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Sin GPUs y con un rendimiento sorprendente, el superordenador Lingshen surge como arma estratégica de China para alcanzar 2 exaflops y desafiar a los superordenadores más potentes del planeta.

Escrito por Hilton Libório
Publicado el 01/05/2026 a las 10:27
Actualizado el 01/05/2026 a las 10:28
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China presenta el superordenador Lingshen, una máquina sin GPUs que busca 2 exaflops y puede cambiar el futuro de los superordenadores y reducir la dependencia de GPU

El anuncio del superordenador Lingshen sitúa a China nuevamente en el centro de la disputa global por el liderazgo en computación de alto rendimiento. Presentado el 24 de abril de 2026 por el Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen, el proyecto promete algo que ningún otro sistema ha logrado hasta ahora: superar la marca de 2 exaflops sin utilizar ninguna GPU.

En la práctica, esto significa que la nueva máquina apuesta por una arquitectura totalmente basada en CPUs, rompiendo con el modelo dominante entre los principales superordenadores del mundo. La propuesta de una máquina sin GPUs no es solo una elección técnica, sino una estrategia clara de independencia tecnológica.

Según Lu Yutong, directora del centro y responsable del diseño del sistema, el objetivo es alcanzar un rendimiento sostenido superior a 2 exaflops —un número que, de confirmarse, situaría el proyecto entre los más avanzados jamás concebidos.

Arquitectura masiva apuesta por la escala para sustituir la GPU

Para compensar la ausencia de GPU, el superordenador Lingshen apuesta por una escala extrema. El proyecto prevé una infraestructura impresionante, tanto en procesamiento como en almacenamiento.

Entre los principales números divulgados se encuentran:

  • 47.000 procesadores distribuidos en 92 gabinetes de computación;
  • 36 gabinetes de red formando una malla con cerca de 1 millón de puertos;
  • 650 petabytes de almacenamiento distribuidos en 428 nodos;
  • 67 gabinetes de almacenamiento con refrigeración líquida;
  • Ancho de banda de 10 TB/s.

Esta estructura muestra cómo China pretende compensar la ausencia de GPU con un volumen masivo de CPUs y alta eficiencia de interconexión. La propuesta es clara: transformar la escala en ventaja competitiva.

El sistema también se implementará por etapas. La fase piloto utiliza 100 servidores Huawei Kunpeng, basados en los núcleos Taishan de arquitectura ARM, totalizando 12.800 núcleos. La fase de producción amplía significativamente esta capacidad.

Máquina sin GPUs desafía el estándar dominante de los superordenadores

Hoy, prácticamente todos los superordenadores de nivel exascale dependen de GPU o aceleradores híbridos. Estos componentes son esenciales para manejar el procesamiento paralelo a gran escala.

La propuesta del superordenador Lingshen, por lo tanto, rompe con este patrón consolidado. Al apostar por una máquina sin GPUs, China desafía directamente el modelo tecnológico adoptado por sistemas líderes.

Este movimiento plantea discusiones importantes:

  • ¿Es posible mantener la eficiencia sin GPU?
  • ¿Pueden las CPUs escalar lo suficiente para competir?
  • ¿Será sostenible el consumo energético?

Aunque no hay respuestas definitivas, el proyecto representa un intento concreto de redefinir la arquitectura de los superordenadores.

Comparación directa con El Capitan y otros superordenadores

Actualmente, el superordenador más rápido del mundo es El Capitan, operado por el Departamento de Energía de Estados Unidos. Alcanza 1,809 exaflops en el benchmark Linpack y tiene un pico teórico de 2,79 exaflops.

A diferencia del superordenador Lingshen, el sistema estadounidense utiliza 44.544 APUs AMD MI300A, que combinan CPU y GPU en el mismo chip.

La propuesta de China es superar el rendimiento real de El Capitan con una máquina sin GPUs, algo que, de concretarse, representaría un hito histórico.

Sin embargo, es importante mantener la cautela. El superordenador Lingshen aún no ha sido construido, y no se ha ejecutado ningún benchmark. El rendimiento divulgado es solo un objetivo de proyecto, no un resultado comprobado.

CPUs domésticas plantean dudas técnicas en China

Uno de los puntos más debatidos involucra los procesadores utilizados en el sistema. El **superordenador Lingshen** pretende operar con componentes producidos en **China**, reforzando la búsqueda de autonomía tecnológica.

