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Sin cajeros automáticos, con redes sociales bloqueadas y viajes controlados por el gobierno, Eritrea desafía al mundo moderno y revela por qué se la llama la «Corea del Norte de África».

Escrito por Ana Alice
Publicado el 12/06/2026 a las 22:40
Actualizado el 12/06/2026 a las 22:42
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País del Cuerno de África mantiene reglas inusuales para visitantes, baja conectividad digital y fuerte control estatal, en una realidad que contrasta con servicios bancarios, internet y movilidad comunes en otras partes del mundo.

Eritrea, país del Cuerno de África ubicado a orillas del Mar Rojo, tiene una rutina marcada por fuerte control estatal, baja conectividad digital y circulación limitada para extranjeros.

Según orientaciones oficiales de viaje de los gobiernos de Australia y Canadá, los visitantes no encuentran cajeros automáticos en funcionamiento amplio, dependen casi totalmente de dinero en efectivo y necesitan autorización para desplazarse a áreas fuera de Asmara, la capital, y de la provincia de Zoba Maekel.

Estas restricciones ayudan a explicar el interés internacional por el país.

Mientras los servicios bancarios digitales, aplicaciones de transporte y redes sociales forman parte de la vida cotidiana en muchas regiones, Eritrea mantiene un modelo en el que pagos presenciales, documentos impresos y autorizaciones formales continúan siendo centrales para residentes y turistas.

El escenario también refleja la organización política del país, gobernado desde la independencia formal, en 1993, por el presidente Isaias Afwerki.

Por qué Eritrea es llamada la Corea del Norte de África

La comparación con Corea del Norte aparece en reportajes y análisis internacionales debido al cierre político, al control sobre la información y a la limitación de libertades civiles.

Eritrea se volvió formalmente independiente en 1993, después de décadas de conflicto con Etiopía, y pasó a ser comandada por Isaias Afwerki.

El Frente Popular para la Democracia y la Justicia, partido ligado al gobierno, concentra el poder político en el país.

Informes de organizaciones internacionales describen un ambiente de fuerte represión.

Human Rights Watch afirma que el gobierno eritreo restringe la libertad de expresión, opinión y religión, además de limitar el trabajo de observadores independientes.

Reporteros Sin Fronteras, por su parte, informa que la prensa independiente está prohibida desde 2001 y que los medios de comunicación existentes operan bajo control del Ministerio de Información.

El servicio nacional obligatorio también aparece entre los principales puntos de crítica al gobierno.

De acuerdo con Amnistía Internacional, la política de conscripción militar y de trabajo obligatorio por tiempo indefinido continuó en vigor en 2025.

La organización informa sobre violaciones asociadas al programa, lo que refuerza la presencia de Eritrea en encuestas internacionales sobre derechos humanos, libertad de prensa y migración forzada.

Los turistas necesitan autorización para salir de Asmara

Para los turistas, el control no termina al entrar en el país.

El gobierno australiano informa, en orientación oficial de viaje, que los extranjeros necesitan obtener permiso para circular a más de 25 kilómetros de Asmara y de la región de Zoba Maekel.

La misma orientación advierte que el uso de transporte público por parte de los visitantes puede ser inviable fuera de la capital, lo que aumenta la dependencia de coches alquilados o taxis privados.

Esta regla hace de Asmara el principal punto de permanencia para buena parte de los viajeros.

La capital concentra hoteles internacionales, puntos de cambio autorizados y algunos lugares con acceso a internet.

El desplazamiento a otras regiones depende de planificación, documentación específica y aceptación de las normas establecidas por las autoridades locales.

La exigencia altera la experiencia de viaje en comparación con destinos donde los turistas pueden desplazarse sin autorizaciones internas.

En Eritrea, conocer ciudades fuera de la capital no depende solo de itinerario, transporte o presupuesto.

La circulación forma parte de la estructura de control administrativo del Estado y debe seguir las condiciones impuestas por el gobierno.

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Eritrea funciona casi sin cajeros automáticos

La ausencia de cajeros automáticos disponibles al público es uno de los aspectos más citados en las orientaciones internacionales sobre Eritrea.

El gobierno australiano informa que la economía local funciona esencialmente en efectivo y que no hay estructura de cajeros automáticos o tarjetas de crédito para uso general.

El gobierno canadiense también orienta a los viajeros a considerar que las tarjetas no son aceptadas en las transacciones del día a día.

En la práctica, los visitantes necesitan entrar al país con dinero en efectivo y cambiar moneda solo en lugares autorizados, como casas de cambio oficiales o hoteles reconocidos.

El uso de moneda extranjera en el comercio común está restringido, lo que reduce alternativas para quienes están acostumbrados a realizar pagos por tarjeta, celular o aplicaciones bancarias.

Los servicios digitales de movilidad tampoco forman parte de la rutina local.

La orientación australiana informa que aplicaciones internacionales de transporte no operan en el país.

Con esto, desplazamientos, compras y servicios dependen de soluciones presenciales, negociación directa y medios tradicionales de pago.

Internet limitada y redes sociales bajo restricción

El acceso a internet en Eritrea es limitado y concentrado en pocos espacios.

El Banco Mundial reúne datos sobre usuarios de internet en el país con base en información de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, pero la serie consultada registra datos solo hasta 2020.

