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La NASA puso a 11 hombres sordos en centrífugas, aviones de caída libre y pruebas extremas para resolver uno de los mayores problemas de los viajes espaciales.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 03/05/2026 a las 10:52
Actualizado el 03/05/2026 a las 10:54
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En los primeros años de la carrera espacial, 11 voluntarios sordos ayudaron a científicos a investigar el mareo en ambientes extremos, participando en pruebas de rotación, gravedad reducida y mar agitado antes de misiones tripuladas más complejas.

Antes de ampliar las misiones tripuladas, la NASA necesitó investigar un problema físico recurrente en ambientes de movimiento extremo: la desorientación y el mareo causados por la pérdida de las referencias normales de equilibrio.

Para estudiar esta reacción, la agencia espacial de los Estados Unidos contó con 11 hombres sordos vinculados a la entonces Gallaudet College, hoy Universidad Gallaudet, en Washington, institución dedicada a la educación de personas sordas.

El grupo fue conocido como Gallaudet Eleven.

Entre 1958 y 1968, estos voluntarios participaron en investigaciones asociadas a la NASA y a la Escuela de Medicina de Aviación de la Marina de los Estados Unidos.

El foco de los estudios no era la sordera de forma aislada, sino una condición específica observada en la mayoría de los participantes: daños en el sistema vestibular, estructura del oído interno relacionada con el equilibrio y la percepción de movimiento.

De acuerdo con la NASA, diez de los 11 hombres habían perdido la audición siendo jóvenes a causa de meningitis espinal.

La enfermedad también comprometió el sistema vestibular, lo que redujo o eliminó la respuesta de mareo que suele ocurrir cuando el cuerpo es sometido a desplazamientos, rotaciones o cambios bruscos de orientación.

Esta característica hizo del grupo una muestra inusual para investigaciones sobre cinetosis y adaptación al vuelo espacial.

Cómo el oído interno influye en el mareo espacial

El mareo por movimiento, también llamado cinetosis, ocurre cuando el cerebro recibe información conflictiva sobre la posición del cuerpo.

En un coche, barco o avión, los ojos pueden indicar relativa estabilidad, mientras que el oído interno detecta aceleraciones, curvas, balanceos o cambios de dirección.

Esta divergencia entre visión y equilibrio puede provocar náuseas, mareos, sudor frío y pérdida de orientación.

En el espacio, el desafío adquiere otra dimensión, porque la gravedad deja de funcionar como referencia constante para el organismo.

Sin este parámetro, el cuerpo necesita reorganizar la forma en que interpreta la posición, el movimiento y el equilibrio.

Para la medicina aeroespacial, comprender este proceso era una etapa necesaria.

Los astronautas necesitaban operar equipos, responder a comandos y cumplir tareas durante el vuelo.

Si el mareo espacial fuera intenso o persistente, habría riesgo de caída de rendimiento en momentos importantes de la misión.

Pruebas de la NASA con centrífuga, sala giratoria y gravedad reducida

Los Gallaudet Eleven pasaron por experimentos diseñados para medir respuestas físicas y perceptivas en situaciones de aceleración, rotación y alteración del equilibrio.

Según la NASA, los voluntarios fueron evaluados en centrífugas, salas giratorias, vuelos parabólicos y pruebas en embarcaciones.

En uno de los experimentos más conocidos, cuatro participantes permanecieron durante 12 días en una sala circular de aproximadamente 6 metros de diámetro, que giraba continuamente a diez rotaciones por minuto.

El objetivo era observar cómo el cuerpo reaccionaba a una exposición prolongada a estímulos capaces de causar desorientación en personas con el sistema vestibular preservado.

Otro conjunto de pruebas ocurrió en aeronaves usadas para simular breves períodos de gravedad reducida.

En este tipo de vuelo, el avión sube en trayectoria acentuada y luego entra en una curva parabólica, creando por algunos segundos la sensación de flotación.