Las principales opciones disponibles en el país incluyen:

  • Zhaoxin, una asociación entre VIA Technologies y el gobierno de Shanghái;
  • Hygon, que ya tuvo acceso a la arquitectura Zen de AMD antes de las restricciones de 2019.

A pesar de esto, ninguna de estas empresas ha demostrado un rendimiento comparable al de los chips más avanzados del mercado global. Esto plantea dudas sobre la capacidad de la **máquina sin GPUs** para alcanzar los niveles prometidos.

La ausencia de detalles sobre los proveedores específicos aumenta el escepticismo entre los especialistas.

Superordenador Lingshen y el historial de retrasos en Shenzhen

El Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen ya anunció proyectos ambiciosos anteriormente. En 2021, análisis realizados por David Kahaner señalaron que un sistema de 2 exaflops estaba en desarrollo, con previsión de entrega en 2022.

Este proyecto, sin embargo, fue aplazado. Uno de los factores fue la dependencia de tecnologías impactadas por las restricciones de exportación impuestas por Estados Unidos en 2019.

Este historial hace que el **superordenador Lingshen** sea recibido con cautela. La promesa de una **máquina sin GPUs** refuerza la ambición, pero también aumenta el nivel de desafío.

El precedente del Fugaku muestra que una máquina sin GPUs es posible

A pesar del escepticismo, existen precedentes técnicos relevantes. El superordenador japonés Fugaku operó sin **GPU** y alcanzó aproximadamente 0,44 exaflops, liderando el ranking mundial entre 2020 y 2022.

Este caso demuestra que una **máquina sin GPUs** es viable desde el punto de vista técnico. Sin embargo, el **superordenador Lingshen** pretende alcanzar un rendimiento casi cuatro veces mayor.

Esto exige avances significativos en:

  • Arquitectura de CPU;
  • Eficiencia energética;
  • Sistemas de interconexión.

La comparación refuerza tanto el potencial como el desafío del proyecto de **China**.

La presión geopolítica acelera la apuesta por superordenadores sin GPU

El desarrollo del **superordenador Lingshen** ocurre en un contexto de creciente tensión tecnológica. **China** enfrenta severas restricciones en el acceso a **GPU** avanzadas, especialmente para aplicaciones de inteligencia artificial.

En este escenario, invertir en una **máquina sin GPUs** se convierte en una respuesta estratégica. El objetivo no es solo innovar, sino también garantizar la continuidad en el avance tecnológico.

Entre los principales objetivos están:

  • Reducir la dependencia de proveedores extranjeros
  • Crear una cadena de suministro nacional
  • Demostrar resiliencia ante las sanciones

Así, el proyecto trasciende el ámbito técnico y se posiciona como una herramienta geopolítica.

Qué puede cambiar en el futuro de los superordenadores

Si el **superordenador Lingshen** alcanza sus metas, podrá redefinir el futuro de los **superordenadores**. La posibilidad de operar sin **GPU** abre nuevos caminos para la industria.

Entre los posibles impactos están:

  • Redefinición de arquitecturas computacionales
  • Expansión del uso de CPUs a gran escala
  • Mayor diversidad tecnológica en el sector
  • Reducción de la dependencia global de GPU

La propuesta de una **máquina sin GPUs** puede inspirar a otros países a explorar alternativas similares, especialmente en escenarios de restricción tecnológica.

Un proyecto que puede cambiar el equilibrio global de la tecnología

El **superordenador Lingshen** simboliza más que un avance técnico. Representa el intento de **China** de asumir protagonismo en una de las áreas más estratégicas de la actualidad.

Al apostar por una máquina sin GPUs, el país desafía directamente el modelo dominante e intenta probar que es posible alcanzar un rendimiento extremo sin depender de GPUs extranjeras.

Todavía hay incertidumbres, especialmente por la ausencia de pruebas reales y por el historial de retrasos. Sin embargo, el impacto del proyecto ya es evidente. Amplía el debate sobre el futuro de los supercomputadores y refuerza la importancia de la autonomía tecnológica.

Si cumple lo que promete, el supercomputador Lingshen podrá no solo alcanzar 2 exaflops, sino también redefinir las reglas de la carrera global por el poder computacional.

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Hilton Libório

Hilton Fonseca Liborio é redator, com experiência em produção de conteúdo digital e habilidade em SEO. Atua na criação de textos otimizados para diferentes públicos e plataformas, buscando unir qualidade, relevância e resultados. Especialista em Indústria Automotiva, Tecnologia, Carreiras, Energias Renováveis, Mineração e outros temas. Contato e sugestões de pauta: hiltonliborio44@gmail.com

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