Robots en forma de gallo de las praderas simulan rituales de lek en hábitat restaurado cerca de Jackson Hole, tras la caída de 73 a 3 machos, y intentan reducir colisiones con aviones
Los robots se han convertido en una herramienta inusual de conservación en Wyoming, Estados Unidos. Trampas robóticas en forma de gallo de las praderas están siendo instaladas en áreas restauradas para simular danzas y vocalizaciones de apareamiento, atrayendo aves reales de vuelta a lugares de reproducción más seguros.
La estrategia ha cobrado urgencia porque la población local ha caído drásticamente: en un lek de Jackson Hole, el número de machos cayó de 73 en 1950 a solo tres el año pasado, según la base. El plan también busca desviar la reproducción de las proximidades del Aeropuerto de Jackson Hole, donde la actividad aérea representa riesgos para las aves.
Por qué los robots entraron en el plan de conservación
Los robots son parte de un esfuerzo mayor en el Parque Nacional Grand Teton para influir en el comportamiento de las aves y acelerar la recolonización de hábitats restaurados. La lógica es que, incluso cuando el hábitat está listo, la vida silvestre no siempre reaparece de inmediato, por lo que la simulación intenta crear la sensación de que el lugar ya está activo.
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Además de reconstruir poblaciones, el uso de los robots aborda un problema práctico mencionado en la base: decenas de aves ya han muerto en colisiones a lo largo de los años, asociadas al riesgo de la actividad aérea cerca del aeropuerto.
Cómo los robots imitan el ritual de lek
Los robots están programados para reproducir el comportamiento típico de lek, cuando los machos realizan exhibiciones coordinadas para atraer a las hembras. Las trampas ejecutan secuencias repetitivas de movimientos y se combinan con grabaciones de vocalizaciones, creando la ilusión de un punto de reproducción activo.
El mentor de robótica Gary Duquette describió estas máquinas como una especie de “Frankenbird”, porque mezclan apariencia realista con soluciones improvisadas para funcionar en el campo.
Materiales simples, sensores y versiones motorizadas

Los robots fueron construidos con una mezcla de materiales realistas e improvisados. Incluyen plumas proporcionadas por autoridades de vida silvestre, además de componentes como espuma y tela. Algunas unidades permanecen estáticas, mientras que otras son motorizadas para repetir patrones de movimiento observados durante las exhibiciones de apareamiento.
Este enfoque fue diseñado para ser modular y de bajo costo, con la participación de estudiantes locales y equipos de robótica, lo que facilita probar y ajustar rápidamente.
Hábitat restaurado y monitoreo por datos
El esfuerzo de restauración ya ha convertido alrededor de 100 acres de antiguas pasturas en hábitat adecuado, pero la recolonización natural ha sido lenta. Por eso, los robots entran como un impulso para estimular la actividad, incentivando que las aves se reúnan y comiencen a nidificar en lugares más seguros.
Paralelamente, las autoridades de vida silvestre, incluyendo el Departamento de Caza y Pesca de Wyoming, están ampliando el uso de herramientas basadas en datos para monitorear poblaciones.
Según Interesting Engineering, una herramienta que analiza la actividad anual de los leks y combina con datos históricos para seguir tendencias a nivel local y estatal.
Pruebas en la temporada actual y lo que puede venir después
Los robots están siendo probados durante la temporada actual de reproducción, con cámaras monitoreando si las aves reales responden a las simulaciones.
Si funcionan, sistemas similares pueden aplicarse en otros proyectos de conservación, especialmente donde restaurar el hábitat por sí solo no es suficiente para atraer la vida silvestre.
¿Crees que los robots trampas son una buena solución para la conservación, o este tipo de intervención cambia demasiado el comportamiento natural de las especies?

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