Rusia y China firman memorando para el gasoducto Power of Siberia 2, que prevé suministro de 50 mil millones de metros cúbicos anuales por tres décadas.
Rusia y China firmaron un acuerdo para la construcción del gasoducto Power of Siberia 2. El anuncio se hizo tras un encuentro entre Vladimir Putin y Xi Jinping en Pekín. El memorando de entendimiento fue confirmado por Alexei Miller, presidente de la estatal rusa Gazprom.
Según Miller, el nuevo gasoducto transportará gas de la Siberia Occidental hacia el norte de China, pasando por Mongolia Oriental.
La capacidad prevista es de 50 mil millones de metros cúbicos al año. El suministro estará garantizado por 30 años, en un movimiento que refuerza la aproximación entre los dos países.
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Detalles del suministro
El precio del gas aún no ha sido definido, pero se acordará en negociaciones posteriores. Además del Power of Siberia 2, Rusia y China firmaron un acuerdo separado para ampliar los volúmenes de gas transportados por el gasoducto Power of Siberia ya en operación.
Miller destacó que el proyecto tiene importancia estratégica para Gazprom. Sin embargo, Pekín aún no ha confirmado oficialmente el anuncio.
La agencia estatal Xinhua solo informó que se han firmado más de 20 acuerdos, incluidos los de energía.
Impacto del aislamiento occidental
Occidente ha reducido de forma drástica su dependencia de la energía rusa desde la invasión de Ucrania en 2022.
La Unión Europea ha establecido metas para finalizar la importación de gas y petróleo rusos hasta 2027. Los Estados Unidos prohibieron los combustibles fósiles rusos ya en marzo de 2022.
Este escenario aceleró la búsqueda de Moscú por alternativas de mercado. Por lo tanto, la asociación con China surge como respuesta a las sanciones que cortaron una importante fuente de ingresos para el Kremlin. El gasoducto Power of Siberia 2 es parte de este esfuerzo.
Nueva orden multipolar
Expertos interpretan el acuerdo como un paso político relevante. La firma no debe verse como irrelevante, aunque aún existen obstáculos.
Gazprom había estado esperando una respuesta china definitiva durante más de una década.
Ahora, el memorando representa un avance. Para Granville, el gesto también simboliza el apoyo estratégico de China a Rusia en medio de la guerra en Ucrania.
Sin embargo, recordó que existe una distancia entre el memorando y la decisión final de inversión.
El caso del primer Power of Siberia sirve de ejemplo: el entendimiento inicial ocurrió en los años 2000, pero solo en 2014 se acordaron los precios.
Contexto de la cumbre de la OCX
La firma del memorando ocurrió paralelamente a la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCX). Rusia y China utilizaron el encuentro para defender una nueva orden económica y de seguridad global.
Xi Jinping afirmó que el mundo vive una “nueva fase de turbulencia” y que la gobernanza global ha llegado a una “nueva encrucijada”. El discurso fue interpretado como una crítica al gobierno de los Estados Unidos.
La postura china
Pekín buscó conducir las negociaciones de forma cuidadosa. Antes, China evitaba compromisos que pudieran generar fricciones con Washington.
No obstante, la pérdida de más de 120 mil millones de metros cúbicos en exportaciones a Europa aumentó la urgencia rusa. Esto habría dado a China mayor margen para negociar precios y condiciones favorables.
Xi Jinping adoptó una posición más firme frente a los EE. UU. Según él, la percepción es que solo con esta postura los americanos retroceden.
Él mencionó además el término “TACO”, abreviatura de “Trump Always Chickens Out”, para ilustrar la visión de que el ex presidente americano vacilaba en decisiones tarifarias.
Frente unida contra los EE. UU.
La Organización de Cooperación de Shanghái busca presentarse como un bloque unido frente a la presión americana. Para él, el mensaje central es que el Sur Global no pretende ceder fácilmente.
En este sentido, el gasoducto Power of Siberia 2 se inserta en una estrategia más amplia.
No se trata solo de energía, sino de fortalecer alianzas políticas y económicas contra las sanciones y restricciones occidentales.
Un camino aún largo
A pesar del anuncio, los desafíos permanecen. Un memorando de entendimiento no garantiza la ejecución inmediata del proyecto.
Las negociaciones sobre precios, plazos y financiamiento aún necesitan avanzar.
Aun así, la señal política es clara. Rusia y China decidieron profundizar la cooperación energética en un momento de tensiones globales.
El proyecto, si se concretiza, podría remodelar el flujo de gas en el continente y marcar una nueva fase de la asociación entre los dos países.

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