Redescubiertas en Bacon Hole, en Gales, las 11 líneas rojas paralelas fueron datadas entre 15,700 y 18,300 años, con una estimación central de 17,100 años, y volvieron a ser clasificadas como el arte rupestre más antiguo de Gran Bretaña y del noroeste de Europa.
Marcas rojas pintadas hace unos 17 mil años en cuevas en Gales fueron reclasificadas como el arte rupestre más antiguo de Gran Bretaña y del noroeste de Europa, tras un nuevo análisis en Bacon Hole.
Cuevas vuelven al centro de una controversia antigua
Las 11 líneas rojas paralelas fueron descubiertas en 1912, en el sur de Gales, por investigadores que las interpretaron como arte rupestre prehistórico. La hipótesis, sin embargo, fue rechazada en 1928.
En ese momento, otros científicos defendieron que las marcas serían solo emanaciones naturales de óxido de hierro rojo. Sin métodos capaces de datar los pigmentos, la interpretación original quedó sin confirmación por casi un siglo.
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La revisión ocurrió después de que un equipo moderno redescubriera Bacon Hole en 2022, a las orillas del Canal de Bristol. La ubicación de la cueva no había sido especificada con precisión por los investigadores antiguos.
Datación indica marcas de 17,100 años
El estudio publicado en la revista Quaternary confirmó que alguien pintó las líneas en la pared de la cueva entre 15,700 y 18,300 años atrás. La estimación más destacada por los investigadores es de 17,100 años.
El equipo utilizó datación uranio-torio en los pigmentos, método inexistente cuando la controversia comenzó. El resultado reforzó la hipótesis de los primeros descubridores y derribó la explicación naturalista adoptada desde 1928.
Las líneas aparecen dispuestas horizontalmente, con un espaciado regular entre ellas. Para los investigadores, este patrón indica una composición deliberada y estructurada, creada por acción humana.
Pigmento tenía hematita y arcilla
En laboratorio, la “tinta” reveló una mezcla de hematita, compuesto de óxido de hierro, y residuos de arcilla. La hematita probablemente fue recolectada en un área en el fondo de la propia cueva.
Fotografías y mediciones hechas en Bacon Hole también identificaron puntos y salpicaduras rojas en otros tramos. Estos vestigios indican que el autor de las marcas trabajó con los dedos.
La región del Canal de Bristol era, en ese período, una meseta fértil, sin árboles, aún en deshielo tras una Era Glacial. Mamuts, bisontes, caballos, alces y renos ocupaban el ambiente durante el verano.
Estos animales probablemente atraían a cazadores-recolectores a la Península de Gower, donde hay casi 100 cuevas. Algunas de ellas pueden haber servido de refugio estacional para grupos humanos.
Función puede haber sido práctica o ritual
Los investigadores no saben exactamente cómo se usaba Bacon Hole en el Paleolítico Superior. Las marcas, sin embargo, se encuentran en una cámara profunda y oscura, característica que sugiere valor simbólico o ritual.
George Nash, autor principal del estudio, afirma que la clasificación como arte refleja una lectura moderna. Para él, las líneas tal vez funcionaran como sistema de comunicación o marcas de conteo, con significado hoy inaccesible.
La posibilidad espiritual no fue descartada. La oscuridad, el aislamiento y la acústica inusual de las cámaras profundas podrían formar parte de la experiencia creada por quienes entraron en ese espacio.
Excavaciones anteriores en Bacon Hole revelaron cerámica prerromana, un alfiler de hueso de la época romana, un broche irlandés del siglo VII y una olla medieval. En 1894, un pescador local también dejó grafitis en la cueva.
Fuente: smithsonianmag.

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