The Line desafía el modelo tradicional: ciudad lineal con 170 km, verticalizada, sostenible y planificada para millones, sin coches y con eficiencia máxima
La idea más parece haber salido de una película de ciencia ficción, pero ya está en construcción. En el corazón del desierto saudita, nace The Line, una megalópolis diseñada para funcionar como ciudad lineal, vertical y 100% sostenible.
El proyecto, parte de la iniciativa NEOM, desafía la lógica urbana tradicional y busca redefinir la vida en áreas densas.
Una ciudad en formato de línea
El plan es ambicioso: 170 km de longitud, 500 metros de altura y solo 200 metros de ancho. Esta estructura, llamada «ciudad en 3D», organiza viviendas, oficinas, áreas verdes y servicios en capas verticales.
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Todo debe estar a cinco minutos de distancia de los habitantes, sin necesidad de coches ni carreteras.
El concepto de Urbanismo de Gravedad Cero promete eficiencia total. Supermercados, escuelas, hospitales, parques y áreas de recreo estarían integrados a corredores de movilidad interna y a un tren de alta velocidad, capaz de cruzar la ciudad en 20 minutos.
Sostenibilidad como promesa
The Line nace con la meta de ser neutral en carbono. La energía vendrá de fuentes renovables y la ocupación será de solo 34 km², preservando el 95% del territorio de NEOM.
Además, según el gobierno saudita, esta configuración reduce en hasta un 98% la infraestructura necesaria en comparación con las ciudades convencionales.
Otro punto destacado es el clima urbano planificado. La propuesta incluye ventilación natural, sombra calculada y áreas verdes distribuidas para mitigar el calor del desierto y hacer la vida más cómoda.
Por lo tanto, la sostenibilidad no es solo una promesa energética, sino también parte del diseño ambiental.
Plazo apretado y costos gigantescos
Las obras ya están en marcha, pero el cronograma es audaz. Las primeras entregas están previstas para 2026, con la expectativa de alcanzar 1 millón de habitantes hasta 2030 y una expansión para 9 millones hasta 2045.
El costo es igualmente impresionante: US$ 500 mil millones, financiados por el fondo soberano saudita y por inversores privados. El proyecto se ha convertido en símbolo del intento del país de diversificar su economía más allá del petróleo.
Entre utopía y desafío
A pesar de la grandiosidad, los especialistas plantean dudas. La viabilidad técnica, los costos de mantenimiento y los impactos sociales de vivir en un ambiente tan controlado son puntos críticos.
Además, la promesa de autonomía total plantea cuestiones sobre privacidad y convivencia.
The Line surge como laboratorio urbano a una escala sin precedentes. Entre la utopía de la eficiencia y los desafíos de la vida real, el proyecto expone tanto la ambición futurista como las contradicciones de habitar una ciudad en el límite de lo posible.
Con información de Gazeta de São Paulo.


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