Red subterránea conecta el Templo del Sol a Sacsahuamán y otros puntos históricos en Cusco, revelando la grandiosidad de los túneles incas preservados bajo construcciones coloniales por más de 500 años.
Bajo Cusco, la antigua capital del imperio inca, arqueólogos descubrieron un verdadero tesoro: un sistema de túneles de 5.750 pies que conecta lugares emblemáticos e históricos. Estos túneles, conocidos como «Chinkana» – que significa laberinto – están llevando a los investigadores a repensar la grandiosidad de este imperio.
Chinkana: El laberinto bajo Cusco
Cusco, en Perú, fue el corazón administrativo, político y militar del imperio inca, que se extendió por gran parte de América del Sur entre los siglos XIII y XVI. Era una ciudad vibrante, repleta de templos y ciudadelas, símbolo de la grandeza de una civilización avanzada para su época.
Chinkana, que significa “laberinto” en quechua, es más que solo un nombre. Representa el complejo sistema de túneles que une puntos estratégicos de la antigua capital. Para los incas, estos túneles eran probablemente pasajes simbólicos y funcionales, ligando lo sagrado con lo cotidiano.
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El descubrimiento del sistema de túneles

El descubrimiento no fue por casualidad. Arqueólogos se basaron en documentos de los siglos XVI, XVII y XVIII y usaron tecnologías avanzadas, como radar de penetración en el suelo y prospección acústica. Estas herramientas ayudaron a identificar los túneles que comienzan en el sector Rodadero de Cusco y siguen en dirección al río Choquechaca, pasando por debajo del Palacio Inca Colcampata.
Los túneles conectan lugares icónicos, como el Templo del Sol, el más importante del imperio, y Sacsahuamán, una ciudadela al norte de Cusco. Esta conexión demuestra la sofisticación de los incas en integrar espacios administrativos y ceremoniales de manera estratégica.
Los misterios del laberinto subterráneo
El laberinto tiene tres ramificaciones principales. Una de ellas lleva a Callispuquio, otra al sector de Muyucmarca, en Sacsahuamán, y la tercera pasa detrás de la Iglesia de San Cristóbal. Estas pasajes conectaban puntos fundamentales para rituales y administración, mostrando la visión avanzada de los incas en ingeniería y espiritualidad.
A pesar de la construcción de iglesias y casas coloniales, como el Templo de la Compañía de Jesús a finales del siglo XVI, los túneles permanecieron intactos. Se mantuvieron ocultos, protegiendo secretos que ahora comienzan a ser desvelados.
El impacto cultural y arqueológico del descubrimiento
Los túneles revelan no solo el dominio técnico de los incas, sino también su visión del mundo. Conectar lugares sagrados y administrativos refleja una integración profunda entre religión, política e ingeniería.
Con este descubrimiento, la ciudad de Cusco se vuelve aún más fascinante para arqueólogos y turistas. Excavaciones adicionales están siendo planeadas para explorar otros posibles túneles y entender aún más sobre la cultura inca.

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