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Siete vecinas se unieron, empezaron con poco dinero, abrieron masa a mano y transformaron una receta casera en un modelo de cooperativa femenina que ha perdurado durante décadas en India.

Escrito por Flavia Marinho
Publicado el 15/06/2026 a las 19:31
Actualizado el 15/06/2026 a las 19:33
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La historia de Lijjat Papad muestra cómo una receta hecha en casa se convirtió en ingreso femenino, producción organizada, marca reconocida y cooperativa con presencia en varios estados de la India

Siete mujeres, vecinas, se unieron en 1959, en Mumbai, en la India, comenzaron con poco dinero y abrieron masa a mano para vender papad, un alimento fino y crujiente muy consumido en el país.

La información fue publicada por WIPO, agencia especializada de la ONU en propiedad intelectual. El origen de Lijjat Papad comenzó con 80 rupias, utilizadas para comprar ingredientes, y una primera producción de solo cuatro paquetes de papad.

El caso se hizo conocido porque salió de una cocina simple y ganó escala sin abandonar la producción manual. La historia involucra ingreso femenino, cooperativa, trabajo hecho en casa y un modelo colectivo que atravesó décadas en la India.

El comienzo con 80 rupias muestra cómo la cooperativa femenina nació de una decisión simple en Mumbai

Lijjat Papad nació en el sur de Mumbai, antigua Bombay, capital del estado de Maharashtra. Al principio, eran siete mujeres vecinas que ya sabían preparar papad, alimento común en los hogares indios.

Sete vizinhas se uniram em 1959, em Mumbai, na Índia, começaram com pouco dinheiro e abriram massa à mão para vender papad, um alimento fino e crocante muito consumido no país.
Siete vecinas se unieron en 1959, en Mumbai, en la India, comenzaron con poco dinero y abrieron masa a mano para vender papad, un alimento fino y crujiente muy consumido en el país.

Decidieron producir y vender los papads a un comerciante local. Para ello, tomaron prestadas 80 rupias y compraron los ingredientes necesarios para hacer la masa.

La primera producción tuvo solo cuatro paquetes. El número parece pequeño, pero ayuda a entender el tamaño del salto dado por la cooperativa después.

El punto más fuerte de la historia es que no había fábrica moderna, gran inversión o estructura empresarial lista. Había conocimiento práctico, trabajo manual y voluntad de transformar una habilidad doméstica en fuente de ingresos.

Papad es un disco fino y crujiente que salió de la cocina doméstica y se convirtió en producto de escala

El papad es parecido a un disco muy fino y crujiente. Suele servirse como acompañamiento, aperitivo o merienda, muchas veces junto a platos con verduras, especias, cebolla picada o salsas.

En la forma tradicional, la masa se amasa y se extiende a mano. Luego, el disco se seca y puede ser frito o calentado antes de ser servido.

Este tipo de preparación formaba parte del conocimiento transmitido dentro de las familias. Muchas mujeres aprendían la técnica en casa, con madres, abuelas y otras mujeres de la comunidad.

Lijjat Papad utilizó precisamente este saber simple y antiguo. En lugar de tratar el trabajo doméstico como algo invisible, la cooperativa transformó esta práctica en producción organizada, con rutina, calidad y venta.

La producción creció manteniendo la masa extendida a mano en las casas de las integrantes

Con el aumento de la demanda, la cooperativa necesitó organizar mejor el trabajo. La masa pasó a ser preparada y llevada a las casas de las integrantes, donde era extendida, cocida y secada.

Al principio, eran siete mujeres vecinas que ya sabían preparar papad, alimento común en las casas indias.
Al principio, eran siete mujeres vecinas que ya sabían preparar papad, alimento común en las casas indias.

Al día siguiente, los papads volvían para pesaje, empaque y venta. Este modelo permitió que las mujeres continuaran trabajando desde casa, sin perder el vínculo con la producción colectiva.

El crecimiento también exigió cuidado con el estándar y la calidad. Papads por debajo del estándar no eran vendidos, lo que ayudó a proteger la confianza de los clientes.

WIPO, agencia especializada de la ONU en propiedad intelectual, detalló que la cooperativa adoptó prácticas profesionales, estándares mínimos de producción, autosuficiencia e igualdad entre las integrantes.

