Jornada de 12 Horas, Riesgo Constante y Ganancias Mínimas: La Dura Realidad Detrás de las Aplicaciones de Carrera y Entrega en Brasil
La promesa de libertad e ingresos flexibles, que atrajo a miles de brasileños al trabajo por aplicaciones, parece haber perdido fuerza. Una encuesta nacional realizada por GigU, startup creada en 2017 para apoyar a conductores y repartidores con soluciones financieras y de seguridad, revela un escenario marcado por cansancio, bajos ingresos y sensación de inseguridad constante.
La Ilusión de la Autonomía y la Realidad del Agotamiento
Según el levantamiento, tres de cada cinco profesionales (60,5%) dejarían inmediatamente las aplicaciones si tuvieran otra opción de empleo, mientras que 67,9% afirman trabajar por necesidad y no por elección. La encuesta desmonta el mito de la autonomía en el sector, mostrando que el modelo de trabajo, antes vendido como una alternativa moderna y flexible, se ha convertido en un símbolo de precarización.
La mayoría de los entrevistados señala el complemento de ingresos (39,5%) como la principal motivación para actuar en las plataformas, seguido por desempleo (35,8%) y por flexibilidad de horarios (31,2%). Estas cifras evidencian que, para muchos, el trabajo por aplicación no es una opción estratégica, sino una salida ante la falta de oportunidades formales en el mercado.
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Costos Altos, Ganancias Ajustadas e Inseguridad
La encuesta escuchó más de mil conductores y repartidores en todo el país y constató que casi cuatro de cada diez (38,3%) ganan hasta R$ 5 mil por mes, pero la mayoría (74,6%) gasta hasta R$ 3,5 mil solo para mantenerse activa en la función — costos que involucran combustible, alimentación, mantenimiento, seguro y alquiler de vehículos.
Estos gastos comprimen las ganancias y amplían las dificultades financieras: 44,2% de los entrevistados reportan problemas para pagar las cuentas, y 43,2% ya han atrasado gastos básicos, como energía, agua o gas. La situación financiera frágil se suma al riesgo físico del trabajo. Según GigU, 59,1% de los profesionales ya han sido víctimas de algún tipo de violencia o acoso, y solo 3,4% afirman sentirse totalmente seguros durante las jornadas.
El resultado es un ambiente de desconfianza y agotamiento. Para 77,3% de los trabajadores, las empresas de aplicaciones no se preocupan por su bienestar. “El trabajador siente que siempre está siendo vigilado, pero rara vez es escuchado. Falta claridad sobre los criterios de bloqueo, tarifas y ganancias”, afirma Luiz Gustavo Neves, CEO y cofundador de GigU.

La Solicitud de Cambios y Dignidad
El levantamiento también revela la falta de transparencia en las relaciones con las plataformas: 58,2% de los entrevistados dicen que las empresas no dejan claros los valores pagados, las tarifas cobradas y los motivos de bloqueo de cuentas, y 15,5% afirman haber sido suspendidos sin explicación.
Cuando se les pregunta sobre qué haría el trabajo más digno y sostenible, 96,4% de los participantes respondieron que el principal punto sería aumento en el valor de las carreras y entregas, mientras que 75,1% abogan por la reducción de las tarifas cobradas por las plataformas.
Otros factores señalados fueron más seguridad durante las actividades (58,8%), mejor soporte y atención (54%) y transparencia en las relaciones (57,2%).
En un escenario donde la promesa de libertad se ha transformado en dependencia económica, el estudio de GigU refuerza la necesidad de repensar el modelo de trabajo por aplicación en Brasil. La investigación muestra que la tan mencionada revolución digital, cuando no va acompañada de políticas laborales adecuadas, termina reproduciendo antiguas formas de explotación en un nuevo formato tecnológico.

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