Estudio Revela Que 99,999% Del Fondo Del Mar Profundo Aún No Ha Sido Visto Por Humanos; Investigadores Piden Más Inversiones En Tecnología Accesible Para Ampliar La Exploración Oceánica.
A pesar de los avances de la ciencia y la tecnología, los mares profundos continúan prácticamente intocados. Se estima que los humanos han explorado solo el 0,001% de estas regiones misteriosas.
El resto permanece invisible y desconocido. La investigación fue conducida por la Ocean Discovery League y publicada en la revista Science Advances.
Lo Que Se Sabe Sobre Las Profundidades
Según el levantamiento, los científicos observaron directamente un área del fondo marino equivalente al tamaño del estado americano de Rhode Island.
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Esto representa solo una pequeña porción, lo que significa que 99,999% de las regiones por debajo de 200 metros de profundidad aún no han sido vistas por ojos humanos.
Estas regiones son llamadas océano profundo. Aunque quedan lejos de la vista y parecen irrelevantes en el día a día, son esenciales para el equilibrio del planeta.
Ayudan en la producción de oxígeno, regulan el clima y albergan ecosistemas enteros.
Un hito importante en esta área fue en 1977, cuando investigadores descubrieron fuentes hidrotermales que sustentan formas de vida basadas en minerales, incluso en la completa oscuridad.
Los Desafíos De La Exploración
Explorar estas áreas, sin embargo, no es simple.
La tecnología necesaria es cara, y el proceso es lento. La líder del estudio, Katy Croff Bell, explicó que para explorar solo 0,63 km cuadrados de fondo oceánico puede ser necesario un inversión de US$ 2 millones a US$ 20 millones.
Y aún con ese costo, solo se puede ver una pequeña parte a la vez.
Bell contó que comenzó a preguntarse cuánto del océano realmente había sido visto.
Para responder, ella y su equipo reunieron datos de aproximadamente 44 mil inmersiones en aguas profundas realizadas por 120 países desde 1958. Aún considerando fallas en los registros, la estimación más generosa no llega al 0,01% del total.
Otro obstáculo es la calidad de las imágenes antiguas. Casi el 30% de las observaciones visuales son anteriores a 1980, y muchas de ellas son en blanco y negro, con baja resolución. Esto limita bastante el aprovechamiento científico de estas imágenes.
Exploración Concentrada En Pocos Países
Otro dato preocupante es que la mayor parte de la exploración en aguas profundas se ha realizado en áreas cercanas a pocos países.
Más del 65% de las imágenes analizadas provienen de regiones situadas a menos de 200 millas náuticas de Estados Unidos, Nueva Zelanda y Japón.
Sumados a Francia y Alemania, estos países son responsables del 97% de todas las observaciones en grandes profundidades.
Para Susan Poulton, coautora del estudio, esto es un problema serio. Según ella, intentar comprender el océano global con datos tan concentrados sería como estudiar la selva amazónica solo por imágenes de satélite y muestras de ADN, sin nunca haber visto el ambiente de cerca.
Lo Que Es Más Investigado
El levantamiento también identificó una preferencia por los lugares más «interesantes» del fondo del mar. Áreas como cañones y crestas oceánicas reciben más atención, mientras que llanuras abisales y montes submarinos quedan ignorados.
Esta distribución desigual puede perjudicar la comprensión global de la biodiversidad marina.
Menos de dos semanas antes de la publicación del estudio, el entonces presidente Donald Trump firmó un decreto que busca acelerar la exploración de recursos del fondo del mar, como la minería.
Este movimiento intensifica la urgencia de entender mejor lo que hay allí abajo antes de que decisiones políticas y económicas avancen sobre áreas poco conocidas.
Un Llamado Por Acceso y Tecnología
El equipo responsable del estudio defiende el desarrollo de nuevas herramientas para facilitar la investigación en aguas profundas.
La idea es crear tecnologías accesibles, que puedan ser utilizadas también por países de bajos y medianos ingresos. Esto aumentaría la diversidad de las investigaciones y permitiría una visión más completa del océano global.
El biólogo marino Jon Copley, de la Universidad de Southampton, que no participó en el estudio, reforzó este llamado.
Según él, si un filántropo multimillonario realmente quisiera contribuir a la ciencia marina, lo ideal no sería construir un gran yate de investigación.
Recomienda invertir en el desarrollo de plataformas de bajo costo, que puedan democratizar el acceso a las exploraciones oceánicas.
Ante todo esto, los investigadores hacen una advertencia clara: es necesario mirar más hacia el fondo del mar.
Con tantos desafíos ambientales e intereses económicos en juego, conocer mejor lo que existe en las profundidades puede ser esencial para proteger el planeta.
Y mientras no conseguimos ver ni el 0,001% de lo que hay allí, la mayor parte de nuestro mundo seguirá envuelta en misterio.

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