Gobierno anuncia que el salario mínimo debe subir para R$ 1.631 en 2026, representando reajuste de R$ 113 y presionando las cuentas públicas con mayores gastos obligatorios
El gobierno presentó este viernes (29) el Proyecto de Ley Presupuestaria Anual (PLOA) de 2025 con previsión de salario mínimo en R$ 1.631. El valor representa un aumento de R$ 113 en relación al piso actual de R$ 1.518.
El reajuste de 7,44% comenzará a regir en enero y se pagará en el salario de febrero.
La nueva estimativa quedó levemente por debajo de la proyección divulgada en abril, cuando se preveía R$ 1.630.
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A pesar de eso, el valor aún puede sufrir alteración hasta diciembre, cuando el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) de noviembre será oficialmente divulgado.
Fórmula de valorización
La definición del nuevo mínimo sigue la ley sancionada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que instituyó una fórmula permanente de valorización.
El cálculo considera dos factores: la inflación medida por el INPC acumulado en 12 meses hasta noviembre y el crecimiento real del Producto Interno Bruto (PIB) de los dos años anteriores. Para 2026, por ejemplo, se tendrá en cuenta el PIB de 2024, que creció 3,4%.
Este mecanismo garantiza que el salario mínimo tenga aumento real, es decir, por encima de la inflación. Por lo tanto, el objetivo es preservar el poder de compra del trabajador y, al mismo tiempo, promover ganancias adicionales vinculadas al desempeño de la economía.
Alcance del reajuste
Según nota técnica del Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (Dieese), divulgada en enero, el salario mínimo sirve de referencia para 59,9 millones de personas en Brasil.
Este grupo incluye trabajadores con piso atado al mínimo, jubilados y beneficiarios de programas como el Beneficio de Prestación Continua (BPC).
Además del impacto directo sobre la renta, el reajuste también influye en el salario medio en el país y la capacidad de consumo de las familias. Esto porque eleva la base de cálculo de beneficios y amplía el poder de compra.
Impacto en las cuentas públicas
El aumento del salario mínimo también tiene un efecto significativo sobre las cuentas públicas.
Todos los beneficios previsionales, así como el abono salarial y el seguro-desempleo, deben pagarse en un valor igual o superior al mínimo. Por eso, un reajuste mayor genera un aumento de gastos obligatorios.
De acuerdo con cálculos del gobierno, cada R$ 1 de incremento en el piso resulta en aproximadamente R$ 400 millones más en gastos en el año siguiente.
Por lo tanto, el aumento de R$ 113 previsto para 2025 representará algunos miles de millones de reales adicionales en las cuentas públicas. Esto reduce el margen para inversiones y políticas de carácter discrecional, ya que una mayor parte del presupuesto quedará comprometida con gastos obligatorios.

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