Evidencias arqueológicas muestran que los perros ocupaban espacios en la corte, en el comercio, en la alimentación y en las ceremonias religiosas de la civilización maya.
Los perros en la sociedad maya ejercían funciones mucho mayores que solo acompañar a los seres humanos.
Estos animales aparecían al lado de gobernantes, circulaban entre regiones distantes y participaban de prácticas alimentarias y religiosas.
Algunos perros representaban prestigio y posición social. Otros eran comercializados, consumidos u ofrecidos durante ceremonias.
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Elizabeth Paris, arqueóloga de la Universidad de Calgary, afirma que los mayas dedicaban tiempo y esfuerzo a la crianza de perros considerados especiales.
Representaciones muestran perros cercanos a la élite maya
Registros coloniales del siglo XVI ofrecen algunas de las primeras descripciones sobre la presencia de los perros en los rituales mayas.
Diego de Landa, obispo franciscano responsable de la destrucción de varios códices, relató el uso de perros como víctimas de sacrificios.
Sus escritos mencionaban perros blancos con manchas oscuras durante festividades ligadas a la producción de cacao.
Prácticas observadas durante la colonización no pueden ser automáticamente asociadas a los períodos anteriores de la civilización.
Representaciones similares, sin embargo, aparecen en vasos y otras piezas artísticas producidas por los antiguos mayas.
Al menos cuatro vasos muestran perros posicionados debajo de las redes utilizadas para transportar gobernantes.
Parte de los investigadores interpreta estas escenas como procesiones funerarias, en las cuales los animales guiarían a los muertos.
Elizabeth Paris presenta otra posibilidad. Para la arqueóloga, las imágenes pueden retratar desplazamientos comunes de la corte maya.
Los perros, en este contexto, funcionarían como compañeros de los gobernantes o símbolos de prestigio. Algunas imágenes muestran a los animales usando pañuelos y accesorios.
Huesos revelan comercio entre regiones distantes
Análisis químicos realizados en huesos ayudaron a los investigadores a identificar el posible origen geográfico de los animales.
Los seres vivos absorben isótopos presentes en los alimentos. Estas firmas químicas permiten comparar la dieta con las características de diferentes regiones.
Una investigación liderada por Ashley Sharpe analizó, en 2018, restos encontrados en Ceibal y Kaminaljuyu, en la actual Guatemala.
Las dos ciudades permanecieron ocupadas entre el período Preclásico, iniciado entre 700 y 350 a.C., y el final del Clásico, en 900 d.C.
Perros enterrados en las llanuras de Ceibal presentaron origen en áreas montañosas.
Animales encontrados en las tierras altas de Kaminaljuyu, por su parte, tenían características asociadas a las llanuras.
El tamaño reducido de los esqueletos indica que muchos perros probablemente eran transportados por personas durante los viajes.

Animales recorrían cientos de kilómetros
Elizabeth Paris y su equipo también examinaron huesos encontrados en Moxviquil y Tenam Puente, en el sur de México.
Tenam Puente poseía más de 5 mil habitantes, una plaza ritual, tres canchas de juego de pelota y una área comercial.
Moxviquil reunía aproximadamente mil habitantes y estaba rodeada por cuevas funerarias con restos humanos y caninos.
Cuatro perros encontrados en Tenam Puente, datados entre 500 y 800 d.C., vinieron de regiones cercanas a Campeche, Calakmul y Becan.
Tres animales de Moxviquil, datados entre 422 y 691 d.C., presentaron relaciones con Tenam Puente, Mayapan y Palenque.
Los análisis de estroncio indicaron desplazamientos de cientos de kilómetros entre diferentes reinos.
Paris cree que algunas comunidades pueden haberse especializado en la cría de perros para comercializarlos en otras regiones.
Perros también formaban parte de la alimentación
Muchos esqueletos pertenecían a animales pequeños, poco más grandes que un chihuahua.
Ashley Sharpe comparó sus proporciones con las figuras de arcilla de Colima y con los cuerpos de perros similares a los actuales corgis.
Todos los animales estudiados por la arqueóloga tenían entre uno y dos años en el momento de la muerte.
Marcas sistemáticas de herramientas también fueron identificadas en los huesos, indicando el procesamiento de las carcasas.
Estas evidencias sustentan la hipótesis de que parte de los perros era criada específicamente para el consumo humano.

Sacrificios pueden haber ocurrido durante una crisis hídrica
Una fosa colectiva encontrada en Kaminaljuyu reforzó la importancia religiosa de estos animales.
Los perros fueron depositados cerca de un lago que se había secado, fuente esencial de agua para la comunidad.
Incisiones en la región cervical fueron encontradas en los esqueletos. Fragmentos de cerámica también estaban distribuidos entre los cuerpos y las piedras.
La disposición de los restos indica que los animales pueden haber sido sacrificados durante un intento de enfrentar la escasez de agua.
Nuevas investigaciones podrán esclarecer el origen de estos perros
Estudios futuros de ADN antiguo podrán investigar posibles relaciones entre estos animales y linajes modernos.
El Xoloitzcuintli, conocido como perro sin pelo mexicano, aparece entre las razas que podrán ser comparadas en las próximas investigaciones.
Las evidencias ya disponibles revelan una convivencia marcada por afecto, trabajo, comercio, alimentación, prestigio y religiosidad.
Los perros mayas podían actuar como compañeros, guardianes y auxiliares de caza. Al mismo tiempo, servían como mercancías, alimentos y ofrendas ceremoniales.
Fuentes nominales: National Geographic, Universidad de Calgary, Instituto Smithsonian de Investigación Tropical, Journal of Archaeological Science y Scientific Data.
¿Cuál de estas funciones de los perros en la sociedad maya parece más sorprendente: la presencia en la corte, el comercio entre reinos o el uso en ceremonias religiosas?

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