En Jiangsu, en China, un megaproyecto de ingeniería energética transformó cavernas de sal profundas en un gigantesco reservorio de energía que genera 792 millones de kWh al año y ayuda a estabilizar la red eléctrica del país
Una mina de sal olvidada en el subsuelo de China acaba de ganar una nueva función que llamó la atención de la industria global de energía. En lugar de extraer mineral, el espacio pasó a almacenar electricidad, con un megaproyecto de ingeniería. El país puso en operación la mayor planta de almacenamiento de energía por aire comprimido del planeta, instalada en la provincia de Jiangsu.
El proyecto funciona como una enorme batería subterránea capaz de liberar electricidad cuando la red eléctrica más lo necesita.
La segunda unidad del complejo fue conectada a la red eléctrica recientemente y ya opera a plena carga. Con esto, el sistema entró oficialmente en funcionamiento total.
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Detrás de la obra existe una inversión de cerca de US$ 520 millones y una ingeniería que transforma aire comprimido en energía para abastecer alrededor de 600 mil hogares al año.
El megaproyecto de ingeniería subterráneo que transformó cavernas de sal en una batería gigante para la red eléctrica
El corazón del proyecto está escondido a más de un kilómetro de profundidad. Las cavernas usadas para almacenar energía se encuentran entre 1.150 y 1.500 metros por debajo de la superficie.
Estos espacios naturales surgieron dentro de una antigua mina de sal. En lugar de quedar abandonados, pasaron a funcionar como reservorios de aire comprimido.
Cuando el sistema está totalmente cargado, la planta opera con números que impresionan incluso a los especialistas del área energética.
La instalación posee 600 MW de capacidad instalada y puede almacenar 2.400 MWh de energía. Según datos divulgados por las empresas involucradas, el complejo deberá generar alrededor de 792 millones de kWh al año.
Esta cantidad de energía es suficiente para abastecer aproximadamente 600 mil casas.
El método de ingeniería que permite almacenar energía en el subsuelo y liberarla cuando la demanda aumenta
El funcionamiento del sistema parece simple en la superficie, pero involucra un proceso sofisticado de ingeniería energética.
En los momentos en que el consumo de electricidad disminuye, parte de la energía disponible en la red se usa para comprimir grandes volúmenes de aire.
Este aire comprimido se envía a las cavernas subterráneas, donde se almacena bajo alta presión.
Cuando la demanda de electricidad aumenta, el proceso se invierte. El aire presurizado regresa a la superficie y mueve turbinas que generan electricidad nuevamente.
En práctica, la instalación funciona como un enorme banco de energía, capaz de almacenar electricidad cuando sobra y devolverla cuando falta.
El detalle técnico que llevó a esta planta a la cima del ranking mundial de almacenamiento energético
El proyecto también llamó la atención por una tecnología utilizada dentro del sistema.
La planta utiliza un método de compresión adiabática de alta temperatura, que reaprovecha el calor generado durante la compresión del aire.
Este calor se almacena y reutiliza en el proceso de generación eléctrica. De esta forma, el sistema prescinde de la quema de combustibles fósiles para funcionar.
Según las empresas responsables, la eficiencia de conversión del proyecto llega a alrededor de 70 por ciento.
Entre instalaciones del mismo tipo construidas en cavernas de sal, esta combinación de potencia, capacidad de almacenamiento y eficiencia colocó al complejo en primer lugar global.
Por qué la industria de energía observa este proyecto con atención creciente
En los últimos años, el crecimiento de fuentes renovables ha creado un desafío técnico para las redes eléctricas.
La producción de energía solar y eólica oscila a lo largo del día. En algunos momentos hay un exceso de electricidad. En otros, escasez.
Los sistemas de almacenamiento se han convertido en piezas estratégicas para equilibrar este escenario.
Las plantas de aire comprimido como la construida en China permiten almacenar energía excedente y utilizarla en los momentos de mayor consumo.
Este tipo de tecnología ayuda a estabilizar la red eléctrica y también reduce desperdicios en la generación de energía renovable.
El impacto ambiental y energético que puede multiplicarse en los próximos años
El proyecto también presenta efectos ambientales relevantes.
Estimaciones divulgadas por las empresas involucradas indican que la planta puede ahorrar alrededor de 250 mil toneladas de carbón al año.
La reducción en las emisiones puede llegar a aproximadamente 600 mil toneladas de dióxido de carbono anuales.
Con la entrada en operación de la segunda unidad de 300 MW, el complejo alcanzó su capacidad completa.
Especialistas del sector energético están siguiendo este tipo de tecnología con atención porque puede convertirse en una de las principales alternativas para almacenar energía a gran escala en las próximas décadas.
La transformación de una mina abandonada en una batería subterránea capaz de alimentar cientos de miles de casas explica por qué este proyecto pasó a circular entre los mayores avances recientes del megaproyecto de ingeniería energética.
Si proyectos de este tipo se expanden por el mundo, el almacenamiento de energía podría ganar un nuevo protagonista en el sector eléctrico global.
¿Qué piensas de esta tecnología que almacena electricidad en el subsuelo para usar después? ¿Crees que soluciones como esta pueden acelerar la expansión de la energía renovable en el mundo? Comparte tu opinión en los comentarios.

Essa ideia não é nova. Já há projetos similares na Alemanha. O que é inusitado, certamente, é a escala do projeto chinês; como tudo na China. E quem deve estar às gargalhadas lá na China, porque trabalha lá, presidindo o Banco dos BRICS, é Dilma Roussef, que foi chacotada pela ignorantada brasileira, ao usar a imagem «guardar vento», quando presidia o Brasil. Pois é isso que esse projeto é: guardar excedentes de energia quando a demanda cai, como de madrugada, por ex. No caso do Brasil, ela foi visionária, pois previa que haveriam grandes excedentes de oferta na geração eólica anos à frente do governo dela e que, portanto, o País precisava se preocupar com o «armazenamento desse vento». Mas, como o Brasil é um celeiro de ignorantes iletrados pobres de espírito, deu no que deu.
A Dilma até que não estava errada.
Na verdade ela estava certíssima. E ainda reconhecerão sei acerto na história da valorização da mandioca, pois esta é uma das bases da alimentação popular brasileira.