OpenAI avanza en hardware con la compra de io de Jony Ive por US$ 6,5 mil millones, adquiere Astral y prepara un dispositivo de IA sin pantalla más allá del smartphone.
La OpenAI ha entrado de lleno en la carrera por el hardware de inteligencia artificial al transformar la compra de io, startup creada por Jony Ive, en su mayor adquisición revelada públicamente. En una carta firmada por Sam Altman y Jony Ive, la empresa confirmó el 21 de mayo de 2025 que io se uniría a OpenAI, y actualizó el 9 de julio de 2025 que el equipo de la startup fue oficialmente integrado. La operación fue tratada como un paso decisivo para crear una nueva familia de productos pensados específicamente para la era de la IA.
El movimiento no se detuvo ahí. El 19 de marzo de 2026, OpenAI anunció oficialmente la adquisición de Astral, empresa conocida por herramientas abiertas orientadas al ecosistema Python, como uv, Ruff y ty. La compañía afirmó que la compra tiene como objetivo acelerar el crecimiento de Codex y profundizar su presencia entre desarrolladores, ampliando el alcance de la IA en todo el ciclo de desarrollo de software.
El peso de esta ofensiva muestra que la disputa por la inteligencia artificial ya salió del software puro y entró en una fase más amplia. OpenAI quiere dominar el modelo, el ecosistema de código y, ahora, también el dispositivo físico a través del cual el usuario se relacionará con la IA en el día a día. Esta es la parte más ambiciosa de toda la estrategia.
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Jony Ive se convirtió en una pieza central porque OpenAI quiere hacer en hardware de IA lo que el iPhone hizo en los smartphones
La compra de io llamó la atención menos por la edad de la startup y más por el nombre de quien estaba detrás de ella. Jony Ive fue el principal diseñador de productos que marcaron la fase más influyente de Apple, incluyendo iPhone, iPad, iPod y MacBook. Al acercarlo, OpenAI no solo compró una empresa joven, sino también un núcleo de diseño y hardware que ayudó a moldear la electrónica de consumo de las últimas dos décadas.
Según Reuters, la adquisición de io se cerró por US$ 6,5 mil millones en acciones, y OpenAI pasó a incorporar un equipo de alrededor de 55 profesionales vinculados al proyecto. La agencia informó que la empresa ya tenía participación previa en io y transformó esa relación en una apuesta mucho mayor al colocar a Ive en el liderazgo creativo del nuevo frente de hardware.
El valor del movimiento está precisamente ahí. OpenAI era, hasta entonces, una potencia de software e investigación. Con la llegada de Ive y su equipo, acorta años de aprendizaje industrial en diseño de producto, integración física y construcción de electrónicos de consumo. En lugar de montar un equipo desde cero, compró experiencia lista en un área que nunca dominó realmente.
El nuevo dispositivo de IA de OpenAI debe ser pequeño, sin pantalla y pensado para funcionar al lado del celular
Aunque el dispositivo aún no ha sido revelado, la información que ya ha salido a la luz apunta a algo bastante diferente del estándar dominante de la industria. Según un reportaje reunido por Built In, el dispositivo debe ser de bolsillo, sin pantalla y diseñado para complementar smartphones y laptops, en lugar de intentar sustituirlos directamente.
La idea de un producto sin pantalla es lo que más llama la atención. Durante décadas, el ordenador personal fue definido por una interfaz visual, ya sea en el notebook, en la tablet, en el reloj o en el celular. Lo que OpenAI parece querer construir es un dispositivo en el que la IA deja de ser solo una aplicación dentro de una pantalla y pasa a ocupar un papel más constante, contextual e invisible en la rutina del usuario.
Reuters informó que Altman e Ive ya venían discutiendo hardware de IA desde antes de la compra y que la ambición de OpenAI es desarrollar una plataforma propia, fuera de la dependencia directa de iOS y Android. Esto ayuda a explicar por qué la empresa está dispuesta a invertir tanto en un producto que aún permanece rodeado de secreto.
OpenAI está intentando entrar donde Humane y Rabbit tropezaron
La apuesta en un dispositivo dedicado de IA ocurre después de otros experimentos que no lograron convencer al mercado. En la propia cobertura de la compra de io, Reuters recordó los resultados mixtos de dispositivos como el AI Pin, de Humane, y los productos de Rabbit, que llamaron la atención en el lanzamiento, pero enfrentaron dificultades para justificar su lugar al lado del smartphone.
Este historial hace que el proyecto de OpenAI sea más arriesgado, no menos. El problema ya no es imaginar un hardware de IA. El problema es hacer un dispositivo que realmente funcione mejor de lo que ya hace el celular, sin convertirse en solo otro accesorio caro y prescindible.
Es exactamente por eso que la entrada de Jony Ive tiene tanto peso estratégico. La empresa cree que, si hay alguien capaz de rediseñar la interfaz dominante de una generación, es alguien con el historial de Ive.
Al mismo tiempo, OpenAI entra en esta disputa con una ventaja que otros proyectos no tenían: la fuerza del ChatGPT como producto ya consolidado. En lugar de lanzar hardware en busca de un software convincente, la empresa intenta hacer el camino opuesto, llevando a un nuevo formato físico un sistema de IA que ya ha ganado escala global.
La carrera por hardware y adquisiciones ganó tracción con una ronda de US$ 110 mil millones
La escala financiera detrás de esta estrategia se hizo aún más clara el 27 de febrero de 2026, cuando OpenAI anunció una captación de US$ 110 mil millones, en una ronda que la valoró en US$ 840 mil millones, según Reuters. El tamaño de la operación muestra que la empresa ha comenzado a operar en una dimensión de capital típica de las mayores disputas tecnológicas del planeta.
Con ese capital, OpenAI ganó impulso para financiar investigación, infraestructura computacional, adquisiciones y, sobre todo, proyectos de alto riesgo como el dispositivo de IA aún no revelado. Ya no es una empresa que intenta solo seguir la carrera. Es una compañía que intenta definir el próximo estándar antes que los competidores.
La compra de io, la adquisición de Astral y la ronda multimillonaria forman un mismo diseño estratégico. OpenAI quiere controlar toda la cadena de la próxima fase de la IA, desde el modelo al código, desde el ecosistema de desarrolladores hasta el objeto físico que puede colocar esta tecnología en el centro de la vida cotidiana.
La gran apuesta de OpenAI es crear un hardware nativo de IA antes de que el smartphone absorba todo
En el centro de todo está una pregunta simple y multimillonaria. ¿La próxima gran plataforma tecnológica será un nuevo dispositivo o el smartphone absorberá toda la inteligencia artificial relevante antes de eso? OpenAI claramente está apostando por la primera hipótesis.
Si acierta, la empresa puede abrir una categoría inédita de producto y hacer con la IA lo que el smartphone hizo con el internet móvil: crear una interfaz dominante, un nuevo hábito y una nueva capa de dependencia tecnológica.
Si falla, el proyecto puede entrar en la lista de dispositivos que prometieron cambiarlo todo, pero llegaron tarde, sin función clara o sin ventaja real sobre el celular.
Por ahora, OpenAI ya ha dejado una cosa clara. La empresa no quiere ser solo la dueña del chatbot más famoso del mundo. Quiere ser también la compañía que decidirá cuál será el formato físico de la inteligencia artificial en la próxima década.


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