Un descubrimiento ambiental de gran relevancia científica fue registrado recientemente en la Patagonia argentina, atrayendo atención internacional
Investigadores encontraron sustancias químicas eternas, conocidas como PFAS, en el litoral remoto del sur de Argentina, con la ayuda de pingüinos de Magallanes. El estudio fue publicado en marzo en la revista Earth: Environmental Sustainability y mostró que estas aves pueden ayudar en el rastreo de la contaminación oceánica sin métodos invasivos. Más del 90% de las anillas analizadas presentaron compuestos químicos persistentes, incluso en una región poco habitada y distante de grandes centros industriales. Este resultado indica que la exposición a contaminantes ya alcanza áreas consideradas aisladas, lo que amplía la preocupación sobre la presencia global de estas sustancias en el ambiente marino.
Pulseras de silicona revelan contaminación en área remota
La investigación fue conducida por científicos de la Universidad de California, en Davis, y de la Universidad de Buffalo y, por ello, reunió a especialistas en vida silvestre y química analítica. Los investigadores adaptaron muestreadores pasivos de silicona, llamados SPS, a las patas de los pingüinos para absorber sustancias químicas presentes en el agua, el aire y las superficies. Ralph Vanstreels, veterinario de animales salvajes de la Universidad de California, explicó que el equipo buscaba alternativas para medir la contaminación en estas especies. La idea de las pulseras surgió como adaptación de dispositivos usados por humanos para medir la exposición a contaminantes, permitiendo una recolección menos invasiva y más adecuada al comportamiento de las aves.
Pingüinos ayudan a mapear el océano con menos impacto
Durante tres temporadas de reproducción, el equipo recolectó muestras de 55 pingüinos de Magallanes, mientras que 57 aves recibieron las anillas a lo largo del estudio. El procedimiento tomó alrededor de tres minutos y fue realizado por veterinarios especializados en vida silvestre, con monitoreo a distancia después de la colocación. Solo un ave tuvo el dispositivo removido por sospecha de incomodidad, y solo una anilla desapareció después de la instalación. El método llamó la atención porque el monitoreo oceánico tradicional suele requerir barcos, expediciones largas y equipos especializados, mientras que los pingüinos ya recorren grandes áreas del mar en busca de alimento.
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PFAS antiguos y sustitutos encienden alerta científica
Las muestras fueron analizadas en el laboratorio de Diana Aga, química analítica de la Universidad de Buffalo, por medio de espectrometría de masas. El análisis se centró en 24 tipos de PFAS, incluyendo compuestos tradicionales y versiones sustitutas más recientes. Estas sustancias aparecen en productos como sartenes antiadherentes, impermeables, espumas contra incendios y medicamentos, pero su resistencia al agua, grasa, calor y productos químicos dificulta su descomposición. Consecuentemente, los PFAS se acumulan en el ambiente y en los organismos, mientras que décadas de investigaciones ya han asociado estos compuestos a riesgos reproductivos, problemas de desarrollo y cáncer. Las concentraciones encontradas no fueron altas, sin embargo, la presencia constante muestra una exposición continua.
Técnica complementaria puede cambiar investigaciones con fauna
David Megson, químico ambiental de la Universidad Metropolitana de Manchester, no participó en el estudio, pero evaluó que la técnica representa un avance importante para investigaciones con animales salvajes. Destacó que los métodos tradicionales, como muestras de sangre o tejido, pueden ser invasivos y, en algunos casos, exigen procedimientos más agresivos. Las pulseras SPS no muestran directamente cuánto PFAS se acumula en el cuerpo de los pingüinos, pero ayudan a entender mejor el ambiente donde viven estos animales. Según Megson, la principal vía de exposición probablemente ocurre a través de los peces consumidos, lo que refuerza la necesidad de combinar pulseras, muestras biológicas y análisis de los alimentos.
La investigación puede avanzar a otras especies
Aunque los pingüinos de Magallanes no están en peligro de extinción, 13 de las 18 especies reconocidas de pingüinos tienen poblaciones en declive o están amenazadas. Vanstreels y Aga esperan probar el método en otras aves marinas, como los cormoranes, que se zambullen a más de 45 metros de profundidad. Los investigadores también tienen la intención de monitorear la exposición de los pingüinos durante la migración invernal hacia Uruguay y Brasil, ampliando la comprensión sobre la circulación de los PFAS en los océanos. Este avance refuerza que proteger la Patagonia exige enfrentar problemas globales de contaminación, industria y descarte químico.
La alerta ambiental más allá de la Patagonia
La presencia de PFAS en la remota costa argentina muestra que la contaminación química no respeta fronteras geográficas. Estos compuestos persistentes, llamados sustancias químicas eternas, se dispersan por el medio ambiente y desafían los métodos tradicionales de monitoreo. El estudio con pingüinos de Magallanes funciona como prueba de concepto para futuras investigaciones y muestra que los animales marinos pueden ayudar a revelar riesgos ambientales invisibles.
¿Cómo preservar regiones remotas si la contaminación química ya acompaña incluso a los pingüinos de la Patagonia?

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