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Submarinos Rusos Identifican Cementerio Nuclear No Documentado En El Ártico Hundido En 1988

Escrito por Fabio Lucas Carvalho
Publicado el 17/12/2025 a las 13:46
Expedição russa no Ártico localiza cemitério nuclear soviético perdido, identifica Likhter-4, mapeia resíduos radioativos
Expedição russa no Ártico localiza cemitério nuclear soviético perdido, identifica Likhter-4, mapeia resíduos radioativos
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Expedición en el Mar de Barents localizó sitio nuclear no documentado, mapeó Likhter-4 hundido en 1988, confirmó 580 toneladas de residuos y evaluó seguridad radiológica de submarinos soviéticos en el Ártico

El buque de investigación ruso Akademik Ioffe localizó un sitio nuclear no documentado en el Mar de Barents durante una expedición reciente en el Ártico, identificando embarcaciones hundidas con residuos radiactivos y confirmando condiciones radiológicas actuales, con impacto directo en el monitoreo ambiental de la región.

El descubrimiento ocurrió en la Bahía de las Corrientes, área no listada en inventarios públicos de la era soviética, durante una misión dedicada a la recuperación ambiental del Ártico afectado por objetos sumergidos que contienen combustible nuclear irradiado.

Búsqueda del Likhter-4 y residuos de la década de 1980

Uno de los principales objetivos de la expedición fue localizar el barco Likhter-4, hundido en 1988, de acuerdo con registros de archivo sobre el descarte de residuos radiactivos en el Ártico durante la década de 1980.

Según esos datos, la embarcación fue desechada junto con 146 contenedores de residuos radiactivos sólidos generados durante la operación de centrales nucleares de submarinos soviéticos en actividad durante ese período.

El Likhter-4 alberga dos reactores pertenecientes al submarino K-22, involucrados en plomo y sin combustible nuclear, configuración adoptada en ese momento para reducir riesgos radiológicos en el descarte.

Intentos anteriores de localizar el barco ocurrieron en 2007, 2023 y 2024, durante expediciones a bordo del Akademik Mstislav Keldysh, pero limitaciones de tiempo y condiciones climáticas adversas impidieron la identificación definitiva.

Submarinos, nueva batimetría y localización precisa

El equipo del Akademik Ioffe tuvo éxito al emplear submarinos operados remotamente GNOM “X”, GNOM “Vector” y “Argus”, aprovechando condiciones climáticas favorables registradas durante la misión.

Los equipos estaban dotados de espectrómetros gamma desarrollados por el Centro Nacional de Investigación del Instituto Kurchatov, permitiendo levantamientos radiológicos y batimétricos detallados del área investigada.

Las mediciones indicaron que el Likhter-4 no estaba en las coordenadas archivadas, cerca del glaciar Roze, sino en una depresión local con profundidad superior a 100 metros.

El equipo logró mapear la posición exacta del naufragio y realizó levantamientos parciales de radiación tanto en el casco como en el fondo marino circundante, confirmando la ubicación perdida.

Barcaza Nikel y residuos sólidos en el Mar de Barents

Además del Likhter-4, la expedición confirmó por primera vez en dos décadas las coordenadas exactas de la barcaza Nikel, ubicada en las proximidades de la Isla Kolguyev.

La embarcación contiene aproximadamente 580 toneladas de residuos radiactivos sólidos y, hasta entonces, su posición era conocida únicamente de forma aproximada, sin mapeo preciso en nivel métrico.

Inspección del submarino K-27 y monitoreo continuo

La misión también inspeccionó el submarino nuclear K-27, hundido en 1981 en la Bahía de Stepovoy, cerca de Novaya Zemlya, conteniendo dos reactores con refrigerante de metal líquido plomo-bismuto.

Tras un accidente en 1968 y 13 años en la reserva, el K-27 fue hundido con combustible nuclear irradiado intacto, siendo considerado potencialmente el objeto más peligroso en términos nucleares en los océanos.

Mediciones realizadas con el espectrómetro REM-4-50 indicaron que las barreras de protección permanecen efectivas, sin detección de fugas radiactivas al entorno marino alrededor del compartimento del reactor.

La presencia de Cesio-137 fue atribuida únicamente a la contaminación superficial del casco, mientras que especialistas señalaron otros contenedores hundidos como probable fuente dominante de radiación en el área.

Con base en los resultados, se seleccionó un área costera para la instalación futura de una estación submarina, destinada al monitoreo continuo de la radiación de los reactores del K-27, operando 24 horas al día, siete días a la semana.

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Fabio Lucas Carvalho

Periodista especializado en una amplia variedad de temas, como automóviles, tecnología, política, industria naval, geopolítica, energía renovable y economía. Me desempeño desde 2015 con publicaciones destacadas en importantes portales de noticias. Mi formación en Gestión en Tecnología de la Información por la Facultad de Petrolina (Facape) aporta una perspectiva técnica única a mis análisis y reportajes. Con más de 10 mil artículos publicados en medios de renombre, siempre busco ofrecer información detallada y perspectivas relevantes para el lector.

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