Negociaciones entre Brasil y Rusia recolocan la energía nuclear en el centro de la agenda bilateral, con interés de Rosatom en proyectos de generación, radioisótopos y cooperación técnica en el país.
Rusia negocia con Brasil un nuevo acuerdo de cooperación en energía nuclear y busca ampliar la actuación de la estatal Rosatom en proyectos en el país, incluyendo la construcción de nuevas unidades de generación atómica.
La información fue dada por el embajador ruso en Brasilia, Alexei Labetsky, durante reunión de la Comisión Intergubernamental Brasileño-Rusa de Comercio, Cooperación Económica, Científica y Técnica.
De acuerdo con Labetsky, las conversaciones entre los dos gobiernos continúan en marcha, pero aún dependen de definiciones técnicas.
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“Las negociaciones sobre el tema están en marcha, y hay muchas cuestiones técnicas”, afirmó el diplomático a periodistas en Brasilia.
Él también dijo que Rosatom “está activa aquí y tiene buenas perspectivas”, al comentar la presencia de la empresa en el mercado brasileño.
El acercamiento ocurre en el momento en que Brasil discute el futuro de su programa nuclear, con la indefinición sobre Angra 3, la evaluación de fuentes firmes de energía y el debate sobre pequeños reactores modulares.
En el escenario externo, Rusia busca mantener contratos y abrir nuevas frentes para Rosatom, incluso bajo sanciones impuestas por países occidentales desde la invasión de Ucrania.
Cooperación nuclear entre Brasil y Rusia
Rosatom es el principal brazo estatal ruso en el sector nuclear.
La empresa actúa en diferentes etapas de la cadena, como proyectos de reactores, suministro de combustible, enriquecimiento de uranio, producción de radioisótopos, operación de plantas y gestión de residuos.
El ministro de Desarrollo Económico de Rusia, Maxim Reshetnikov, afirmó que la estatal puede atender demandas de las plantas brasileñas y suministrar radioisótopos usados en investigaciones científicas y en el área de la salud.
Según él, Moscú ve posibilidad de participación en unidades de energía proyectadas por Rusia, tanto de gran como de pequeña capacidad.
En Brasil, el sector nuclear involucra generación eléctrica, medicina, industria, investigación, minería, tecnología y etapas del ciclo del combustible.
Por este motivo, acuerdos en esta área pasan por análisis técnico, regulatorio, económico y diplomático, además de las reglas nacionales y de los compromisos internacionales asumidos por el país.
Hasta ahora, no hay anuncio de contrato para construcción de plantas rusas en Brasil.
Lo que está en curso es la negociación de un nuevo acuerdo de cooperación y la manifestación pública de interés de Rusia en participar en proyectos futuros en el sector nuclear brasileño.
Acuerdos entre Brasil y Rusia en el sector nuclear
El tema ya formaba parte de la agenda bilateral antes de las declaraciones más recientes del embajador ruso.
El 9 de mayo de 2025, durante una reunión con Vladimir Putin en Moscú, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva dijo que Brasil tenía interés en ampliar relaciones con Rusia en el área de energía, especialmente en pequeñas plantas nucleares.
En esa ocasión, Lula afirmó que el gobierno brasileño tenía “mucho interés” en la experiencia rusa con este tipo de tecnología.
La declaración ocurrió en una visita oficial a Moscú y reforzó la disposición de los dos países de tratar el tema dentro de la agenda de energía, ciencia y tecnología.
El 5 de febrero de 2026, Brasil y Rusia firmaron, en Brasilia, la Declaración Conjunta de la VIII Reunión de la Comisión Brasileño-Rusa de Alto Nivel de Cooperación.
El documento cita el interés en intensificar proyectos conjuntos en áreas de ciencia, tecnología e innovación, incluyendo estudios nucleares.
La declaración también menciona la cooperación en el uso pacífico de la energía nuclear.
Entre los puntos registrados están radioisótopos medicinales, generación de energía nuclear, ciclo del combustible y actualización de la base jurídica bilateral para la asociación en el sector.
El texto reafirma además el compromiso con el Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares.
