Tras semanas de oscuridad continua en el extremo norte de Alaska, residentes de Utqiaġvik observan el reaparición del sol en enero, fenómeno que influye en las rutinas, emociones, trabajo, enseñanza, clima y convivencia comunitaria
Tras cerca de dos meses sin luz solar directa, el sol volvió a ser visible en Utqiaġvik, en el extremo norte de Alaska, marcando el final de la noche polar, fenómeno anual que somete a la ciudad a semanas consecutivas de oscuridad.
Ubicada por encima del Círculo Polar Ártico, la ciudad pasa todos los años por un período prolongado sin salir el sol, condición natural causada por la inclinación del eje de la Tierra y recurrente en esta región del hemisferio norte.
Vida durante la noche polar
Entre los residentes que vivieron el fenómeno está Robin Reeves, profesora retirada que se mudó a la región en 2022 tras finalizar su carrera en la educación.
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Procedente de Arkansas, Reeves aceptó inicialmente un contrato de profesora sustituta con duración de siete semanas, sin haber visitado el estado anteriormente.
La experiencia incluyó vivir en el lado norte de la ciudad, con vista directa al Océano Ártico desde la ventana de su apartamento.
Tras concluir el contrato inicial, la educadora fue invitada a regresar por un año completo y decidió aceptar la propuesta.
Relató a la revista PEOPLE que se adaptó bien a la vida local, a pesar del alto costo de los alimentos y las comidas.
Reeves también mencionó que extrañaba a su esposo, Blaine, que permaneció en casa cuidando de su padre durante su prolongada ausencia.
Según ella, las videollamadas casi diarias ayudaron a mantener el vínculo y a enfrentar la distancia impuesta por la mudanza.
Temperaturas extremas y rutina en la ciudad
Hace cerca de 2 años, Reeves comenzó a documentar el período sin sol a través de videos publicados en su cuenta de TikTok, @theliberrylady.
Las grabaciones mostraban la vista del apartamento y de la escuela, frecuentemente acompañadas de las temperaturas registradas a lo largo de los días.
En un cierto día, reportó una temperatura de -22 grados, con sensación térmica de -44, destacando la severidad del invierno local.
Al hablar sobre el frío intenso, Reeves atribuyó parte de la adaptación a su propia edad y a los cambios físicos asociados a la menopausia.
Comentó que los calores repentinos resultaban ser una ventaja, ya que el alivio al salir al aire libre era inmediato.
Durante la semana, Reeves se despierta alrededor de las 6 a.m. y enciende todas las luces del apartamento antes de dirigirse a la escuela.
La recoge otro profesor y enseña Educación Física a estudiantes de jardín de infancia hasta quinto año.
Además de las clases regulares, participa en un programa extracurricular, ofreciendo refuerzo escolar y entrenando a un equipo olímpico juvenil indígena junior.
Impacto de la luz y adaptación
Reeves afirmó no haber enfrentado grandes dificultades durante el período de oscuridad, ya que pasa buena parte del día en ambientes iluminados.
Según ella, el período más desafiante ocurre cuando hay 24 horas de luz solar, común entre mayo y agosto.
Esta condición se registra durante el verano en Alaska, conforme a la información de Travel Alaska.
Cerca del final de los dos meses sin sol, Reeves comenzó a notar cielos más claros antes del amanecer, lo que generó sorpresa emocional.
Relató haber estado feliz al darse cuenta de que el regreso del sol estaba cerca, incluso sin el amanecer oficial.
Celebración y retorno gradual a la ciudad
Durante la noche polar, no hay salida del sol, pero ocurre el llamado crepúsculo civil en determinados horarios del día.
La meteoróloga Allison Chinchar, de CNN, explicó que el fenómeno recuerda el cielo antes del amanecer o tras la puesta del sol.
A lo largo del último año, Reeves formó un grupo de amigos en el mismo edificio, lo que hizo la experiencia más acogedora.
Este año, participó en una sesión en línea organizada por el Colegio Iļisaġvik para celebrar el regreso del sol.
La actividad incluyó un baile, en el que sus alumnos participaron usando tiaras con dibujos de sol, en un momento descrito como memorable.
El 24 de enero, Reeves publicó un video informando que no pudo ver el sol debido al cielo nublado ese día.
Explicó que, aunque el sol había regresado, la intensidad de la luz aumenta gradualmente hasta alcanzar 24 horas diarias.
Reconoce extrañar a su esposo y el pudín de banana de Central BBQ, pero afirma estar satisfecha con la experiencia.
Según la profesora, no todos los días son maravillosos, pero la vivencia en la cima del mundo refleja la realidad de la vida, con desafíos y recompensas.
Con información de People.

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