El modelo de cooperativa femenina trataba a cada integrante como parte del negocio

Lijjat Papad no creció como una empresa común dirigida por pocas personas. La organización construyó una lógica cooperativa, en la cual las mujeres participaban del trabajo y eran tratadas como parte del negocio.

Cada integrante era vista como una hermana dentro de la cooperativa. Esta forma de organización reforzaba la idea de igualdad, participación y responsabilidad compartida.

Este detalle es importante para no romantizar la pobreza. La historia no se resume a mujeres con poco dinero superando dificultades por esfuerzo individual.

Lo que hizo la diferencia fue la combinación entre trabajo colectivo, producto conocido, disciplina en la producción, control de calidad y un modelo que reconocía el papel económico de las mujeres.

La receta hecha en casa llegó a más de 40,000 integrantes y 62 sucursales

La cooperativa creció más allá de la primera cocina. Lijjat Papad llegó a tener más de 40,000 integrantes, 62 sucursales y presencia en 17 estados de la India.

La expansión muestra cómo una actividad pequeña pudo convertirse en una red de producción. El alimento continuó ligado al trabajo manual, pero pasó a circular por una estructura mayor de empaque, distribución y venta.

En 1966, la organización fue registrada como sociedad. Este paso ayudó a formalizar la actuación de la cooperativa y marcó una fase más estructurada de su historia.

En 2013, Lijjat Papad ya tenía divisiones de trabajo más claras, con unidades de procesamiento de la masa, equipos de empaque y sectores de distribución para llevar cajas a los vendedores.

Marca, empaque y calidad ayudaron al papad indio a llegar a otros mercados

La cooperativa también creció porque cuidó de la marca. Lijjat Papad comenzó a usar imágenes conocidas en los empaques, como el niño Babla y un conejo, elementos que ayudaron a los consumidores a reconocer los productos.

Este cuidado con la identidad visual era importante para diferenciar los papads de la cooperativa en un mercado competitivo. Es como cuando un empaque se convierte en una señal inmediata de confianza en el mercado.

En 2013, entre 30% y 35% de los papads de Lijjat eran exportados a mercados fuera de la India, incluyendo Asia, Unión Europea, Oriente Medio y América del Norte.

La cooperativa también había alcanzado casi el 90% del mercado indio de papad. Además, amplió la actuación a otros productos, como especias, harina, chapatti, jabones y detergentes.

Por qué esta historia aún llama la atención cuando se habla de ingresos femeninos

La historia de Lijjat Papad llama la atención porque muestra que una actividad simple puede ganar fuerza cuando existe organización. El producto era común, pero la forma de trabajo dio otra dimensión a la producción.

El caso también ayuda a mirar los ingresos femeninos de una manera más práctica. Muchas mujeres ya dominaban habilidades útiles, pero necesitaban estructura para vender, mantener calidad y participar de los resultados.

La cooperativa no comenzó con una promesa grandiosa. Comenzó con siete vecinas, 80 rupias y cuatro paquetes de papad.

Décadas después, el ejemplo muestra que los negocios populares también pueden nacer de recetas caseras, siempre que exista método, confianza y organización colectiva.

Lijjat Papad atravesó décadas porque transformó una comida simple en una red de trabajo femenino. La historia sigue fuerte por unir cocina, producción manual, marca, distribución y participación colectiva.

Más que vender papad, la cooperativa mostró que el trabajo hecho dentro de casa puede ganar valor económico cuando deja de ser invisible y pasa a formar parte de un modelo organizado.

¿Crees que las recetas caseras y los saberes transmitidos de generación en generación también podrían convertirse en cooperativas fuertes en Brasil, generando ingresos sin borrar la historia de quienes producen?

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Flavia Marinho

Flavia Marinho es Ingeniera posgraduada, con vasta experiencia en la industria de construcción naval *onshore* y *offshore*. En los últimos años, se ha dedicado a escribir artículos para sitios de noticias en las áreas militar, seguridad, industria, petróleo y gas, energía, construcción naval, geopolítica, empleos y cursos. Contacte a flaviacamil@gmail.com o WhatsApp +55 21 973996379 para correcciones, sugerencias de temas, divulgación de vacantes de empleo o propuesta de publicidad en nuestro portal.

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