La Fazenda São Caetano, en Tambaú, muestra cómo un área que se redujo tras una división familiar pasó a combinar café, ganadería, energía solar, un reservorio de 15 millones de litros y maíz hidropónico para crear un modelo productivo basado en economía circular
En la Fazenda São Caetano, en Tambaú, en el interior de São Paulo, la historia de una propiedad familiar tomó un nuevo rumbo después de décadas ligadas al café, a la leche y a la ganadería.
En el video publicado en el canal Lucas Pereira Lima, se muestra cómo un área que se redujo tras una división de tierras pasó a ser transformada en un modelo de finca sostenible, intensiva y basada en economía circular.
La propiedad está en la familia desde la década de 1970. Según Ricardo, el abuelo comenzó el trabajo en el lugar con café y producción de leche. La actividad lechera ganó fuerza en la década de 1980 y continuó hasta que la familia pasó por cambios internos. Tras la muerte del abuelo, en 2012, hubo la división de la tierra entre familiares. La parte que quedó con Ricardo y su madre exigía mucho trabajo para continuar productiva.
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En lugar de abandonar la vocación rural, decidió preservar la memoria del abuelo y mantener dos frentes importantes: el café y la cría de ganado. La transformación, según él, ya camina hacia casi diez años. El objetivo es hacer que una finca pequeña se vuelva lucrativa, rentable y capaz de servir de ejemplo para otras personas.
De la industria al campo
Ricardo tiene formación en ingeniería mecánica e ingeniería de producción. Antes de asumir el desafío de la finca, trabajó en grandes empresas, incluidas multinacionales, y también actuó como consultor. En 2017, decidió dejar parte de esa trayectoria para encabezar, junto a su madre, el proyecto de reestructuración de la propiedad.
El cambio no fue solo profesional. En el video, afirma que el campo pasó a formar parte de su modo de pensar y de su estilo de vida. La misión, ahora, es hacer que la Fazenda São Caetano continúe teniendo éxito incluso con un área mucho menor de la que tenía en el pasado.
Hoy, la propiedad trabaja con café, ganadería de corte, producción de forraje hidropónico, energía solar y reaprovechamiento de recursos dentro de la propia finca. La idea central es reducir dependencias externas y hacer que cada actividad ayude a la otra.
Economía circular como estrategia
La lógica presentada por Ricardo es simple: aprovechar subproductos y coproductos dentro de la propia finca para disminuir costos y aumentar eficiencia. El café es señalado como la principal fuente de ingresos. La estructura de poscosecha es abastecida por energía fotovoltaica. Ya la ganadería de corte entra en el sistema como una nueva etapa, capaz de generar estiércol para compostaje y retorno al cafetal.
Con esto, la finca busca reducir la necesidad de fertilizantes externos. El ganado consume alimento producido en la propiedad o procesado allí, convierte parte de esto en ganancia de peso y deja residuos que vuelven a la siembra.
A pesar de la diversidad de actividades, la estructura de personal es reducida. Ricardo explica que hay tres empleados: dos ligados al café y uno enfocado en la ganadería de carne. Él actúa en la coordinación y en la gestión de la operación.
Maíz hidropónico se convierte en alimento para el ganado
Uno de los puntos centrales de la visita es la producción de maíz hidropónico. El proceso comienza con el maíz en grano, colocado en cajas con agua y cal virgen. La mezcla ayuda a romper la dormancia de la semilla y estimula la germinación. Después de 24 horas, el agua es drenada, y el maíz permanece húmedo por 48 horas más hasta que comienza a soltar las primeras raíces.
Después de eso, los granos germinados son llevados a bandejas dentro de un invernadero. Allí reciben agua e iluminación controlada. Según el video, el sistema puede proporcionar hasta 18 horas de luz por día, usando lámparas LED alimentadas por energía solar. En pocos días, el maíz se transforma en una especie de alfombra verde, similar a un césped denso.
Con cerca de seis días, las alfombras ya están listas para la cosecha. Cada unidad puede pesar aproximadamente 10 kg. Después de cosechadas, son trituradas en una forrajera para formar una base alimentaria usada en la dieta del ganado.
Brick heno entra para equilibrar la dieta
El ensilaje producido en la finca también lleva el llamado brick heno, hecho con braquiaria prensada. Ricardo explica que este material funciona como una fibra efectiva para los animales. Al ser hidratado, se expande y ayuda a dar estructura a la dieta.
En la mezcla mostrada en el video, por cada cerca de 100 kg de alfombras de maíz hidropónico, se añaden aproximadamente 25 kg de brick heno. La función es equilibrar la humedad, aumentar la materia seca y mejorar la consistencia final del alimento.
Ricardo compara la función del material en el rumen del animal a una especie de catalizador, ayudando en el funcionamiento del sistema digestivo y en el paso de los nutrientes. También afirma que la fibra puede contribuir a reducir problemas como acidosis, laminitis y cuestiones de casco.
La dieta final es pesada, embalada, prensada y sellada al vacío. Según él, el proceso intenta simular una trinchera ideal de ensilaje, con buena compactación, sellado y conservación por inoculante. La propuesta es entregar al pequeño y mediano productor un ensilaje listo, especialmente útil en el período de sequía.
Energía solar cambia la cuenta de la finca
Otro punto destacado es la planta fotovoltaica instalada en la propiedad. Ricardo explica que la finca participa en un sistema cooperativo de generación de energía. La energía producida es enviada a una cooperativa, que concede descuentos a consumidores ligados a la misma distribuidora.
La estructura tiene 1.600 m² de placas solares. Según Ricardo, esta área genera para la finca un ingreso equivalente al arrendamiento de 35 hectáreas de caña. Para él, el dato muestra la importancia de intensificar y verticalizar la producción en propiedades pequeñas.
Agua, café y reforestación
La propiedad también cuenta con un reservorio de agua destinado a la irrigación del café. Fue instalado en el punto más bajo de la finca para recibir el agua de lluvia dirigida por el relieve. Ricardo afirma que el reservorio tiene 15.000 m³, o 15 millones de litros, volumen suficiente para irrigar las 15 hectáreas de café existentes en el área.
Además, un área que antes recibía desechos de la antigua producción lechera fue transformada en reforestación con especies nativas de la región. La antigua finca, que ya tuvo entre 1.000 y 1.100 hectáreas, hoy tiene 73 hectáreas en la parte de Ricardo.
La historia de la Fazenda São Caetano muestra un intento de responder a un desafío común en el campo: cómo hacer que una propiedad más pequeña continúe siendo productiva. La solución encontrada fue unir tecnología, planificación, energía solar, café, ganadería, agua almacenada, forraje hidropónico y reutilización de recursos. Al final, la finca busca probar que el tamaño no es el único factor decisivo cuando existe estrategia

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