A través de la conversión de vehículos pesados, la compañía busca optimizar su logística rodoviaria con tecnología 100% eléctrica y reducir emisiones de carbono.
A PepsiCo inició la operación de ocho camiones convertidos para propulsión 100% eléctrica como parte de su estrategia de descarbonización en territorio brasileño.
El proyecto de renovación consiste en la transformación de vehículos pesados movidos a diésel en modelos totalmente sostenibles, con el objetivo de la reducción inmediata de emisiones de carbono. Estas unidades serán responsables de cubrir rutas logísticas que suman aproximadamente 480.000 kilómetros recorridos por año.
Tecnología de conversión y autonomía de las baterías
El proceso de electrificación se llevó a cabo de manera que se sustituya el tren de fuerza convencional por un sistema de baterías de alta densidad energética. Con esta modificación, los vehículos mantienen la robustez necesaria para el transporte de cargas, pero operan con tecnología 100% eléctrica de última generación.
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El conjunto de baterías permite una autonomía adecuada para los trayectos diarios, garantizando que la productividad logística no se vea afectada por la transición energética.
La infraestructura de carga también fue planificada para soportar la demanda energética de estos nuevos activos rodoviarios. Cada vehículo cuenta con sistemas de regeneración de energía durante el frenado, lo que optimiza el uso de la carga y aumenta la eficiencia en las carreteras brasileñas. Esta solución técnica evita el descarte prematuro de chasis y cabinas, promoviendo una economía circular dentro de la flota de la compañía.
Impacto ambiental y metas de sostenibilidad
La implementación de estos ocho camiones representa una disminución drástica en la emisión de gases de efecto invernadero en comparación con los modelos movidos a combustibles fósiles.
La operación 100% eléctrica permite que la empresa avance en sus metas globales de sostenibilidad, eliminando la emisión de contaminantes directamente en las rutas urbanas y rodoviarias. Se estima que el ahorro de diésel evite la quema de miles de litros de combustible a lo largo del ciclo operativo anual.
Además del beneficio climático, la conversión reduce considerablemente la contaminación acústica en las áreas de entrega y centros de distribución. El silencio de los motores eléctricos proporciona un ambiente de trabajo más cómodo para los conductores y reduce el impacto auditivo en las ciudades. Este movimiento refuerza el compromiso de la organización con la preservación ambiental en uno de sus mayores mercados consumidores en el mundo.
Expansión logística y eficiencia rodoviaria
Las unidades adaptadas serán integradas a una red de distribución compleja, demostrando que la tracción 100% eléctrica es viable para el sector de transportes pesados.
La kilometraje prevista de 480.000 km anuales será monitoreada para validar la durabilidad de los componentes eléctricos en diferentes condiciones de asfalto y clima. La iniciativa sirve como una prueba a gran escala para futuras expansiones de la flota electrificada en América Latina.
La elección de Brasil para este proyecto piloto de conversión destaca la relevancia del país en la logística global de la empresa. Con la validación técnica del rendimiento de estos camiones, la tendencia es que el modelo de reaprovechamiento de vehículos antiguos gane escala. La operación concluye su fase de implementación con resultados positivos en eficiencia energética y confiabilidad mecánica.
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