Cambio aprobado por la Cámara abre camino para que las ciudades amplíen subsidios al transporte colectivo, reduzcan tarifas e incluso creen modelos de gratuidad con uso de recursos de la Cide Combustibles, publicidad y otras fuentes de ingresos. El texto también prevé exención de peaje para autobuses urbanos y plazo de adaptación para estados y municipios.
La Cámara de los Diputados aprobó, este miércoles (13), el Proyecto de Ley 3278/2021, que crea nuevas reglas para la financiación del transporte público colectivo urbano y permite usar recursos de la Cide Combustibles para subsidiar tarifas.
La propuesta sigue para sanción del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT), por ya haber pasado por el Senado.
El texto no determina autobuses gratuitos en todo el país, pero abre camino para que la Unión, estados y municipios reduzcan pasajes, amplíen subsidios y adopten gratuidades con previsión presupuestaria.
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Uso de la Cide puede reducir el valor de los pasajes
El principal cambio está en la lógica de financiamiento del sistema. En el modelo tradicional, la tarifa pagada por el pasajero sostiene gran parte de la operación, junto con transferencias públicas en algunas ciudades.
Con el nuevo marco, el transporte colectivo pasa a contar con fuentes complementarias de ingresos.
El proyecto establece que el sistema no debe depender únicamente del cobro directo a los usuarios.
En la práctica, la separación entre tarifa pública y remuneración de las empresas puede permitir que el pasajero pague menos que el costo técnico de la operación, siempre que el poder público cubra la diferencia.
El PL autoriza el uso de la Cide Combustibles para subsidiar tarifas del transporte colectivo urbano.
La contribución incide sobre combustibles y ya tiene destino vinculado a áreas como infraestructura de transporte, lo que pasa a incluir de forma más clara el apoyo a la movilidad urbana.
Este dinero podrá ser usado para reducir el precio pagado por los pasajeros, siempre que el subsidio esté previsto en el presupuesto del ente responsable del servicio.
La regla busca evitar que se creen descuentos y gratuidades sin indicación de fuente de financiamiento.
Las gratuidades no podrán aumentar la tarifa de otros pasajeros
Otro punto central es la protección contra la transferencia del costo de las gratuidades a los demás usuarios.
Los beneficios destinados a personas mayores, estudiantes u otros grupos deberán ser financiados por subsidios propios, y no por el aumento de la tarifa de quien paga el pasaje.
Unión, estados, Distrito Federal y municipios tendrán cinco años para adecuar sus legislaciones a las nuevas directrices.
En ese período, contratos, normas locales y mecanismos de financiamiento deberán ser ajustados al marco legal del transporte público colectivo urbano.
La propuesta también refuerza la necesidad de mayor transparencia en la composición de los costos del sistema.
Como la remuneración de las operadoras podrá involucrar recursos públicos, los contratos tienden a exigir parámetros más claros de calidad, eficiencia y rendición de cuentas.
Publicidad y ingresos extras entran en el financiamiento
Además de la Cide, el texto permite ingresos extratarifarios.
Entre ellos se encuentran la explotación de publicidad en autobuses, terminales y puntos de parada, además del uso comercial de espacios ligados al sistema de transporte, como estaciones y estructuras de integración.
También podrá haber subsidio cruzado entre diferentes servicios o modalidades de transporte.
En este modelo, ingresos de una categoría o modal ayudan a financiar otro, siempre que la medida esté prevista en regla pública y respete la organización local del sistema.
Más de 170 ciudades ya adoptan tarifa cero
La tarifa cero ya existe en diferentes formatos en más de 170 municipios brasileños, según un levantamiento citado por la Asociación Nacional de las Empresas de Transportes Urbanos.
En parte de las ciudades, la gratuidad es universal. En otras, vale solo en días, horarios, líneas o públicos específicos.
En la ciudad de São Paulo, los autobuses municipales son gratuitos los domingos, de las 0h a las 23h59, dentro del programa Domingão Tarifa Zero.
La política no se aplica automáticamente a metro, trenes o autobuses intermunicipales, que siguen reglas propias.
La ampliación de la gratuidad ha ganado espacio en el debate público porque el número de pasajeros del transporte colectivo ha caído en los últimos años en varias ciudades, mientras los costos de operación continuaron presionados por combustible, mantenimiento, flota, mano de obra y caída de demanda.
Con menos usuarios pagantes, la tarifa tiende a subir para compensar la menor recaudación, lo que puede alejar aún más a los pasajeros.
El nuevo marco intenta reducir esta dependencia al reconocer que el transporte colectivo también atiende objetivos urbanos, ambientales, económicos y sociales.
Exención de peaje pasa a valer para autobuses urbanos
El proyecto aprobado también prevé exención de peaje para autobuses de transporte público colectivo urbano en carreteras administradas por todos los entes federativos.
La medida alcanza servicios intermunicipales, interestatales e internacionales, conforme a la redacción aprobada.
Esta regla puede reducir costos operativos de líneas que pasan por carreteras concesionadas, especialmente en regiones metropolitanas y trayectos entre municipios cercanos.
La aplicación práctica dependerá de la reglamentación y de la adecuación de los contratos de concesión afectados.
Aunque el texto ha sido aprobado en la Cámara, los cambios solo entrarán en vigor tras la sanción presidencial y publicación de la ley.
Hasta entonces, permanecen en vigor las reglas actuales de financiación, gratuidades y contratos locales de transporte colectivo.

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