La creciente influencia de China en el sector energético brasileño plantea cuestiones sobre la soberanía nacional y la seguridad. Con control sobre el niobio y inversiones en infraestructura, el país asiático puede ejercer presión política y económica sobre Brasil. ¿Cuáles son los riesgos de depender tanto de un único socio?
Al inicio del siglo XXI, el mundo presenció un fenómeno económico sin precedentes: la rápida ascensión de China como una superpotencia global. Y, al parecer, esta ascensión tiene implicaciones directas para Brasil, con rumores y sospechas de que el gigante asiático estaría trazando planes ambiciosos para dominar sectores estratégicos en el país.
De acuerdo con un artículo publicado en la Revista Diálogo Américas, una publicación militar de los Estados Unidos, los intereses chinos en Brasil van mucho más allá de una simple asociación comercial.
Esta relación está marcada por una complejidad que incluye desde el intercambio de altas figuras militares hasta la creciente presencia de empresas chinas en sectores estratégicos de la economía brasileña.
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En julio de 2024, por ejemplo, el comandante del Ejército Brasileño, general Tomás Miguel Miné, visitó China, en un movimiento que generó polémica en las redes sociales y fue criticado por parte de la población. La visita, que incluyó cursos para oficiales superiores en Pekín, despertó interrogantes sobre la verdadera naturaleza de esta proximidad.
La creciente presencia económica china
La influencia económica de China en Brasil no es una novedad. Desde 2009, el país asiático es el principal socio comercial brasileño, con un volumen de comercio bilateral que alcanzó un récord de US$ 157,5 mil millones en 2023.
De ese total, US$ 104,3 mil millones corresponden a las exportaciones brasileñas, mientras que US$ 53,2 mil millones son referentes a las importaciones. Además, China ha invertido aproximadamente US$ 70 mil millones en el mercado brasileño, consolidando su presencia en diversos sectores.
Esta asociación, a pesar de parecer ventajosa a primera vista, suscita preocupaciones entre expertos. Ellos alertan sobre la creciente dependencia de Brasil respecto a China, lo que puede resultar en desindustrialización y desaceleración económica. La situación es particularmente crítica en el sector energético, donde la influencia china es cada vez más pronunciada.
Dominio de China en el sector de energía
En 2023, la State Grid Corporation of China (SGCC) aseguró el mayor contrato de transmisión de energía de la historia de Brasil, valorado en US$ 3,4 mil millones. El proyecto implica la construcción y operación de 1.513 kilómetros de líneas de transmisión de corriente continua, consolidando la posición de China en el sector energético brasileño.
Según William Tobin, especialista en seguridad, esta dominancia puede permitir a China manipular licitaciones y favorecer a empresas chinas, levantando preocupaciones sobre la seguridad nacional y la soberanía energética de Brasil.
Uno de los aspectos más alarmantes de esta situación es la dependencia de Brasil de paneles solares importados de China, que representan el 98% del mercado nacional. Ryan Berg, director del Programa de las Américas del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), alertó que China podría usar esta influencia para dejar a Brasil sin energía en momentos estratégicos, dado que el control está en manos de un sistema no democrático.
Riesgos socioambientales y de seguridad
Las inversiones chinas, aunque promueven el desarrollo de infraestructura, también plantean cuestiones socioambientales y de seguridad nacional, conforme apunta el artículo en la Diálogo Américas.
La construcción de nuevas infraestructuras de transmisión de energía puede impactar comunidades indígenas y causar daños ambientales significativos. Además, el control chino sobre sectores estratégicos puede abrir espacio para presión política, colocando a Brasil en una posición vulnerable.
Influencia en industrias estratégicas
La influencia china no se limita solo al sector energético. China también está expandiéndose en otras industrias estratégicas en Brasil, como la producción de paneles solares y vehículos eléctricos. La consultoría Wood Mackenzie estima que China controlará el 80% de la capacidad mundial de producción de componentes solares para 2026. En Brasil, esta dependencia es evidente, con el 98% de los paneles solares importados siendo de origen chino, lo que aumenta la vulnerabilidad cibernética del país.
China y el control del niobio
Otro punto de atención es el control chino sobre el niobio, un mineral esencial para la industria de alta tecnología. Brasil posee el 91% de las reservas mundiales de este mineral, crucial para la producción de acero, semiconductores y baterías de iones de litio.
En 2011, entidades chinas adquirieron el 15% de la Companhia Brasileira de Metalurgia e Mineração (CBMM), elevando esta participación a cerca del 26% en 2020. Este control puede tener implicaciones profundas no solo para el sector de tecnología y energía, sino también para la defensa nacional.
Así, ante tantos elementos, queda claro que la relación Brasil-China es compleja y llena de matices. Aunque las inversiones y asociaciones pueden traer beneficios económicos a corto plazo, es fundamental que Brasil evalúe cuidadosamente los riesgos a largo plazo asociados con la creciente influencia china.
Y tú, lector, ¿qué piensas sobre esta creciente presencia china en Brasil? ¡Deja tu opinión en los comentarios!

E realmente é preocupante pois a cada dia sentimos que o país esta nas mãos do chineses!!
Preocupante! Principalmente devido este governo fraco que o Brasil tem.
Também acho que todo cuidado deve ser tomado nesses setores citados e acrescentaria além desses setores o de comunicação