Una propuesta en estudio por el gobierno federal puede beneficiar hasta 60 millones de brasileños con la exención total de la cuenta de luz. La medida, enfocada principalmente en familias de baja renta
Según la Folha de São Paulo, el gobierno federal estudia una amplia reforma en el sector eléctrico que puede beneficiar hasta 60 millones de brasileños con exención total en la cuenta de luz. La propuesta, anunciada por el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, representa un cambio profundo en la política de tarifas sociales del país.
Exención para consumo hasta 80 kWh
Hoy en día, cerca de 40 millones de brasileños reciben descuento en la tarifa social de energía eléctrica, con abatimientos que llegan hasta el 65%.
Solo los indígenas y quilombolas tienen exención total. La nueva propuesta, según Silveira, ampliaría este beneficio para todos los consumidores con consumo mensual de hasta 80 kilovatios-hora (kWh).
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De acuerdo con el ministro, este volumen de consumo es suficiente para atender a familias que poseen electrodomésticos básicos, como refrigerador, ducha eléctrica, plancha, televisión, cargador de celular e iluminación en seis habitaciones.
Se estima que la medida alcance un número significativo de familias de baja renta en todo el país.
Enfrentamiento con el Ministerio de Hacienda
A pesar del objetivo social de la propuesta, ya enfrenta resistencia dentro del propio gobierno.
El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, está en contra de la utilización del Fondo Social del petróleo para financiar los nuevos subsidios.
El fondo, que hoy ayuda a componer el superávit primario del gobierno federal, tuvo sus usos flexibilizados recientemente por medida provisional del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Silveira, por otro lado, defiende que es necesario cambiar la lógica actual de cobro de tarifas, que según él es injusta.
Reducción de la CDE para inscritos en el CadÚnico
Otro punto de la propuesta es la exención de la CDE (Cuenta de Desarrollo Energético) para consumidores inscritos en el CadÚnico con ingresos de hasta un salario mínimo.
Este cargo se cobra en la cuenta de luz y sirve para financiar subsidios del sector, como la propia tarifa social.
La estimación de la Aneel (Agencia Nacional de Energía Eléctrica) es que la CDE cueste R$ 40 mil millones a los consumidores en 2025.
Para compensar los recortes, el ministerio propone excluir de la CDE algunos costos y transferir parte de los gastos al Fondo Social.
También considera retirar beneficios de sectores incentivados actualmente, como la autoproducción de energías renovables, y redistribuir los costos de seguridad del sistema.
La meta es abrir el mercado de energía
Además del enfoque social, la reforma pretende preparar al sector eléctrico para una apertura total del mercado. El objetivo es permitir que todos los consumidores puedan elegir su proveedor de energía, como ya sucede en el sector de telefonía. Actualmente, esta posibilidad está restringida a grandes consumidores.
La propuesta cuenta con el apoyo de autoridades del sector eléctrico, como el director general de la Aneel, Sandoval Feitosa.
Él recordó que la última gran reforma en el sector ocurrió aún en el primer gobierno de Lula y defendió que el modelo necesita ser adaptado a las nuevas tecnologías y realidades de consumo.
Feitosa también apoyó la combinación de recursos del Tesoro y recortes de subsidios para garantizar un acceso más amplio a la tarifa social.
La idea es que la propuesta sea enviada a la Casa Civil hasta finales de este mes. El Ministerio de Minas y Energía espera que el texto llegue al Congreso aún en el primer semestre de 2025.
El tema promete generar intensas discusiones en los próximos meses, especialmente ante la presión por justicia tarifaria y la necesidad de modernizar el sector.
