observaciones hechas por el Hubble el 21 de julio de 2025 ayudaron a los astrónomos a calcular que el núcleo podría tener hasta 5,6 kilómetros de diámetro, aunque el límite inferior estimado es de alrededor de 440 metros.

James Webb detecta metano en el cometa interestelar

Una de las mediciones divulgadas por la NASA vino del Telescopio Espacial James Webb, que identificó metano gaseoso en el 3I/ATLAS en observaciones usadas para estudiar la composición interna del objeto.

En un análisis publicado por la agencia el 1 de junio de 2026, el observatorio registró metano gaseoso directamente en un visitante interestelar por primera vez, información tratada por los investigadores como un dato relevante para caracterizar el cometa.

El metano es una molécula altamente volátil, capaz de pasar con facilidad del hielo al gas cuando recibe suficiente calor, condición que ayuda a explicar parte de la actividad observada en cuerpos cometarios.

Según la interpretación presentada por la NASA, la aparición tardía de esta molécula indica que parte del material estaba protegida bajo capas superficiales y solo fue liberada cuando el calentamiento solar alcanzó regiones más internas del núcleo.

Datos combinados de misiones de la agencia también indicaron que las tasas relativas de producción de agua, dióxido de carbono y monóxido de carbono diferían del patrón observado en muchos cometas del Sistema Solar.

Esta comparación no permite identificar por sí sola el sistema de origen del 3I/ATLAS, pero muestra que la composición medida en el objeto no sigue exactamente el repertorio químico más común en cometas ya estudiados localmente.

Hubble, SPHEREx y otras misiones amplían el retrato

Imágenes obtenidas por el Hubble registraron un envoltorio en forma de gota, compuesto por polvo liberado a partir del núcleo helado del cometa durante su paso por la región interna del Sistema Solar.

Este tipo de observación ayuda a los astrónomos a delimitar la dimensión del cuerpo central y a seguir la evolución de la coma, la nube de gas y polvo formada cuando el hielo es calentado por la radiación solar.

Además del Hubble y del James Webb, la NASA citó observaciones hechas por TESS, Swift, SPHEREx, Perseverance, MRO, MAVEN, Europa Clipper, Lucy, Psyche, Parker Solar Probe, PUNCH y por la misión ESA/NASA SOHO.

La combinación de estos instrumentos permitió registrar diferentes aspectos del objeto, desde la liberación de gases y polvo hasta ajustes en su trayectoria, sin depender de una única técnica de observación.

La Agencia Espacial Europea también usó datos obtenidos a partir de Marte para refinar la trayectoria del 3I/ATLAS, en trabajo complementario a las observaciones hechas por telescopios terrestres y espaciales.

Observaciones del orbitador ExoMars Trace Gas Orbiter, realizadas entre el 1 y el 7 de octubre de 2025, ayudaron a mejorar la predicción de la posición del cometa en un factor de diez, según la ESA.

ALMA encuentra señales de un origen muy frío

El radiotelescopio ALMA, en Chile, añadió datos sobre la composición del 3I/ATLAS al medir compuestos asociados al hielo y a moléculas presentes en la coma del objeto.

En un comunicado de abril de 2026, el observatorio informó la primera medición de agua deuterada, conocida como agua semipesada, en un objeto interestelar, con proporción al menos 30 veces mayor que la encontrada en cometas del Sistema Solar.

Según la interpretación de los investigadores ligados al ALMA, esta abundancia sugiere que el 3I/ATLAS puede haberse formado en un ambiente extremadamente frío, diferente de las condiciones asociadas a muchos cometas conocidos de nuestra vecindad.

En marzo de 2026, el observatorio también reportó gran cantidad de metanol en relación al cianuro de hidrógeno, otro dato usado por astrónomos para discutir la composición química inusual del objeto.

Estas mediciones no permiten afirmar de qué estrella o sistema planetario provino el cometa, porque el origen completo depende de reconstrucciones orbitales y de modelos sobre eyección de cuerpos helados en otros sistemas.

La trayectoria confirma que el 3I/ATLAS vino de fuera del Sistema Solar, pero el análisis de su historia exige la combinación de órbita, composición, actividad cometaria y simulaciones sobre ambientes planetarios más allá del Sol.

Comparación con ʻOumuamua y Borisov

El 3I/ATLAS ganó relevancia científica por ser el tercer objeto interestelar confirmado, después de dos casos con características diferentes y aún discutidos por la comunidad astronómica.

ʻOumuamua presentó comportamiento considerado inusual en 2017 y poca actividad cometaria visible, mientras que Borisov, detectado en 2019, exhibió emisión de gases y polvo más compatible con la de cometas tradicionales.

Con el 3I/ATLAS, los astrónomos pasaron a contar con un tercer punto de comparación para evaluar la diversidad de cuerpos que pueden ser expulsados de sistemas planetarios y cruzar el espacio interestelar.

La diferencia entre los tres objetos indica, según investigadores del área, que los visitantes interestelares no forman una categoría uniforme, sino un conjunto variado de cuerpos con historias físicas y químicas distintas.

El análisis aún debe continuar por años, especialmente porque datos brutos de misiones de la NASA fueron enviados a archivos públicos y pueden ser reprocesados por diferentes equipos científicos.

Este acervo permite revisar mediciones, combinar resultados de instrumentos diferentes y buscar detalles que pueden no aparecer en las primeras interpretaciones sobre la actividad y la composición del cometa.

El cometa 3I/ATLAS ya se aleja del Sistema Solar y no debe regresar, según su trayectoria hiperbólica observada por los equipos que siguieron el paso del objeto.

El paso dejó un conjunto raro de observaciones sobre hielo, polvo y moléculas formadas fuera de la influencia directa del Sol, material que debe apoyar nuevos estudios sobre la formación de sistemas planetarios en ambientes químicos distintos.

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Alisson Ficher

Periodista graduado desde 2017 y activo en el área desde 2015, con seis años de experiencia en revista impresa, experiencia en canales de televisión abierta y más de 12 mil publicaciones en línea. Especialista en política, empleos, economía, cursos, entre otros temas y también editor del portal CPG. Registro profesional: 0087134/SP. Si tiene alguna duda, quiere reportar un error o sugerir un tema sobre los asuntos tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: alisson.hficher@outlook.com. ¡No aceptamos currículos!

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