El Río Grande del Norte se destaca como referencia en energía eólica, con 98,5% de la potencia instalada proveniente de fuentes renovables. Estado proyecta expansión significativa hasta 2032.
El Río Grande del Norte se convirtió oficialmente, en el primer semestre de 2025, en el estado brasileño con la matriz eléctrica más verde y sostenible. La apuesta en fuentes renovables, iniciada hace cerca de 20 años, transformó al estado en referencia nacional. Hoy, 99% de la potencia otorgada y 98,5% de la potencia instalada provienen de energía eólica, solar, biomasa e hídrica.
Según el Informe del Sector Eléctrico del Río Grande del Norte, producido por la Secretaría de Desarrollo Económico, de Ciencia, Tecnología e Innovación, la mayor parte del crecimiento reciente proviene de la energía eólica y solar. Del total de nueva potencia fiscalizada, 97,5% corresponde a estas fuentes.
Crecimiento reciente y proyecciones de expansión
Solo en el primer semestre de 2025, el estado registró la entrada de nueve nuevos emprendimientos en el sistema eléctrico: siete solares y dos eólicos, añadiendo 256,11 MW a la red. Se espera que 17 nuevos parques eólicos entren en operación aún este año, mientras que la energía solar deberá crecer 9,5 GW hasta mediados de 2032.
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Además, el gobierno estatal proyecta inversiones de R$ 55,3 mil millones en proyectos de energía renovable hasta 2030, consolidando al estado como polo de generación limpia y sostenible.
Nuevas perspectivas: hidrógeno verde y eólica marina
Hugo Fonseca, secretario adjunto de Desarrollo Económico del Río Grande del Norte, destaca las próximas etapas del sector: “La introducción del hidrógeno verde como nueva fuente clave; exploración de eólica marina, la energía generada en el mar; mayor participación de energía solar, con la previsión de que ella supere a la eólica; uso de biomasa/industria verde como complemento, aprovechando residuos o derivados de renovables”.
El avance de la matriz eléctrica potiguar no se limita al presente. El modelo adoptado por el Río Grande del Norte sirve como ejemplo replicable para otras regiones del país con buen potencial solar y eólico. Hugo Fonseca explica: “El modelo es replicable, especialmente por otras regiones que tengan buen potencial solar y eólico. Lo que se necesita es adaptación local, pero los principios legales, regulatorios, de planificación, incentivos, asociación público-privada, capacitación, son aplicables”.
