Pequeños dispositivos vendidos por menos de R$ 100 permiten seguir la ubicación de las víctimas sin consentimiento y encienden una alerta sobre persecución e invasión de privacidad.
Una forma silenciosa de persecución contra mujeres ha comenzado a preocupar a las autoridades de seguridad pública en São Paulo.
La práctica fue revelada en un reportaje de la Folha de S.Paulo. Según la Secretaría de Seguridad Pública paulista, la conducta puede configurar delito de acoso.
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El tamaño discreto de los aparatos permite que la rutina de las víctimas sea seguida sin que la vigilancia sea percibida.
Dispositivos pequeños permiten rastreo en tiempo real
Las etiquetas tienen dimensiones similares a las de una moneda y pueden encontrarse fácilmente en el mercado.
Algunos modelos cuestan menos de R$ 100, factor que amplía el acceso a este tipo de tecnología.
Estos equipos fueron desarrollados para localizar objetos. El uso clandestino, sin embargo, puede transformarlos en instrumentos de control y persecución.
Los relatos presentan algunas características en común:
- dispositivos pequeños y casi imperceptibles;
- ocultación en vehículos y objetos personales;
- seguimiento de la ubicación en tiempo real;
- precios inferiores a R$ 100;
- monitoreo realizado sin consentimiento.
La víctima puede, de esta manera, tener sus desplazamientos seguidos durante actividades cotidianas sin encontrar señales evidentes del rastreo.

Etiquetas son escondidas incluso en objetos de niños
Los relatos indican que hombres habrían colocado rastreadores en vehículos, bolsas, mochilas y pertenencias usadas por niños.
El agresor puede, con este recurso, observar los desplazamientos de la mujer sin necesidad de permanecer físicamente cerca de ella.
El uso de objetos infantiles también puede dificultar la identificación del dispositivo oculto.
La tecnología, en este contexto, deja de ser solo una herramienta de localización y pasa a funcionar como un mecanismo silencioso de vigilancia.
Ningún levantamiento oficial específico sobre ocurrencias que involucren etiquetas ocultas ha sido divulgado hasta el momento.
Los episodios, según las autoridades, pueden ser registrados e investigados como casos de persecución.

Uso de etiquetas ocultas puede configurar delito de acoso
La Secretaría de Seguridad Pública afirma que la práctica puede ser encuadrada en el artículo 147-A del Código Penal.
La regla fue creada por la Ley nº 14.132, sancionada el 31 de marzo de 2021, que pasó a criminalizar formalmente la persecución en Brasil.
El acoso ocurre cuando una persona persigue a otra de manera repetida, según establece la legislación.
La conducta puede involucrar amenazas a la integridad física o psicológica, restricción de la libertad e invasión de la privacidad.
El monitoreo recurrente de una mujer mediante etiquetas ocultas puede, por lo tanto, ser analizado dentro de estas circunstancias.
La pena prevista es de seis meses a dos años de reclusión, además de multa.
El castigo puede ser aumentado cuando el delito es cometido contra una mujer.
Registros de persecución aumentan en comisaría de São Paulo
Datos de la Secretaría de Seguridad Pública señalan un aumento en los registros de acoso en la 1ª Delegación de Defensa de la Mujer.
La unidad está ubicada en Cambuci, región central de la capital paulista.
El aumento se registró en el primer trimestre de 2026, en comparación con el mismo período anterior.
Sao Paulo cuenta actualmente con una red formada por 144 Delegaciones de Defensa de la Mujer y 220 salas especializadas.
La Cabina Lila, instalada en el Centro de Operaciones de la Policía Militar, también forma parte de las iniciativas de apoyo y ya ha realizado miles de atenciones.
Aplicación SP Mujer Segura reúne a más de 61 mil usuarias
La aplicación SP Mujer Segura ofrece recursos orientados a la protección de mujeres en el estado.
La plataforma permite seguir medidas de protección y proporciona un botón de pánico.
Más de 61 mil usuarias activas están registradas en la herramienta, según los datos presentados.
Muchos episodios de acoso, a pesar de la estructura disponible, no llegan a ser formalmente denunciados.
La ausencia de registros dificulta la medición de la dimensión real del problema.
La principal advertencia involucra el uso clandestino de tecnologías simples y accesibles para monitorear a mujeres sin autorización.
La discreción de las etiquetas hace que la práctica sea especialmente difícil de percibir en la vida cotidiana.
Tecnología accesible amplía el desafío para las autoridades
El bajo costo y el tamaño reducido de los rastreadores muestran cómo una herramienta común puede ser desviada de su finalidad original.
La facilidad de ocultación permite que estos dispositivos permanezcan escondidos en objetos usados diariamente por las víctimas.
El enfrentamiento de este tipo de acoso depende de la identificación de los casos y de la formalización de las denuncias.
¿Cree usted que los fabricantes deberían ampliar las alertas de seguridad para dificultar el uso clandestino de estas etiquetas? Deje su opinión.
