Subproducto de jugo de naranja se convierte en bioplástico sostenible y puede revolucionar envases ecológicos. Alternativa ecológica puede ayudar a combatir la contaminación plástica e impulsar la economía circular.
La contaminación plástica es considerada por la Organización Mundial de la Salud como el segundo mayor problema ambiental de la actualidad. Para enfrentar este desafío, Pedro Henrique Bezerra, investigador de la USP, desarrolló biofilmes sostenibles a partir de subproductos del jugo de naranja.
El proyecto se llevó a cabo en la Facultad de Zootecnia y Ingeniería de Alimentos (FZEA-USP), en Pirassununga (SP), y busca ofrecer una solución viable para la industria de envases.
El estudio, que refuerza el concepto de economía circular, aprovecha residuos como cáscaras, semillas y pulpa — materiales ricos en fibras, antioxidantes y compuestos bioactivos — para crear un bioplástico con propiedades mecánicas y térmicas superiores.
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La investigación también se alinea a las metas de sostenibilidad de la ONU y al potencial productivo de Brasil, el mayor exportador mundial de naranja.
Cómo el subproducto del jugo de naranja se convirtió en bioplástico
El material utilizado, llamado OBP (Orange By-product Powder), se obtuvo de un comercio local y pasó por procesos de higienización, secado y molienda. Las partículas fueron estandarizadas y almacenadas bajo refrigeración para análisis.

Según Bezerra, “subproductos desechados por sectores industriales, como el de jugo de naranja, representan recursos valiosos que son frecuentemente subutilizados, con potencial de aprovechamiento en la producción de nuevos materiales sostenibles”.
Biofilmes reforzados con subproducto de jugo de naranja
El OBP fue incorporado a películas de alginato de sodio, un biopolímero natural, resultando en biofilmes más gruesos, resistentes e hidrofóbicos. La adición del polvo redujo la transmitancia de luz y aumentó la estabilidad estructural de las películas.
“La microscopía del polvo reveló estructuras globulares y fibrosas que también fueron observadas en las películas producidas. La presencia de ellas puede haber contribuido a la estructuración de la red y mejora de las propiedades mecánicas”, detalla Bezerra.
Evaluaciones químicas y presencia de pesticidas
Durante la caracterización del OBP, se detectaron dos pesticidas por encima del límite permitido. Esto abre camino para futuras investigaciones enfocadas en la seguridad del uso de estos materiales en envases alimentarios y otras aplicaciones sensibles.
“Generalmente, los residuos no son caracterizados en cuanto a la presencia de pesticidas, pero abrimos camino para futuras investigaciones y aplicaciones que garanticen un material seguro para uso en diversas finalidades“, resalta el investigador.
La sustitución de plásticos convencionales por bioplásticos como los desarrollados en la investigación representa una alternativa prometedora. Sin embargo, aún existen barreras técnicas y económicas.
La profesora Fernanda Vanin, orientadora del proyecto, explica: “La industria ya está estructurada para operar con los materiales convencionales, exigiendo una nueva industria con mentalidad e infraestructura para adoptar prácticas más ecológicas”.
A pesar de los avances, la hidrofilicidad — tendencia a absorber agua — de los biofilmes aún limita su aplicación en productos húmedos. Estrategias como el uso de ceras naturales, ácidos orgánicos o plastificantes hidrofóbicos están siendo estudiadas para contornar este desafío.
“La utilización de ceras naturales, ácidos orgánicos o plastificantes hidrofóbicos son algunas de las estrategias consideradas”, afirma Vanin.
El papel de Brasil y de la industria de jugo de naranja
Brasil es líder mundial en producción y exportación de jugo de naranja. A pesar de la caída en la producción en 2024, el país batió récord de facturación, sumando US$ 1,87 mil millones, según CitrusBR.

Este escenario refuerza el potencial de reaprovechamiento de los subproductos de la naranja, que hoy se utilizan principalmente como alimento para animales o fertilizante, pero que aún no se explotan en su totalidad.
Envases sostenibles y economía circular
El proyecto de Bezerra muestra que es posible transformar residuos en soluciones ecológicas.
Los biofilmes creados tienen potencial para uso en envases biodegradables, contribuyendo a la reducción de la contaminación plástica y el avance de la economía circular.
“Estamos hablando de residuos de jugo que pueden ser desperdiciados, incluso siendo un material con potencial”, concluye el investigador.

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