El submarino nuclear De Grasse inició sus pruebas marítimas en febrero de 2026, tras la activación del reactor en diciembre, fortaleciendo el programa Barracuda y la renovación de la flota francesa hasta 2060.
La modernización de la fuerza submarina francesa ganó un nuevo capítulo con el inicio de las pruebas en el mar del submarino nuclear, De Grasse, cuarta unidad de la clase Barracuda.
La embarcación salió del astillero el 24 de febrero de 2026 para dar inicio a una serie de evaluaciones operacionales en ambiente real.
Esta etapa representa un hito dentro de un proyecto estratégico que prevé seis submarinos nucleares de ataque, destinados a sustituir gradualmente la antigua clase Rubis, en servicio desde los años 1980.
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Pruebas en el mar validan el desempeño del submarino nuclear
Antes incluso de pensar en la incorporación oficial, cada sistema del De Grasse necesita ser sometido a pruebas rigurosas.
Durante la campaña marítima, se evalúan sistemas de navegación, propulsión, combate, seguridad y desempeño estructural.
El objetivo es confirmar que la embarcación cumple con los requisitos operacionales de la Marina Francesa. Solo después de esta validación el submarino será oficialmente integrado a la flota, previsión que debe concretarse aún en 2026.
La activación del reactor marcó un cambio decisivo
Aunque las pruebas en el mar llaman la atención, uno de los momentos más sensibles del cronograma ocurrió en diciembre de 2025: la activación del reactor nuclear.
El sistema de propulsión del submarino nuclear, De Grasse, utiliza un reactor de agua presurizada, tecnología similar a la empleada en los submarinos estratégicos de la clase Triomphant y en el portaaviones Charles de Gaulle.
Esta etapa confirmó que el corazón energético de la embarcación estaba listo para operar.
Meses antes, en mayo de 2025, el casco había sido lanzado al mar, iniciando la fase final de integración de sistemas.

La estructura industrial moviliza miles de profesionales
Detrás del avance del De Grasse, hay una amplia maquinaria industrial.
El programa Barracuda es conducido por la Dirección General de Armamento (DGA), con el apoyo de la Comisión Francesa de Energía Atómica y Energías Alternativas (CEA), responsable de la supervisión nuclear.
El Grupo Naval lidera la construcción de las unidades, además de producir componentes nucleares en asociación con TechnicAtome.
Actualmente, alrededor de 2,500 profesionales participan directamente en el programa, siendo aproximadamente 800 vinculados a empresas subcontratadas.
Una vez entregado, el Grupo Naval también será responsable del mantenimiento y soporte logístico de las embarcaciones en Toulon.
¿Qué diferencia al submarino nuclear De Grasse?
El submarino nuclear, De Grasse, combina dimensiones robustas y alta capacidad operacional. Con cerca de 99 metros de longitud y un desplazamiento superior a 5,000 toneladas cuando está sumergido, la embarcación fue diseñada para largas misiones de patrullaje.
Su propulsión integra un reactor nuclear, una turbina principal, dos turbogeneradores y dos motores eléctricos.
Esta configuración permite operar durante más de 270 días al año, reduciendo la necesidad de retorno a la base.

La tripulación está compuesta por 63 militares, además de comandos especializados. En el campo ofensivo, el submarino puede emplear misiles de crucero naval (NCM), torpedos pesados F21 guiados por cable y misiles antibuque SM39 Exocet modernizados.
Además, el proyecto prioriza la sigilosidad y capacidad de infiltración de fuerzas especiales, ampliando el espectro de misiones estratégicas.
Renovación estratégica hasta 2060
El programa Barracuda fue estructurado para garantizar la capacidad submarina francesa en las próximas décadas.
Con una vida útil estimada superior a 30 años por unidad, los nuevos submarinos deberán permanecer en operación hasta al menos 2060.
Actualmente, tres unidades ya están en servicio: Suffren (desde junio de 2022), Duguay-Trouin (abril de 2024) y Tourville (julio de 2025). Las dos últimas — Rubis y Casabianca — siguen en construcción.
En este escenario, el inicio de las pruebas marítimas del submarino nuclear no es solo una etapa técnica.
Se trata de un movimiento estratégico que consolida la transición hacia una nueva generación de submarinos nucleares, reforzando la presencia naval francesa en un entorno global cada vez más desafiante.
Con información de Poder Naval

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