La maniobra fue conocida por el apodo “Vomit Comet”, expresión asociada al mareo frecuentemente reportado por participantes de estos vuelos.

También hubo un experimento en aguas agitadas cerca de Nueva Escocia, en Canadá.

La propuesta era analizar la reacción de los voluntarios en una embarcación sometida a movimientos intensos e impredecibles.

De acuerdo con un relato divulgado por la NASA, los investigadores sintieron un fuerte mareo durante la prueba, mientras que los participantes sordos permanecieron sin síntomas relevantes y jugaron a las cartas durante el viaje.

Imagem: Reprodução/Nasa
Imagen: Reproducción/Nasa

Lo que los Gallaudet Eleven mostraron sobre la cinetosis

Las investigaciones con los Gallaudet Eleven ayudaron a demostrar la relación entre el sistema vestibular y la cinetosis.

Como los voluntarios no reaccionaban de la misma forma que las personas con este sistema preservado, los científicos pudieron comparar respuestas fisiológicas y perceptivas ante estímulos extremos de movimiento.

Según la NASA, los experimentos contribuyeron a ampliar el entendimiento sobre cómo funcionan los sistemas sensoriales del cuerpo cuando las referencias gravitacionales habituales no están disponibles.

Esta información era relevante tanto para el entrenamiento de astronautas como para el desarrollo de protocolos de adaptación al ambiente espacial.

Los resultados no eliminaron el mareo espacial, pero ayudaron a tratarlo como una respuesta fisiológica ligada a mecanismos identificables.

Con esto, los investigadores pudieron estudiar formas de preparación, seguimiento y adaptación para tripulaciones expuestas a microgravedad, aceleración y cambios rápidos de orientación.

La participación de los voluntarios fue más amplia que una única prueba en centrífuga.

A lo largo de aproximadamente una década, integraron estudios sobre equilibrio, movimiento, percepción corporal y resistencia a ambientes inusuales.

La Universidad Gallaudet también registra la contribución del grupo a investigaciones sobre mareo por movimiento y adaptación a condiciones asociadas al vuelo espacial.

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Por qué esta investigación aún aparece en la historia de la exploración espacial

Ninguno de los 11 hombres llegó a viajar al espacio.

Aun así, los datos obtenidos a partir de los experimentos ayudaron a los investigadores a comprender mejor cómo el organismo responde cuando pierde parte de las referencias usadas para mantener el equilibrio.

En una fase inicial de la exploración espacial, este tipo de información era necesaria para reducir las incertidumbres sobre la permanencia humana fuera de la Tierra.

La historia de los Gallaudet Eleven volvió a recibir atención en archivos, exposiciones y materiales institucionales de la NASA y de la Gallaudet University.

En 2017, la universidad presentó la exposición “Deaf Difference + Space Survival”, dedicada a la participación de los voluntarios en los estudios relacionados con la adaptación humana al vuelo espacial.

El tema también volvió a circular en medio del avance de misiones tripuladas fuera de la órbita baja de la Tierra.

La Artemis II, lanzada el 1 de abril de 2026, llevó a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen en un viaje de casi diez días alrededor de la Luna.

La cápsula Orion regresó el 10 de abril, con amerizaje en el Océano Pacífico, cerca de San Diego, según la NASA.

Incluso con cambios tecnológicos en cohetes, cápsulas y sistemas de navegación, el cuerpo humano sigue siendo objeto de estudio en misiones espaciales.

La adaptación a la microgravedad, la prevención de náuseas y el mantenimiento del rendimiento físico y cognitivo siguen siendo temas de investigación en programas tripulados.

En el caso de los Gallaudet Eleven, una condición corporal específica permitió observar el mareo por movimiento desde una perspectiva diferente.

La ausencia de una respuesta vestibular típica ayudó a los científicos a comparar reacciones y a separar factores involucrados en la cinetosis.

El episodio permanece como un ejemplo de cómo las investigaciones con voluntarios fuera del perfil considerado común contribuyeron a la preparación de astronautas.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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