Nueva regla crea dos regímenes distintos del Impuesto a la Renta: trabajadores hasta R$ 7.350 tendrán reducción o exención, mientras ingresos mayores siguen en la tabla completa con alícuota máxima de 27,5%.
La Cámara de Diputados aprobó, por unanimidad, el proyecto que amplía el rango de exención del Impuesto a la Renta para quienes reciben hasta R$ 5 mil mensuales y reduce gradualmente la cobranza hasta R$ 7.350. La medida debe beneficiar a cerca de 16 millones de brasileños, entre totalmente exentos y parcialmente desonerados.
No obstante, quienes reciben por encima de este valor, como aquellos que ganan R$ 10 mil mensuales, quedarán fuera de la ayuda y continuarán sometidos a la tabla progresiva actual, con la alícuota máxima de 27,5%. Según O Globo, esta división práctica inaugura en el país dos sistemas distintos de tributación, con impactos diferentes para cada rango de ingreso.
Qué cambia con la nueva regla
El proyecto altera la forma de cálculo del Impuesto a la Renta solo para salarios hasta R$ 7.350.
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En estos rangos, el contribuyente tendrá descuentos graduales que reducen significativamente el impuesto a pagar, además de la exención total para quienes ganan hasta R$ 5 mil.
Quienes reciben por encima de este umbral continúan siendo gravados por la tabla tradicional. El último rango prevé una cobranza del 27,5% sobre ingresos superiores a R$ 4.664,68, lo que significa que, para salarios como R$ 10 mil, no habrá ningún alivio fiscal.
Esto genera la sensación de que el sistema crea una barrera brusca, premiando solo a parte de la clase media.
Dos sistemas en paralelo: uno más ligero, otro sin cambio
En la práctica, la legislación crea dos regímenes paralelos. Para los ingresos hasta R$ 7.350, habrá un sistema simplificado, con exención ampliada y alícuotas más suaves.
Para salarios por encima de este límite, la cobranza permanece inalterada, manteniendo la lógica de la tabla progresiva en vigor desde antes de la reforma.
Los especialistas señalan que esta división puede acentuar desigualdades entre contribuyentes cercanos a rangos distintos. Quien gana R$ 7.300, por ejemplo, tendrá una reducción relevante en el impuesto a pagar.
Sin embargo, quien recibe R$ 7.400, prácticamente el mismo valor, vuelve al régimen más pesado, sin derecho al descuento extra.
Impacto en el bolsillo y en el mercado laboral
Según el Ejecutivo, la medida debe exentar a 10 millones de brasileños y reducir la carga de otros 6 millones, totalizando 16 millones de beneficiarios.
Para compensar la pérdida de recaudación, el gobierno prevé elevar la tributación sobre los más ricos, especialmente sobre quienes ganan más de R$ 600 mil al año (equivalente a R$ 50 mil al mes).
Pero para la llamada clase media alta, representada por profesionales liberales, ejecutivos y servidores que ganan alrededor de R$ 10 mil, no habrá reducción.
Este grupo continuará asumiendo la tributación completa, sin transición suave, lo que puede generar presión política por ajustes adicionales.
Críticas y desafíos a la implementación
El O Globo destaca que la propuesta fue celebrada como una promesa de campaña cumplida por el gobierno, pero los especialistas ya advierten sobre la complejidad de administrar dos sistemas tributarios dentro del mismo impuesto.
Además, hay críticas sobre la falta de progresividad por encima de R$ 7.350, lo que puede alimentar la percepción de injusticia entre rangos cercanos de ingreso.
Otro punto sensible es la sostenibilidad fiscal: al mismo tiempo en que amplía la exención, el gobierno necesita compensar la pérdida de ingresos.
La apuesta en gravar ingresos muy altos puede generar resistencia política y disputas judiciales, dejando abierta la cuestión de si el equilibrio de las cuentas será suficiente.
El alivio en el Impuesto a la Renta trae un beneficio concreto para millones de trabajadores, pero también crea una línea divisoria clara: quienes están por encima de R$ 7.350 mensuales siguen con la misma carga, sin ningún descuento extra.
Para algunos, es justicia tributaria; para otros, es un nuevo foco de desigualdad fiscal.
¿Y tú, crees que es justo que quienes ganan R$ 10 mil queden fuera del alivio del Impuesto a la Renta? ¿O el gobierno debería adoptar una transición más suave para evitar esta división entre contribuyentes?
Cuéntanos en los comentarios tu visión que puede enriquecer este debate.

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