Estudio de Embrapa y Universidad de Brasilia apunta cómo la canola de segunda cosecha puede impulsar biocombustibles SAF en la aviación, ampliar el uso de energía limpia y reducir emisiones en el sector aéreo
La Canola de segunda cosecha comienza a ganar espacio como alternativa para reducir las emisiones de la aviación, uno de los sectores más desafiantes de la transición energética global. Un estudio conducido por Embrapa en colaboración con la Universidad de Brasilia y publicado en Science Direct, apunta que el uso de biocombustibles del tipo SAF puede reducir en hasta 55% las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el queroseno fósil Jet-A1.
Este porcentaje, según la investigadora Priscila Sabaini, de Embrapa Medio Ambiente, representa un escenario ideal, aún no plenamente viable. Aun así, el dato evidencia el potencial de la energía limpia en el sector aéreo, especialmente cuando se integra a la producción agrícola brasileña.
Según información de Embrapa divulgada el día 22 de abril, el análisis sigue el modelo de Evaluación del Ciclo de Vida, lo que significa que todas las etapas fueron consideradas, desde el cultivo de la Canola de segunda cosecha hasta la quema del combustible en la aviación.
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Estudio de Embrapa y UNB detalla cómo el SAF es producido a partir de la canola
La investigación desarrollada por Embrapa y la Universidad de Brasilia analizó la producción de biocombustibles con base en la ruta HEFA, una de las tecnologías más consolidadas actualmente para producción de SAF.
Esta ruta utiliza aceites vegetales y grasas como materia prima, convirtiéndolos en combustible a través de procesos industriales de hidrotratamiento. En el caso brasileño, la Canola de segunda cosecha fue evaluada en condiciones reales de cultivo tropical.
Se consideraron tres escenarios principales:
- Uso de queroseno fósil tradicional
- Mezcla de SAF con combustible convencional
- Uso integral de combustible renovable
El análisis se realizó con base en la producción de 1 megajoule de energía, permitiendo comparar directamente los impactos ambientales de cada alternativa.
Según la investigadora Giulia Lamas, vinculada a la Universidad de Brasilia, el diferencial del estudio radica precisamente en analizar la canola cultivada en segunda cosecha en Brasil, un contexto aún poco explorado internacionalmente.
Limitaciones regulatorias y técnicas aún restringen el avance del SAF en la aviación
A pesar del potencial identificado, el uso de biodiésel en la aviación aún enfrenta barreras importantes. La propia Embrapa destaca que el escenario de reducción de hasta 55% depende de condiciones ideales.
Actualmente, el SAF producido por la ruta HEFA tiene un límite de mezcla de aproximadamente 50% con el queroseno fósil. Esto impide la sustitución total del combustible convencional a corto plazo.
Entre los principales desafíos están:
- Limitaciones tecnológicas en la producción a gran escala
- Costos aún elevados de los biodiésel
- Restricciones regulatorias en el sector aéreo
Estos factores indican que la expansión de la Canola de segunda cosecha como fuente de energía limpia depende de avances estructurales y políticas de incentivo.
La agricultura concentra la mayor parte de las emisiones en el ciclo de los biodiésel
Uno de los puntos más relevantes del estudio de Embrapa y de la Universidad de Brasilia es la identificación de la fase agrícola como principal fuente de emisiones.
El cultivo de la Canola de segunda cosecha responde por cerca de 34,2 g de CO₂ equivalente por megajoule, valor asociado principalmente al uso de fertilizantes nitrogenados y a las emisiones de óxido nitroso en el suelo.
Ya la etapa industrial, responsable de la conversión en SAF, presenta cerca de 12,8 g de CO₂ equivalente por megajoule, especialmente cuando el hidrógeno utilizado es de origen fósil.
El investigador Alexandre Cardoso, de Embrapa Agroenergia, destaca que el uso de fertilizantes es uno de los principales puntos críticos del sistema. Él señala que alternativas como bioinsumos pueden contribuir a reducir este impacto.
Además, el estudio también identificó impactos relacionados a:
- Eutrofización de ambientes acuáticos
- Potencial de toxicidad para humanos
- Presiones sobre ecosistemas
Estos factores refuerzan que la sostenibilidad de los biocombustibles va más allá de las emisiones directas.
Integración con hidrógeno renovable amplía ganancias de energía limpia en la producción de SAF
Otro aspecto importante del estudio es el papel del hidrógeno en la producción de SAF. El origen de este insumo puede alterar significativamente el impacto ambiental del combustible.
Cuando el hidrógeno fósil es sustituido por alternativas de energía limpia, como fuentes solar y eólica, la reducción de emisiones en la etapa industrial varía entre 86% y 94%.
El profesor Edgar Amaral Silveira, de la Universidad de Brasilia, señala que esta integración entre bioenergía y hidrógeno renovable puede reducir de forma significativa la intensidad de carbono de los combustibles de la aviación.
Este escenario muestra que el potencial de la Canola de segunda cosecha no depende solo de la agricultura, sino también de la evolución de las cadenas energéticas asociadas.
Uso eficiente de la tierra fortalece la canola de segunda cosecha como solución sostenible
Una diferencia relevante de Brasil es la forma en que se cultiva la Canola de segunda cosecha. A diferencia de otros países, donde el cultivo puede competir con áreas agrícolas principales, en Brasil se inserta en sistemas de rotación, generalmente con la soja.
Según Bruno Laviola, de Embrapa Agroenergia, esta característica mejora significativamente el desempeño ambiental del cultivo.
Entre los principales beneficios de este modelo están:
- Aprovechamiento de áreas ya cultivadas
- Reducción de la presión por deforestación
- Aumento de la eficiencia productiva
Este contexto convierte la Canola de segunda cosecha en una alternativa estratégica para expandir los biodiéseles y fortalecer la energía limpia en el país.
Las políticas públicas y la certificación pueden acelerar los biodiéseles SAF en Brasil
El estudio también señala que las políticas públicas serán decisivas para ampliar el uso de SAF en la aviación. La investigación dialoga con iniciativas nacionales e internacionales de descarbonización.
Entre ellas se encuentran programas orientados a la reducción de emisiones en el sector aéreo y mecanismos de certificación de carbono.
Actualmente, la canola aún no está plenamente integrada a herramientas como el RenovaCalc, utilizado en el marco del RenovaBio. Esta ausencia limita el reconocimiento formal de la Canola de segunda cosecha como fuente relevante de biodiéseles.
La inclusión de esta materia prima puede:
- Aumentar la generación de créditos de descarbonización
- Incentivar a los productores rurales
- Fortalecer cadenas de energía limpia
Además, el estudio contribuye con datos técnicos que pueden mejorar estas políticas.
Caminos para una aviación más sostenible basada en la canola y el SAF
Los resultados presentados por Embrapa y la Universidad de Brasilia muestran que la Canola de segunda cosecha tiene un potencial real para contribuir con la descarbonización de la aviación.
A pesar de las limitaciones actuales, el avance de los biodiéseles del tipo SAF representa una de las soluciones más viables a corto y medio plazo para reducir emisiones en el sector aéreo.
El camino implica una combinación de factores:
- Innovación tecnológica
- Mejora en las prácticas agrícolas
- Expansión de la producción
- Integración con fuentes de energía limpia
La investigación también refuerza el papel de Brasil como protagonista en este escenario, gracias a sus condiciones agrícolas y al potencial de integración entre producción rural y energía renovable.
Al conectar Canola de segunda cosecha y energía limpia, el estudio señala una dirección clara: la transición energética de la aviación pasa, cada vez más, por el campo.

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