Ya la orientación australiana para viajeros afirma que la conexión puede encontrarse en algunos hoteles internacionales y cibercafés de Asmara, aunque describe servicios de teléfono e internet como poco confiables.

También hay registros documentados de bloqueos de redes sociales.

La Internet Society identificó bloqueo de Facebook y de otras plataformas entre el 15 y 25 de junio de 2019.

Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras y el Comité para la Protección de los Periodistas asocian a Eritrea con fuerte control de la información y restricciones al acceso online.

Aun así, no hay confirmación segura de bloqueo permanente de todas las redes sociales en 2026.

Por eso, la formulación más precisa es tratar el tema como un ambiente de acceso restringido, con registros de bloqueos y fuerte control estatal sobre información, en lugar de afirmar que todas las plataformas están indisponibles todo el tiempo para toda la población.

En ese contexto, la sociabilidad permanece más vinculada a espacios físicos.

Cafés, calles, mercados y encuentros familiares ocupan un papel relevante en la rutina urbana, especialmente en Asmara.

La limitación de conexión y la baja presencia de servicios digitales reducen la mediación por plataformas online en actividades que, en otros países, pasaron a depender de aplicaciones.

Asmara preserva herencia italiana reconocida por la Unesco

La capital eritrea también se destaca por la arquitectura.

La Unesco reconoce Asmara como “una ciudad africana modernista” e informa que su desarrollo urbano fue marcado por la presencia colonial italiana.

La ciudad comenzó a consolidarse como puesto militar en los años 1890 y, después de 1935, recibió un programa de construcciones asociado al racionalismo italiano.

Edificios gubernamentales, residenciales, cines, hoteles, iglesias y mezquitas integran este conjunto urbano.

La preservación de este patrimonio llevó a Asmara a la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, con destaque para la combinación entre planificación urbana modernista y adaptación al contexto africano.

La influencia italiana también aparece en la vida cotidiana de la capital, especialmente en cafés y establecimientos antiguos.

Relatos de viajeros mencionan cafeterías tradicionales y espacios preservados, pero esos detalles varían según la experiencia de cada visitante y no deben ser tratados como regla general para el país.

La información más verificable es el reconocimiento formal de la ciudad por la Unesco y la presencia documentada de la herencia arquitectónica italiana.

El interior de Eritrea que pocos turistas logran visitar

Fuera de Asmara, el acceso tiende a ser más restringido para extranjeros.

Keren, señalada como una de las principales ciudades de Eritrea, aparece en relatos de viaje como destino asociado a mercados rurales y rutas comerciales tradicionales.

Sin embargo, como la circulación fuera de la capital requiere autorización, no todos los turistas logran visitar estas áreas de forma independiente.

El texto original menciona aldeas en el camino hacia Keren, comunidades sin agua corriente, uso de energía solar y el caso de un niño llamado Abdul Majid que habría aprendido idiomas con aplicaciones offline.

Como no se encontró confirmación independiente en fuentes oficiales o periodísticas confiables, esos detalles no fueron mantenidos como hechos en el cuerpo del artículo.

La ausencia de confirmación no elimina la relevancia del tema central.

Eritrea reúne elementos verificables que ya explican su lugar en el debate internacional: gobierno de partido único, prensa sin independencia, servicio nacional por tiempo indefinido, baja conectividad, economía en efectivo y exigencia de autorización para desplazamientos internos de visitantes.

Estas características ayudan a comprender por qué el país es citado en reportajes sobre aislamiento político y restricción de libertades.

Al mismo tiempo, relatos de viajeros y organismos internacionales muestran que la vida cotidiana no puede ser resumida solo a la ausencia de tecnología.

La rutina local también involucra mercados, cafés, relaciones presenciales y prácticas comunitarias que siguen siendo importantes en un ambiente de menor digitalización.

Eritrea combina aislamiento político y vida presencial

Eritrea ocupa una posición particular en el debate sobre países cerrados.

El territorio tiene ubicación estratégica en el Mar Rojo, limita con Sudán, Etiopía y Yibuti y mantiene una trayectoria política marcada por la independencia reciente, por la centralización del poder y por conflictos regionales.

Estos factores ayudan a contextualizar las restricciones internas y la mirada de organizaciones internacionales sobre el país.

Para el visitante extranjero, las limitaciones aparecen en situaciones concretas: sacar dinero no es una opción común, pagar con tarjeta puede no funcionar, acceder a internet depende de lugares específicos y viajar fuera de la capital requiere permiso.

La experiencia de circulación, por lo tanto, está definida menos por la espontaneidad turística y más por las reglas administrativas del gobierno.

La interpretación de este escenario requiere cuidado para no transformar relatos aislados en generalizaciones.

Eritrea no debe ser descrita solo por impresiones de viajeros, sino por información verificable de organismos oficiales, entidades internacionales y organismos de monitoreo.

Es este conjunto de fuentes el que sustenta la descripción de un país con fuerte control estatal, baja integración digital y circulación interna limitada.

En un mundo en el que una parte creciente de la vida cotidiana ha pasado a depender de pantallas, pagos digitales y desplazamientos por aplicación, Eritrea muestra cómo aún existen sociedades organizadas en bases muy diferentes.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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