Historia de Marivan Ferraro reúne universidad, memoria familiar y bordado en un trabajo académico marcado por el retorno a los estudios, por la participación de la madre casi centenaria y por una trayectoria que atraviesa educación, artesanía, infancia y nuevos proyectos personales.
Marivan Ferraro, de 77 años, defendió el 09 de junio el Trabajo de Conclusión de Curso en Diseño en la Universidad de Fortaleza, en Ceará, con un proyecto infantil bordado en tela junto a su madre, Maria Augusta, de 98 años.
En la presentación, acompañada por familiares, jurado e invitados, la estudiante recibió nota máxima por el trabajo que transformó la historia bíblica del Arca de Noé en un libro infantil bordado, uniendo formación académica, memoria familiar y producción manual.
Además de acompañar la defensa en el público, Maria Augusta participó directamente en la creación de la obra, ayudó en las primeras etapas del bordado y fue homenajeada por su hija con un arreglo de flores preparado especialmente para ese momento.
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TCC de Marivan Ferraro nació dentro de casa
La presencia de la madre durante el jurado cobró aún más significado porque el proyecto comenzó en la convivencia entre las dos, antes de llegar a la universidad como trabajo final del curso de Diseño.
Según Marivan, la idea inicial del libro partió de Maria Augusta, quien ayudó en los dibujos, en las investigaciones y en los primeros puntos bordados antes de que la hija finalizara el material presentado al jurado.
“Mi madre fue la primera en pensar en la obra”, afirmó Marivan, al explicar que fue a casa de ella, sugirió algunos dibujos e inició el proceso con tela, bolígrafo borrable, lápiz y papel de calco blanco.
Durante la producción, madre e hija dividieron las etapas del bordado, en una construcción que acercó práctica artesanal, afecto y lenguaje visual dentro de un proyecto académico dirigido al público infantil.
“Nosotras dos bordamos – primero, ella me ayudó, luego yo concluí”, dijo Marivan, al resumir la colaboración que dio forma al libro y emocionó a quienes acompañaron la presentación del TCC.
El regreso a los estudios vino después de la jubilación
Antes de ingresar en Diseño, Marivan ya había construido una trayectoria ligada al aula, con formación en Letras por la Universidad Estatal de Ceará y actuación como profesora de Lengua Portuguesa y lengua extranjera en la red estatal.
La jubilación llegó en 2009, después de una carrera consolidada y de una vida familiar marcada por la crianza de hijos y nietos, pero el alejamiento del trabajo formal no puso fin al interés por nuevos aprendizajes.
En 2022, durante una visita a la Unifor con una amiga que cursaba posgrado, la antigua profesora conoció la lista de cursos disponibles y se acercó a un área que despertó curiosidad inmediata.
En la recepción de la universidad, al pedir información sobre las licenciaturas, Marivan fue presentada al curso de Diseño, que reunía diseño gráfico, interacción e interfaz en una propuesta diferente del camino tradicional del diseño industrial.
Como el intento de entrada como graduada no avanzó porque el curso era nuevo, ella volvió a presentar examen de ingreso cerca de 30 años después de la última preparación para este tipo de prueba.
El resultado confirmó el cambio de rumbo: Marivan fue aprobada con 980 puntos, retomó la vida académica y volvió a convivir con el ambiente universitario, ahora en un área ligada a la creación visual.
De la arquitectura al libro infantil bordado
El interés por las artes visuales y la creación ya acompañaba a Marivan desde la juventud, cuando intentó ingresar en Arquitectura, en 1969, movida por el deseo de trabajar con paisajismo y por la conexión afectiva con las plantas.
La aprobación en aquel curso no llegó, y la trayectoria siguió por otros caminos después del matrimonio, del traslado a Río de Janeiro, del nacimiento de dos hijos y de nueve años de vida en la capital fluminense.
Al regresar a Fortaleza, Marivan tuvo otro hijo, cursó Letras y entró en la educación pública estatal, construyendo la carrera que más tarde abriría espacio para una nueva etapa de formación universitaria.
En el TFG de Diseño, referencias antiguas de la familia reaparecieron con fuerza, especialmente los recuerdos de la infancia en Paraíba, donde la abuela tenía una mercería en João Pessoa.
En ese ambiente, Marivan veía costureras y bordadoras preparando piezas para la tienda, una experiencia que permaneció en la memoria y ayudó a dar sentido a la elección del bordado como lenguaje del proyecto.
Al transformar tejido, hilos y narrativa en un libro infantil, la nueva diseñadora acercó recuerdos familiares, experimentación gráfica y educación, sin romper con la trayectoria que ya había construido como profesora.
Libro infantil fue pensado para niños pequeños
Marivan describió el proyecto como un “libro-juguete” dirigido a niños de 2 a 4 años, rango en el que muchos aún no dominan la lectura convencional y se acercan a las historias por otros sentidos.
La propuesta permite que la narrativa también sea percibida por el tacto, la textura y la interacción con el tejido, ampliando el contacto del niño con imágenes, personajes y elementos visuales bordados.
“El niño lee con las manos. La teoría explica y justifica que los pequeños comienzan leyendo así”, afirmó la profesora jubilada, escritora y diseñadora, al explicar la lógica pedagógica utilizada en el trabajo.
Después de la defensa, Marivan comenzó a planear una segunda edición revisada del mismo proyecto y también manifestó interés en lanzar otros cinco libros infantiles para circulación en el mercado y en bibliotecas.
La continuidad de los proyectos mantiene la conexión entre literatura, artesanía y memoria familiar, además de ampliar la presencia del bordado como recurso narrativo en obras pensadas para la primera infancia.
Maria Augusta tiene trayectoria ligada a las artes
En el tribunal, la participación de Maria Augusta dio al TCC una dimensión familiar porque la madre de Marivan no solo asistió a la defensa, sino que también estuvo presente en el origen creativo de la obra.
A los 98 años, ella es descrita por su hija como una mujer activa, lectora, escritora y autora de al menos cinco libros, además de estudiar la Biblia y dar clases de Hermenéutica Bíblica.
La trayectoria de Maria Augusta también incluye formación como decoradora por la Escuela de Decoración de Río de Janeiro y participación en la fundación del Club de Decoradores de Ceará.
Con este historial, la colaboración en el libro bordado aparece como continuidad de una vida ligada a las artes aplicadas, al trabajo manual y a la creación, en diálogo directo con la nueva formación de la hija.
Al hablar sobre su propia disposición para seguir estudiando, Marivan retomó una frase enseñada por una tía: “Uno tiene que vivir muriendo, y no morir viviendo”.
Para ella, la edad avanzada no cierra la posibilidad de aprender, producir e iniciar nuevos proyectos, sobre todo cuando la formación académica se conecta con memoria, familia y experiencias acumuladas a lo largo de la vida.
“Cada día vivo el día. No sueño muy lejos, no. No tengo sueños muy imposibles. Sueño y voy realizando”, dijo Marivan, después de concluir la graduación en Diseño con un trabajo ligado a la infancia, al bordado y al legado familiar.
