La Nasa probó en febrero de 2026 un propulsor magnetoplasmadinámico (MPD) impulsado por vapor de litio metálico en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), en el sur de California. El prototipo alcanzó 120 kilovatios de potencia, más de 25 veces la de los propulsores eléctricos de la misión Psyche, los más potentes en operación por la agencia. La tecnología necesita escalar a 2 a 4 megavatios y funcionar por más de 23 mil horas para viabilizar misiones tripuladas a Marte.
La Nasa acaba de encender un motor que puede cambiar la forma en que la humanidad viaja por el espacio. El propulsor magnetoplasmadinámico (MPD) impulsado por litio metálico fue probado en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), en el sur de California, y alcanzó niveles de potencia superiores a cualquier otro propulsor eléctrico de naves espaciales de la agencia. Durante cinco igniciones, el electrodo de tungsteno en el centro del motor brilló en blanco incandescente a más de 2.800 grados Celsius, emitiendo una pluma roja vibrante de plasma de litio que confirma que la tecnología funciona.
El administrador de la Nasa, Jared Isaacman, fue directo sobre el significado de la prueba: «El rendimiento exitoso de nuestro propulsor demuestra un progreso real hacia el envío de un astronauta estadounidense para pisar el Planeta Rojo.» La propulsión eléctrica utiliza hasta un 90% menos de propelente que los cohetes químicos tradicionales, pero los propulsores actuales operan a baja potencia. El MPD de litio resuelve esta limitación al usar altas corrientes que interactúan con un campo magnético para acelerar electromagnéticamente el plasma, produciendo un empuje mucho mayor. El objetivo es escalar la tecnología para Marte.
Qué es un propulsor magnetoplasmadinámico y por qué lo cambia todo

Según información divulgada por CNN Brasil, el propulsor MPD es una tecnología que ha sido investigada desde la década de 1960, pero que nunca ha sido probada en vuelo operacional. El motor difiere de los propulsores eléctricos existentes porque utiliza corrientes eléctricas altísimas que interactúan con un campo magnético para acelerar plasma de litio a velocidades que producen un empuje significativamente mayor que cualquier sistema eléctrico en operación en el espacio.
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Los propulsores eléctricos convencionales, como los de la misión Psyche de la Nasa, usan energía solar para acelerar propelentes y producen un empuje bajo pero continuo que alcanza altas velocidades con el tiempo. En el vacío del espacio, esta fuerza suave acelera la nave espacial Psyche a 200 mil km/h, una velocidad impresionante que se logra gradualmente. El MPD de litio promete hacer lo mismo con una potencia muy superior, lo que significa una aceleración más rápida y viajes más cortos a destinos distantes como Marte.
Los 120 kilovatios que son 25 veces más que cualquier propulsor de la Nasa
Durante la prueba, el equipo del JPL alcanzó niveles de potencia de hasta 120 kilovatios, un valor que representa más de 25 veces la potencia de los propulsores de la Psyche, que actualmente opera con los más potentes en cualquier nave espacial de la Nasa. El resultado confirmó que el prototipo funciona y que la plataforma de pruebas es adecuada para los desafíos que vendrán, incluyendo la escalada a niveles de potencia entre 500 kilovatios y 1 megavatio por propulsor en los próximos años.
James Polk, científico investigador sénior del JPL, explicó la importancia del hito: «No solo demostramos que el propulsor funciona, sino que también alcanzamos los niveles de potencia que nos habíamos propuesto como objetivo.» La prueba se realizó en la instalación de vacío para propelentes metálicos condensables, un recurso especializado que permite probar con seguridad propulsores que usan vapores metálicos en niveles de potencia de hasta megavatios. La cámara de vacío refrigerada por agua tiene 8 metros de largo y simula las condiciones del espacio.
El desafío de las 23 mil horas a temperaturas infernales
Hacer funcionar el motor con cinco igniciones en un laboratorio es una cosa. Hacerlo operar continuamente por más de 23 mil horas a temperaturas que superan los 2.800 grados Celsius es un desafío de ingeniería que define si la tecnología llegará a Marte o se quedará atrapada en la Tierra. Una misión tripulada al planeta rojo puede requerir de 2 a 4 megavatios de potencia, lo que significa múltiples propulsores MPD operando simultáneamente durante todo el viaje.
El principal obstáculo es la resistencia de los materiales. Los componentes del propulsor operan en temperaturas tan extremas que comprobar su durabilidad a lo largo de miles de horas de funcionamiento será el desafío más crítico de la siguiente fase de desarrollo. El tungsteno del electrodo central soporta el calor, pero los demás materiales de la estructura necesitan ser validados en ciclos de prueba prolongados que simulen la duración real de un viaje a Marte, que puede llevar entre seis y nueve meses dependiendo de la trayectoria.
Por qué el litio y no otro propelente
El litio metálico fue elegido como propelente por reunir características que otros materiales no ofrecen. Es el metal más ligero de la tabla periódica, lo que reduce la masa total de la nave espacial, factor crucial cuando cada kilogramo adicional cuesta millones de dólares para ser puesto en órbita. Además, el litio se ioniza fácilmente y produce plasma de alta eficiencia cuando se calienta, generando empuje proporcional a la potencia invertida.
La propulsión eléctrica convencional usa xenón como propelente, un gas noble que es caro y relativamente pesado. El litio es más abundante, más barato y produce plasma con propiedades electromagnéticas que lo hacen ideal para propulsores MPD de alta potencia. La combinación de bajo peso, alta eficiencia y disponibilidad hace del litio el propelente que puede viabilizar misiones que los sistemas actuales no logran realizar con la masa de lanzamiento necesaria.
Qué falta para que la tecnología lleve astronautas a Marte
El camino entre la prueba de 120 kilovatios y una misión tripulada a Marte aún es largo. El equipo del JPL pretende escalar la potencia a 500 kilovatios a 1 megavatio por propulsor en los próximos años, lo que exige no solo avances en el motor en sí, sino también en el desarrollo de fuentes de energía nuclear capaces de alimentar los propulsores durante todo el viaje. La energía solar no es suficiente para las potencias necesarias a la distancia de Marte.
Cuando estén completamente desarrollados y combinados con reactores nucleares compactos, los propulsores MPD de litio podrían reducir la masa de lanzamiento y soportar las cargas útiles necesarias para misiones tripuladas. La Nasa no ha definido un plazo para el primer vuelo operacional de la tecnología, pero el éxito de la prueba de febrero demuestra que la agencia no ha perdido de vista a Marte y que la propulsión por plasma de litio es el camino más prometedor para poner al primer ser humano en el planeta rojo.
¿Crees que la Nasa logrará resolver el desafío de las 23 mil horas y enviar astronautas a Marte con esta tecnología, o crees que SpaceX llegará primero con cohetes químicos? Cuéntanos en los comentarios qué piensas sobre la propulsión de plasma y si te gustaría ver un humano en Marte aún en esta generación.

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