La Campaña de Mao Tsé-Tung Prometía Transformar a China en Potencia en Tres Años, Pero Causó Hambre, Represión y una Tragedia sin Precedentes
El Gran Salto Adelante fue una campaña lanzada por Mao Tsé-Tung entre 1958 y 1960. Su objetivo era transformar rápidamente a China en una nación desarrollada e igualitaria. Para ello, Mao apostó por la colectivización forzada del campo y la industrialización acelerada de las ciudades.
El plan pretendía que China alcanzara, en solo tres años, el nivel de desarrollo del Reino Unido.
El cronograma original, que preveía hasta quince años para la industrialización, fue acortado drásticamente. Mao llegó a afirmar que el país podría avanzar como un “átomo” en un “big bang” de progreso.
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El resultado, sin embargo, fue desastroso. Historiadores apuntan que la campaña está directamente ligada a la Gran Hambruna China.
Las estimaciones varían de 15 millones a 45 millones de muertos, convirtiendo el proyecto en una de las mayores tragedias del siglo XX.
La Reforma Agraria Forzada
El plan dividió a China en grandes comunas, cada una reuniendo alrededor de 5.000 familias. Los campesinos recibían herramientas y, a cambio, estaban obligados a cumplir metas de producción.
Para intentar equilibrar las regiones, cientos de miles de personas fueron desplazadas de áreas con alta productividad a lugares menos productivos. También hubo transferencia de trabajadores de la agricultura a la industria.
Una de las iniciativas más destacadas fue la campaña para la recolección de herramientas metálicas. El material recolectado sería transformado en acero, considerado esencial para la meta industrial.
La Propaganda de los “Campos Sputniks”
Para inspirar confianza y entusiasmo, Mao divulgó casos de productividad agrícola supuestamente extraordinaria. Las áreas modelo quedaron conocidas como “campos sputniks”, en referencia al satélite soviético.
El Diario del Pueblo llegó a informar, en 1958, que una cooperativa en Henan habría producido 1,8 toneladas de trigo en solo 1/6 de acre — más de diez veces el real.
Otros relatos, igualmente falsos, decían que un campo de arroz había producido setenta toneladas en menos de 1/5 de acre.
Estos números inflados alimentaban metas irreales. Cuando las comunas no lograban cumplirlas, la respuesta era la represión.
Represión y Control Total
Mao comenzó a acusar a los campesinos de boicot y corrupción. Quien fuera sorprendido almacenando granos era ejecutado. Se aplicaron prisiones incluso para quienes fueran encontrados con pequeñas cantidades de alimento.
Prácticas culturales como hogueras y funerales fueron prohibidas por ser consideradas desperdicio. El líder acusaba a los agricultores de esconder comida, afirmando que fingían pasar hambre mientras consumían alimentos en secreto.
En 1959, Mao declaró que “todas las equipos de producción esconden alimentos para dividir entre ellos” y que ponían guardias para proteger suministros secretos.
El Plan Industrial y las Hornos de Patio
Además de la agricultura, Mao quería doblar la producción de acero en un solo año, pasando de 5,3 a 10,7 millones de toneladas. Para ello, ordenó la construcción de “hornos de patio” en todo el país.
La población fue coaccionada a donar cualquier objeto de metal, desde herramientas agrícolas hasta utensilios domésticos.
Hasta camiones cisterna y ganchos para el cabello fueron derretidos. El eslogan decía: “Entregar una piqueta es destruir a un imperialista y esconder un clavo es esconder a un contrarrevolucionario”.
Al final, la producción agrícola no aumentó de forma significativa y las pérdidas de equipos esenciales agravaron la crisis.
El Surgimiento de las Comunas Populares
Con los primeros signos de fracaso, Mao cambió de estrategia y creó las “Comunales Populares”. La intención era concentrar aún más el control sobre la población rural.
La primera fue la Chayashan Sputnik, también en Henan. El estatuto de estas comunas determinaba que las familias entregaran completamente sus tierras, casas, animales y árboles.
Los residentes pasaban a vivir en dormitorios colectivos. Sus casas podían ser desmanteladas si la comuna necesitaba ladrillos o madera.
El día a día giraba en torno al trabajo, y todos eran organizados como en unidades militares, divididos en comuna, brigada y equipo de producción.
Relatos describen estas áreas como verdaderos campos de trabajo forzado. En Gansu, los campesinos las llamaban “campos de la muerte”.
La Hambre en Masa
El impacto más devastador del Gran Salto Adelante fue la hambre generalizada. En 1960, la tasa de mortalidad en China saltó de 15% a 68%. Al mismo tiempo, la tasa de natalidad se desplomó.
Se estima que alrededor de 45 millones de personas han muerto, de las cuales 2,5 millones fueron ejecutadas durante las represiones.
La crisis afectó a todas las capas sociales, pero impactó con más fuerza a las regiones rurales, donde el control de las comunas era más rígido.
El Gran Salto: El Fin de la Campaña y sus Consecuencias
El fracaso del Gran Salto Adelante debilitó la autoridad de Mao. El hambre, la caída de la producción y las muertes en masa generaron descontento interno y críticas abiertas al proyecto.
Como respuesta al desgaste, Mao inició la Revolución Cultural China, movimiento que redefinió la política del país en la década siguiente.
El Gran Salto Adelante permanece como un ejemplo notable de los riesgos de metas económicas radicales y de la centralización extrema del poder.
Al tratar de transformar a China en tiempo récord, Mao desató una de las mayores catástrofes humanitarias del siglo XX.
Con información de Wikipedia.

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