Proyecto peruano en el litoral del Pacífico muestra cómo la ingeniería submarina, la ósmosis inversa y las redes de saneamiento pueden transformar agua salada en suministro diario para distritos turísticos y residenciales al sur de Lima, con escala suficiente para atender a residentes permanentes y población temporal.
En el sur de Lima, el proyecto Provisur puso en operación una estructura de desalinización que capta agua del Océano Pacífico y la transforma en agua potable para Punta Hermosa, Punta Negra, San Bartolo y Santa María del Mar.
Mediante ósmosis inversa, la planta alcanza una capacidad media de 34.560 metros cúbicos por día, volumen equivalente a 34,56 millones de litros diarios, según Tedagua, concesionaria responsable de la implementación y operación del sistema.
Concebida como parte de una infraestructura integrada de agua y saneamiento, la obra va más allá de una planta instalada a la orilla del mar, pues reúne abastecimiento, alcantarillado, tratamiento de aguas residuales y estructuras submarinas de captación y descarte.
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En los cuatro distritos atendidos, el sistema responde a una demanda marcada por residencia permanente, turismo y aumento estacional de población, especialmente en áreas costeras que reciben mayor flujo de personas en períodos de movimiento intenso.
De acuerdo con la concesionaria, Provisur beneficia a cerca de 100 mil personas, considerando residentes fijos y temporales en esta franja litoral al sur de la capital peruana, donde la presión por servicios básicos acompaña la ocupación urbana y turística.
Cómo el agua del Pacífico se convierte en agua potable
Todo comienza en la toma oceánica, estructura instalada para captar el agua salada en el Pacífico y encaminar ese volumen hasta la planta de tratamiento, donde ocurre la etapa responsable de transformar agua de mar en recurso adecuado para el consumo.
Tras la captación, el flujo sigue hacia el proceso de ósmosis inversa, tecnología en la que membranas específicas separan sales e impurezas, permitiendo que el agua antes no apta para beber sea tratada dentro de los estándares de suministro humano.
Con el tratamiento concluido, la producción final entra en las redes planificadas para distribuir el recurso a los distritos atendidos, integrando la etapa industrial de la desalinización al sistema urbano responsable de llevar agua potable a la población.
En esta cadena, los emisarios submarinos cumplen una función esencial, ya que forman parte de las estructuras de captación y rechazo instaladas en el entorno marino para viabilizar tanto la entrada del agua bruta como el desecho controlado del residuo.
Según Tedagua en su página en español, estas estructuras fueron previstas en el diseño técnico de la obra para conectar el océano a la planta de tratamiento, garantizando que la operación dependa de infraestructura marítima y terrestre trabajando de forma continua.
En la práctica, la desalinización requiere bombas, tuberías, sistemas de control y operación permanente, porque el agua necesita ser retirada del mar, conducida, tratada, almacenada y distribuida sin que la planta funcione aislada de las redes urbanas.
Desalinización en Perú integrada al saneamiento
El Provisur fue contratado para ampliar y mejorar el abastecimiento de agua potable y el servicio de alcantarillado sanitario en los distritos del sur de Lima, teniendo como cliente a Sedapal, empresa responsable de agua y alcantarillado en la capital peruana.
Dentro de este paquete, la desalinizadora tiene una capacidad media de 34.560 metros cúbicos por día, mientras que la planta de tratamiento de aguas residuales alcanza 15.552 metros cúbicos por día, formando una estrategia integrada de saneamiento.
Además de la producción de agua potable, el sistema incluye la construcción de una nueva estación de tratamiento de aguas residuales y la rehabilitación de otras dos estructuras existentes, ampliando la actuación del proyecto sobre el ciclo completo del saneamiento.
De esta forma, la iniciativa no se resume a llevar agua a los grifos, pues también involucra recolección, tratamiento y destino de efluentes generados por la población atendida en los cuatro distritos costeros al sur de Lima.
Para que el agua desalinizada llegue a los usuarios, la red de distribución se convirtió en otro componente decisivo de la obra, ya que la producción de la planta depende de redes capaces de conectar el tratamiento a los puntos de consumo.
Según los datos de la concesionaria, el proyecto añadió 214 kilómetros de tuberías de agua potable y 134 kilómetros de redes de alcantarillado, además de prever mantenimiento en 23 kilómetros de red de agua que estaban en buen estado.
Primera experiencia peruana con agua de mar
Presentado por Tedagua como la primera experiencia de Perú en el uso de la desalinización de agua de mar para abastecimiento potable, el Provisur fue concluido en 2020 y pasó a integrar el sistema de saneamiento del litoral sur de Lima.
Este enfoque hace que el emprendimiento sea relevante en un país con extensa franja costera, pero con desafíos de disponibilidad hídrica en determinadas regiones urbanas, donde el océano está cerca sin ser, por sí solo, una fuente directa de consumo.
En el caso de los distritos atendidos, la proximidad con el Pacífico permitió transformar una fuente abundante, pero salada, en una alternativa de abastecimiento después de un tratamiento avanzado y conectado a las redes de distribución existentes.
En diferentes regiones costeras del mundo, la ósmosis inversa ha comenzado a usarse cuando las fuentes tradicionales de agua dulce no siguen el ritmo de la demanda, especialmente en lugares donde la presión urbana exige nuevas alternativas de suministro.
En Provisur, el destaque está en la aplicación de esta tecnología en un sistema público de abastecimiento, con captación de agua de mar, tratamiento industrial, distribución urbana e integración con infraestructura de alcantarillado sanitario.
Incluso con el océano frente a los distritos atendidos, la conversión del agua salada en recurso potable depende de ingeniería pesada, operación continua y control de calidad en cada etapa del proceso de desalinización.
Redes urbanas llevan el agua tratada a los distritos
Punta Hermosa, Punta Negra, San Bartolo y Santa María del Mar están en una franja costera donde el Pacífico forma parte de la rutina urbana, pero el agua de mar solo pasa a tener uso directo tras tratamiento industrial.
La escala de 34,56 millones de litros por día ayuda a traducir la dimensión de la obra para el público general, porque transforma un dato técnico en metros cúbicos en una medida más clara de producción diaria.
En lugar de depender solo de la instalación de la planta, el abastecimiento requiere conexión con redes, reservación, recolección de aguas residuales y tratamiento de aguas residuales, manteniendo la desalinización integrada al territorio que necesita recibir el servicio.
Al recorrer una estructura que comienza en el ambiente marino y termina en las redes urbanas, el agua captada en el Pacífico pasa por una cadena tecnológica capaz de transformar un recurso salado en abastecimiento potable para distritos costeros peruanos.
