Con producción que ya supera 650 mil barriles por día, Guayana se consolida como nueva potencia del petróleo en América del Sur, proyecta crecimiento de 10,3% en 2025 y reaviva disputa territorial con Venezuela
La Guayana, pequeño país sudamericano de origen británico, se ha convertido en pocos años en uno de los mayores fenómenos económicos del continente. Impulsada por un avance explosivo en la extracción de petróleo, la economía guianense debe crecer 10,3% en 2025, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) — cuatro veces más que Brasil, que tiene una proyección de 2,5%.
El ritmo es sostenido por inversiones multimillonarias de ExxonMobil y por nuevos campos de exploración marítima, capaces de llevar al país a producir 1,5 millones de barriles por día hasta 2029. La transformación abrupta reavivó la codicia de la vecina Venezuela, que reclama parte del territorio guianense y ve el avance petrolero como una amenaza estratégica.
El salto histórico de Guayana impulsado por el petróleo
Hasta 2019, Guayana no producía una gota de petróleo.
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En menos de seis años, pasó de economía periférica a una de las más dinámicas del mundo, registrando crecimiento de 63% en 2022.
Este salto fue viabilizado por descubrimientos en aguas profundas del Atlántico y por acuerdos de exploración con la americana ExxonMobil, que opera los principales bloques de la región.
El proyecto más reciente, llamado Hammerhead, fue autorizado en septiembre y debe ampliar significativamente la capacidad de producción nacional.
Con él, el gobierno estima superar 1,5 millones de barriles diarios hasta el fin de la década, consolidando al país entre los mayores productores per cápita del planeta.
Solo el sector petrolero ya responde por más del 70% del PIB guianense.
Crecimiento económico cuatro veces superior al de Brasil
Las proyecciones del FMI colocan a Guayana en la cima del ranking de crecimiento de América del Sur en 2025.
Mientras la Guayana debe avanzar 10,3%, el Brasil proyecta 2,5%, y países como Chile y Argentina quedan por debajo del 3%.
La combinación de regalías elevadas, recaudación en aumento e inversión extranjera directa crea un ciclo de expansión que aún no muestra signos de agotamiento.
Sin embargo, los economistas advierten que el crecimiento acelerado trae riesgos típicos de economías dependientes de commodities, como variaciones abruptas en el precio del barril y inflación estructural en sectores no relacionados con el petróleo.
El desafío, ahora, es transformar el boom en diversificación productiva y evitar el llamado “mal holandés” — fenómeno en el que la abundancia de recursos naturales debilita otras actividades económicas.
Venezuela reacciona e intensifica disputa por Essequibo
El ascenso de Guayana también encendió alertas geopolíticas.
Venezuela, que reclama la región de Essequibo, equivalente a dos tercios del territorio guianense, aprobó recientemente una ley que anexa la área como nuevo estado venezolano.
El movimiento generó protestas en Georgetown y respuesta inmediata de la comunidad internacional.
En marzo, Nicolás Maduro reforzó la retórica de soberanía sobre la región, alegando que Guayana estaría “entregando recursos venezolanos” a empresas extranjeras.
Estados Unidos reaccionó con firmeza, advirtiendo que un ataque a Guayana o a ExxonMobil tendría “consecuencias graves”.
El impasse expone la nueva correlación de fuerzas energéticas en América del Sur, donde un país hasta ahora periférico desafía el monopolio histórico de Venezuela en el mercado petrolero regional.
Una nueva potencia energética sudamericana
Guayana se inserta en un mapa energético en transformación.
El país, con poco más de 800 mil habitantes, camina para ser la mayor potencia de petróleo per cápita del mundo.
La entrada de ingresos a gran escala permite al gobierno financiar infraestructura, salud y educación, aunque los especialistas advierten sobre el riesgo de concentración de la riqueza y fragilidad institucional ante el flujo de capital extranjero.
Con exportaciones en crecimiento y reservas aún en expansión, el país debe mantener superávits fiscales y externos récords hasta el fin de la década.
Para inversores y gobiernos, Guayana representa el nuevo epicentro energético sudamericano, capaz de redefinir el equilibrio entre Venezuela, Brasil y Estados Unidos en la región.

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