El avance de la inteligencia artificial está generando preocupación creciente sobre sus impactos ambientales. En junio de 2026, organismos ligados a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertaron sobre el aumento del consumo de energía, agua y recursos naturales asociado a la expansión de la tecnología.
Además, la entidad defiende que las empresas del sector divulguen con más transparencia los efectos ambientales de sus sistemas. La propuesta incluye información sobre emisiones de carbono, consumo de agua y uso de infraestructura física.
Los centros de datos están en el centro de la discusión
Gran parte de las preocupaciones involucran los centros de datos. Estas estructuras son responsables del procesamiento y almacenamiento de los datos utilizados por los sistemas de inteligencia artificial.
De acuerdo con análisis de la Universidad de las Naciones Unidas para Agua, Medio Ambiente y Salud (UNU-INWEH), la demanda energética de la IA crece rápidamente. Las proyecciones indican que el consumo de electricidad ligado a la tecnología podría duplicarse hasta 2030.
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En este escenario, la inteligencia artificial podría representar cerca del 3% de toda la energía eléctrica consumida en el mundo.
Además, la expansión de los centros de datos requiere nuevos equipos, servidores y sistemas de enfriamiento. Como consecuencia, la presión sobre los recursos naturales tiende a aumentar.
Consumo de agua preocupa a investigadores
El informe también destaca el impacto de la IA sobre los recursos hídricos.
Los centros de datos necesitan sistemas de refrigeración para evitar el sobrecalentamiento de los servidores. Por eso, utilizan grandes cantidades de agua diariamente.
Estimaciones citadas en el estudio señalan que, hasta 2030, la demanda hídrica asociada a la inteligencia artificial podría alcanzar un volumen similar al consumo anual de aproximadamente 1,3 mil millones de personas en África Subsahariana.
Otro punto de atención involucra la ubicación de estas estructuras. Muchos centros de datos están siendo instalados en regiones que ya enfrentan escasez de agua.
Por esta razón, los especialistas alertan sobre posibles conflictos relacionados con el uso de este recurso.

Emisiones de carbono también deben crecer
Las emisiones de gases de efecto invernadero representan otro desafío.
Según las proyecciones presentadas en el informe, la infraestructura global ligada a la inteligencia artificial podría generar cerca de 400 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO₂) hasta el fin de la década.
Este volumen es similar a las emisiones anuales registradas por países industrializados de gran tamaño, como el Reino Unido.
Los investigadores observan que el impacto varía según la matriz energética de cada país. Regiones que dependen más de combustibles fósiles tienden a presentar una huella ambiental mayor.
ONU pide más transparencia de las empresas
Ante este escenario, el secretario general de la ONU, António Guterres, defendió reglas más claras para el sector.
Durante la Semana de Acción Climática de Londres, realizada en junio de 2026, Guterres afirmó que empresas de inteligencia artificial deberían divulgar información detallada sobre sus impactos ambientales.
Entre los datos citados están emisiones de carbono, consumo de agua, demanda energética y ocupación de áreas físicas.
Además, la ONU defiende que grandes centros de datos utilicen cada vez más fuentes renovables de energía. El objetivo es reducir la dependencia de combustibles fósiles antes de 2030.
Beneficios de la tecnología continúan reconocidos
A pesar de las alertas, el informe no cuestiona los beneficios de la inteligencia artificial.
Los investigadores destacan aplicaciones importantes en áreas como medicina, educación, agricultura y previsión climática.
El objetivo de la discusión es garantizar que el desarrollo de la tecnología ocurra de forma sostenible.
Además, el documento señala que avances en eficiencia energética pueden reducir parte de los impactos proyectados para los próximos años.
El uso creciente de energías renovables también aparece como una de las principales soluciones.
El debate debe ganar fuerza
La preocupación surge en un momento de rápida expansión de la inteligencia artificial generativa.
Herramientas de texto, imagen y video ya son utilizadas por millones de personas diariamente. Como resultado, también crece la necesidad de discutir los costos ambientales de esta infraestructura.
Por eso, los expertos creen que la sostenibilidad digital se convertirá en uno de los temas centrales de la próxima década.
El desafío será equilibrar los beneficios económicos y tecnológicos de la inteligencia artificial con la reducción de sus impactos ambientales.