Angra 3 y pequeños reactores nucleares
La movilización rusa ocurre mientras Brasil evalúa alternativas para ampliar o reorganizar su estructura nuclear.
El país opera Angra 1 y Angra 2, ubicadas en Angra dos Reis, en el litoral de Río de Janeiro.
Las dos plantas forman la generación nuclear brasileña en operación comercial.
Angra 1 tiene 640 megavatios de potencia y entró en operación comercial en 1985.
Angra 2, con 1.350 megavatios, inició la operación comercial en 2001.
Sumadas, las dos unidades tienen 1.990 megavatios de capacidad instalada.
La principal pendiente del sector es Angra 3.
El proyecto, iniciado hace décadas y marcado por paralizaciones, sigue sin decisión final sobre conclusión o abandono.
El Tribunal de Cuentas de la Unión informó, en febrero de 2026, que analizaba documentos para la reanudación de las obras y estimó en R$ 20 mil millones el costo para concluir la planta.
Otras estimaciones citadas en estudios y reportajes recientes apuntan valores cercanos entre concluir y abandonar el emprendimiento.
En febrero de 2026, Reuters informó que el gobierno brasileño esperaba decidir hasta mediados del año si retomaría la construcción de Angra 3 o abandonaría el proyecto, basándose en cálculos que indicaban R$ 24 mil millones para su finalización y entre R$ 22 mil millones y R$ 26 mil millones para desistir.
Además de Angra 3, pequeños reactores modulares entraron en el debate sobre el futuro de la generación nuclear en el país.
Esta tecnología ha sido discutida para aplicaciones en áreas aisladas, proyectos industriales de alta demanda energética y sistemas que requieren suministro continuo de electricidad.
Rosatom y energía nuclear en Brasil
La posible participación de Rosatom en nuevos proyectos en Brasil también tiene una dimensión diplomática.
La estatal rusa actúa en proyectos nucleares en países como China, India, Egipto y Turquía, según información publicada sobre la cartera internacional de la empresa y su presencia en el mercado global.
Al mismo tiempo, Rusia enfrenta sanciones económicas de países occidentales desde el inicio de la guerra en Ucrania.
En el sector nuclear, sin embargo, Moscú sigue con contratos internacionales y mantiene presencia en obras y acuerdos fuera de Europa Occidental y América del Norte.
Para Brasil, la discusión involucra aspectos técnicos, financieros y regulatorios.
La eventual contratación de tecnología extranjera para nuevas plantas requeriría estudios de viabilidad, licenciamiento ambiental y nuclear, definición de financiamiento, análisis tarifario y encuadre en la planificación energética nacional.
La Constitución brasileña establece que toda actividad nuclear en el país debe tener fines pacíficos y estar bajo control del Estado.
Por eso, cualquier cooperación internacional necesita observar reglas nacionales de seguridad, fiscalización y salvaguardias, además de los compromisos de Brasil en acuerdos internacionales.
Negociación aún depende de definición técnica
Las declaraciones rusas indican interés político y empresarial, pero no representan una decisión brasileña sobre nuevos reactores.
Cualquier avance dependería de etapas formales entre los gobiernos y de evaluaciones de los órganos responsables del sector nuclear y de la planificación energética.
Otro punto a definir es el alcance de la cooperación.
Un acuerdo puede tratar del suministro de radioisótopos, combustible, investigación, capacitación e intercambio técnico, o avanzar hacia proyectos de generación eléctrica.
Cada una de estas áreas exige procedimientos distintos y niveles diferentes de inversión.
La construcción de plantas nucleares, en especial, demanda contratos de largo plazo, reglas de seguridad específicas, financiamiento elevado y seguimiento regulatorio continuo.
También involucra decisiones sobre propiedad, operación, suministro de combustible, mantenimiento y gestión de desechos.
Por ahora, el dato concreto es que Brasil y Rusia mantienen negociaciones para actualizar la cooperación nuclear y que Rosatom fue presentada por autoridades rusas como una posible proveedora de tecnología y servicios.
La definición sobre nuevos proyectos, sin embargo, aún depende de decisiones del lado brasileño.

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