Inah Canabarro Lucas vivió 116 años, fue reconocida como la persona más vieja del mundo y tuvo la edad validada internacionalmente por Guinness y LongeviQuest.
En São Francisco de Assis, en el interior de Rio Grande do Sul, nació el 8 de junio de 1908 una niña tan frágil que muchos dudaban que llegaría a la vida adulta. Esa niña era Inah Canabarro Lucas. Más de un siglo después, se convertiría oficialmente en la persona más vieja del mundo, con reconocimiento internacional y edad validada.
Inah murió el 30 de abril de 2025, en Porto Alegre, a los 116 años y 326 días. Su trayectoria fue confirmada por LongeviQuest y reconocida por el Guinness World Records, cerrando la vida de la monja gaúcha que entró en la historia como uno de los mayores símbolos brasileños de longevidad extrema documentada.
Supercentenaria brasileña tuvo edad validada internacionalmente
La validación de la edad fue decisiva para el reconocimiento mundial de Inah Canabarro Lucas. La propia Inah afirmaba haber nacido el 27 de mayo de 1908, pero la investigación documental concluyó que la fecha correcta era el 8 de junio de 1908, tras análisis de registros históricos y civiles.
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Este proceso de verificación colocó su historia dentro del estándar exigido para supercentenarios validados. La confirmación no se limitó a Brasil. Pasó a integrar el grupo de personas con edad oficialmente reconocida en bases internacionales de longevidad.
Además, su origen familiar también llamó la atención. Inah era bisnieta de David Canabarro, nombre histórico ligado a la Revolución Farroupilha, lo que añadió peso simbólico a su trayectoria ya extraordinaria.
Monja gaúcha inició vida religiosa en la juventud y se convirtió en profesora
La vida religiosa comenzó temprano. A los 16 años, Inah inició su trayectoria en el internado Santa Teresa de Jesús, en Santana do Livramento. Luego, se trasladó a Montevideo, en Uruguay, donde profundizó su formación religiosa antes de regresar a Brasil.
El 27 de julio de 1934, a los 26 años, ella hizo los votos perpetuos, convirtiéndose oficialmente en monja. Antes y después de esta etapa, también construyó una larga carrera en la educación, actuando como profesora de portugués y matemáticas en Río de Janeiro.

A lo largo de las décadas, enseñó en diferentes ciudades y mantuvo una rutina profundamente ligada a la fe y al trabajo educativo. Más tarde, también pasó a vivir en Porto Alegre, donde consolidó la fase final de su trayectoria religiosa.
Persona más vieja del mundo fue reconocida en enero de 2025
Inah se convirtió en la persona más vieja del mundo tras la muerte de la japonesa Tomiko Itooka, a finales de diciembre de 2024. El reconocimiento fue confirmado en enero de 2025, cuando ella tenía 116 años y 210 días.
En ese momento, también acumuló otros hitos importantes. Pasó a ser reconocida como la mujer más vieja viva y también como la monja más vieja viva. El caso ganó repercusión internacional justamente por unir longevidad extrema, documentación validada y una historia de vida profundamente marcada por la religión.
Según los registros internacionales citados por las dos fuentes, Inah también era considerada la última persona viva nacida en 1908, hecho que amplió aún más la dimensión histórica de su trayectoria.
Bendición del Papa Francisco marcó uno de los momentos más simbólicos de la trayectoria
Al cumplir 110 años, Inah recibió una bendición apostólica del Papa Francisco, uno de los episodios más recordados de su larga vida religiosa. El gesto reforzó el reconocimiento espiritual de una mujer que había pasado décadas dentro de la vida consagrada.
Cuando se le preguntó sobre el secreto de su longevidad, Inah atribuía todo a Dios. En declaraciones registradas en las fuentes internacionales, ella decía que Él era el secreto de la vida y de todo. La frase se convirtió en una especie de resumen de su visión del mundo.
Este aspecto religioso nunca apareció como un detalle secundario en su historia. Al contrario. La fe fue presentada como el eje central de su identidad, tanto en la forma en que vivió como en la manera en que interpretaba su propia longevidad.
Inah Canabarro Lucas entró en la historia de la longevidad mundial
Al morir a los 116 años y 326 días, Inah Canabarro Lucas dejó de ser solo la persona más anciana del mundo en ese momento y pasó a ocupar un lugar permanente entre los casos más notables de longevidad validada. Según LongeviQuest, ella era la 15ª persona más anciana documentada de la historia, además de figurar entre los mayores registros ya confirmados de América Latina y de Brasil.
Su nombre también quedó marcado entre las religiosas más longevas ya registradas. Según el Guinness World Records y LongeviQuest, Inah fue la segunda monja más anciana de la historia documentada, solo detrás de Lucile Randon, quien murió a los 118 años.
La historia de la niña gaucha que parecía demasiado frágil para sobrevivir terminó de forma opuesta a todas las previsiones. Inah Canabarro Lucas murió reconocida mundialmente, con edad comprobada y lugar garantizado en la historia de la longevidad humana.

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